Fundaci贸n Pedro Navalpotro

Nadie. Ni las personas ni los pa铆ses. Sin embargo Espa帽a, aunque no quiera, lo hace en parte con una de las mayores huellas h铆dricas del planeta. Modelo 鈥榗omo si no hubiese un ma帽ana鈥 que empieza a cambiar junto con la mentalidad, la tecnolog铆a y el convincente argumento de que no hay otra.El objetivo es dejar huella (en gesti贸n sostenible) dejando mucha menos huella (h铆drica).Este 铆ndice medioambiental mide el volumen de agua dulce necesario para producir los bienes y servicios que consume una persona, una empresa, un sector鈥 Por ejemplo, en un hospital ser铆a la suma de la que beben pacientes y personal, la que usan laboratorios, aseos, limpieza, la cafeter铆a o el riego, m谩s el agua empleada para producir la energ铆a y fabricar todo el material m茅dico, las medicinas o la comida.Se proyecta esa cuenta a todo un pa铆s y tenemos a Espa帽a en el n煤mero ocho del mundo y el segundo en Europa con mayor huella h铆drica. Una posici贸n poco honrosa si comparamos nuestra escasez con los empapados pa铆ses del norte. 鈥淐ada vez somos m谩s Espa帽a seca, y estresada porque nuestra demanda es superior a nuestro recurso鈥, apunta Amelia P茅rez Zabaleta, directora de la C谩tedra de Econom铆a del Agua, Fundaci贸n Aquae-UNED.饾棬饾椈饾棶 饾椊饾椂饾榾饾棸饾椂饾椈饾棶 饾椉饾椆铆饾椇饾椊饾椂饾棸饾棶 饾棸饾棶饾棻饾棶 饾槂饾棽饾棸饾椂饾椈饾椉.Seg煤n Water Footprint Network (WFN), los espa帽oles consumen productos y usan servicios que equivalen a 6.700 litros promedio por persona y d铆a, casi una piscina ol铆mpica anual, mientras Naciones Unidas calcula que, de no cambiar el rumbo, el 65% de la poblaci贸n espa帽ola sufrir谩 estr茅s h铆drico pasado ma帽ana, en 2030.La huella h铆drica es un indicador fundamental para la sostenibilidad en la cadena de suministro. Si una compa帽铆a exige a sus proveedores una gesti贸n responsable, el efecto se transmite en cadena.Una porci贸n de esa huella se importa junto con los productos fabricados fuera, cierto, pero a煤n as铆 gran parte de la responsabilidad queda en casa por el consumo dom茅stico, el industrial/empresarial y, sobre todo, el agr铆cola-ganadero con un 75% de todo el consumo acu谩tico (WFN calcula en 15.500 los litros que necesita la producci贸n de un kilo de carne vacuna, 140 litros una taza de caf茅 y de 8.000 a 10.000 unos vaqueros), adem谩s de la gesti贸n nacional desde las leyes por arriba al estado de las tuber铆as de suministro por debajo.鈥淎ntes de que llegue al consumidor, se pierde el 23% del agua producida en Europa, las fugas en las redes espa帽olas de distribuci贸n se sit煤an entre el 30% y el 40%鈥, apunta Xavier Armengol, vicepresidente de Industria en Schneider Electric Iberia, una especialista en tecnolog铆a h铆drica multipremiada por su aportaci贸n al cambio de modelo.No todos los datos encogen tanto el est贸mago. En Espa帽a el consumo para beber y asearse se sit煤a en 138 litros diarios por persona, cuando la ONU fija en 100 la cantidad media razonable. Un nivel mejorable pero no desmesurado, teniendo en cuenta que el despilfarro no sale caro por las tarifas bajas. 鈥淐ualquiera sabe el precio de la luz y se preocupa por el gasto, pero poca gente conoce el del agua, por barata鈥, tercia P茅rez Zabaleta.饾棤谩饾榾 饾椊饾椏饾棽饾棸饾椂饾椉 饾椊饾棶饾椏饾棶 饾椇饾棽饾椈饾椉饾榾 饾榾饾棽饾棻La experta sostiene que el cambio de rumbo exige plantearse el aumento de las tarifas para cubrir 鈥渘o solo el coste del recurso sino todos los dem谩s, los financieros, de las infraestructuras o los ambientales鈥. Para reinversi贸n en el modelo sostenible, y como estimulo para autocontrol del grifo o la manguera.Pero todos los datos anteriores pueden resultar en cierto sentido positivos, al menos desde la perspectiva de los especialistas en gesti贸n. P茅rez Zabaleta explica ese aparente contrasentido:El cambio clim谩tico y la pandemia han puesto sobre la mesa de forma descarnada el problema del agua para que enfoquemos por fin toda la voluntad y todos los recursos en las soluciones.Ella recuerda los tiempos en que la estrategia nacional solo persegu铆a el aumento de la oferta, no gestionar la demanda; el enfoque pantano, para entendernos, cuando la econom铆a no formaba parte real de la gesti贸n. Avanz贸 despacio el cambio de mentalidad y en 2002 nace el concepto de huella h铆drica, bastante anterior al de huella de carbono.De cinco a帽os a esta parte la confluencia de factores favorables se acelera: el foco en la gesti贸n econ贸mica, la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de acceso al agua y saneamiento (hay un D铆a Mundial del Retrete, el 19 de noviembre), los fondos europeos del plan de recuperaci贸n, la estrategia espa帽ola de econom铆a circular con el agua entre sus prioridades, los proyectos paneuropeos como los Horizonte 2020 para dise帽ar nuevos modelos de negocio, la eclosi贸n tecnol贸gica en todos los sectores h铆dricos, la conciencia ciudadana y la reacci贸n de una vanguardia empresarial con efecto arrastre.鈥淓sos datos de huella y escasez pueden impresionar, pero el cambio clim谩tico y ahora tambi茅n la pandemia han puesto sobre la mesa de forma descarnada el problema del agua para que enfoquemos por fin toda la voluntad y todos los recursos en las soluciones鈥, explica la investigadora.Yago Lorenzo, responsable de proyectos en Cetaqua Galicia, comparte esa impresi贸n. Cetaqua es un centro tecnol贸gico de I+D+i h铆dricos que impulsa la red EsAgua para asesorar a las empresas en medici贸n de su huella h铆drica, incluida la posibilidad de certificaci贸n. 鈥淓n poco m谩s de un a帽o se han multiplicado las consultas desde Espa帽a y tambi茅n Latinoam茅rica. Empezamos a o铆r hablar de huella h铆drica con la misma naturalidad que de huella de carbono鈥, asegura.饾棙饾棾饾棽饾棸饾榿饾椉 饾棽饾椈 饾棸饾棶饾棻饾棽饾椈饾棶 (饾棻饾棽 饾榾饾槀饾椇饾椂饾椈饾椂饾榾饾榿饾椏饾椉)Esa asesor铆a ayuda a mejorar procesos para ahorrar, pero sobre todo permitir谩 un salto de escala: 鈥淟a huella h铆drica es un indicador fundamental para la sostenibilidad en la cadena de suministro. Si una compa帽铆a, sobre todo grande, exige a sus proveedores una gesti贸n responsable, el efecto se transmite en cadena. Ya lo estamos viendo鈥, apunta Lorenzo. 鈥淥tro gran paso ser谩 bajar del nivel industrial a las estanter铆as de los supermercados con etiquetas que especifiquen cu谩nta agua ha gastado la producci贸n鈥. Algunas empresas textiles lo hacen motu proprio, no porque les obligue la ley.La ley no obliga a煤n pero lo har谩, seg煤n el World Business Council for Sustainable Development y algunas reglas b谩sicas de la econom铆a. La escasez de agua aumentar谩 su precio y por tanto los costes de producci贸n, la competencia por el abastecimiento y la dureza de la regulaci贸n ambiental. Los consumidores tendr谩n en cuenta a qui茅n compran, y los inversores a quien financian en funci贸n de la responsabilidad h铆drica, advierte el Council. 鈥淪in agua, no hay empresas鈥, dec铆a en una entrevista reciente el profesor Andrew J. Whelton, uno de los grandes pensadores del nuevo modelo. Son inagotables las posibilidades de la digitalizaci贸n aplicada al ciclo integral del agua para optimizar la gesti贸n y visualizar a trav茅s de datos fiables y contextualizados todo el proceso.Queda casi todo por hacer, pero no lo que ya se hace. Xavier Armengol considera inagotables las posibilidades de una digitalizaci贸n acelerada 鈥渁plicada al ciclo integral del agua para optimizar la gesti贸n y visualizar a trav茅s de datos fiables y contextualizados todo el proceso. No solo permite detectar y solucionar fallos y fugas, sino predecirlos, adem谩s de un suministro seguro, sostenible y eficiente o avanzar hacia el vertido cero鈥.La gesti贸n digital mediante contadores inteligentes y sensores puede combinarse con t茅cnicas como embutir tuber铆as de carbono en los tramos da帽ados de las viejas canalizaciones, lo que permite evitar obras de reparaci贸n o sustituci贸n bastante m谩s aparatosas.饾棙饾椆 饾棸饾棶饾椇饾椊饾椉 饾棻饾椂饾棿饾椂饾榿饾棶饾椆Armengol se帽ala el gran desaf铆o de la digitalizaci贸n agr铆cola 鈥攗na de las prioridades del dinero europeo鈥, que ha permitido a empresas como Waterforce reducir sus costes energ茅ticos a la mitad. La bodega Cvne dice ser capaz de producir vino con la mitad de la huella h铆drica que la media vin铆cola en Espa帽a. Y este tipo de titulares puede atraer a otros sectores agrarios tradicionales que, m谩s que miedo al cambio, deben de estar asustados por la enorme inversi贸n necesaria para implantar, y saber usar, la nueva tecnolog铆a. Por ejemplo, sens贸rica, drones e im谩genes de sat茅lite que precisan la necesidad de riego en cada 谩rea de cultivo.Por su parte, el negocio de Agua de Acciona, la primera compa帽铆a espa帽ola en el exclusivo club de la Water A List por su gesti贸n h铆drica, asegura que la tecnolog铆a pronto permitir谩 un salto de escala en el rendimiento y una ca铆da de los precios en el servicio de depuradoras, potabilizadoras y desaladoras. A medio plazo asoma el desarrollo de materiales con memoria de forma capaces de autorrepararse (4D) para fabricar tuber铆as y Whelton conf铆a en que la captaci贸n de agua en la humedad del aire sea operativa, y disruptiva, sin esperar demasiado.驴Llegaremos a tiempo? P茅rez Zabaleta es moderadamente optimista. 鈥淐reo en la capacidad de adaptaci贸n del ser humano, porque no hacerlo no es una opci贸n. Tenemos poca memoria, pero hay muchos ejemplos de respuestas a grandes retos, como cuando en el siglo XIX Madrid tuvo un problema gord铆simo de agua y construy贸 el Canal de Isabel II鈥. Ahora hay que repetir esa historia, pero en todo un pa铆s.Ref.Pag.: elpais.com