Fundación Pedro Navalpotro

30 años de estudio del balance anual del glaciar de La Maladeta (Huesca): 2020-2021

La CHE realiza campañas de medición para conocer la evolución de la masa de hielo a lo largo de los años, ya que es un importante indicador del cambio climático a medio y largo plazo.

El balance del glaciar es de -1939 mm de agua equivalente; el espesor ha disminuido de media, 230 centímetros, alcanzando los 3 metros en el frente del glaciar y la superficie actual se sitúa en 18 hectáreas, lo que supone una pérdida del 64% desde el inicio de las mediciones.

El estudio del balance anual de La Maladeta (Huesca) que realiza la Confederación Hidrográfica del Ebro (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) alcanza ya su edición número 30 con datos para el año hidrológico 2020-2021 que muestran una clara tendencia negativa y con algunos indicadores entre los peores de toda la serie.

Con los trabajos de campo y el análisis del resultado, la Confederación estudia la evolución y la relación con el factor nieve y el cambio climático y los datos obtenidos se incorporan a la base de datos mundial (actualizada anualmente) del World Glacier Monitoring System (WGMS).

Se observa además que en el presente año 2020-2021 han aparecido gran cantidad de grietas en la parte superior del glaciar, algunas de ellas de considerable anchura y profundidad. La línea de equilibrio, que separa las zonas de acumulación y ablación (pérdida), se sitúa por encima de la cota 3200 (parte más alta del glaciar) lo que significa que el balance de masa del glaciar es negativo.

La CHE realiza campañas de medición para conocer la evolución de la masa de hielo a lo largo de los años, ya que es un importante indicador del cambio climático a  medio y largo plazo.

Anualmente se realizan dos campañas de medición. La primera dedicada a la fase de acumulación invernal, midiendo espesores nivales, que en esta ocasión se realizó el 18 de junio, y la segunda dedicada al estudio de la ablación (fusión, pérdida) y del balance de la masa, que se desarrolló el 1 de octubre.

El balance anual de masa expresa la variación sufrida por el volumen de hielo de un glaciar a lo largo de un periodo hidrológico anual. Para ello se mide la superficie inicial total al comienzo del periodo invernal, el perfil de máxima acumulación nival y el perfil final tras el periodo de ablación (fusión del manto nivoso y parte del hielo).

Si no se funde toda la nieve acumulada en invierno y, por tanto, el perfil final se sitúa intermedio entre el inicial y el máximo, el balance es positivo y se da ganancia de masa.

Por el contrario, si desaparece toda la nieve invernal e incluso funde parte del hielo glaciar, hay pérdida de masa preexistente. El balance es nulo cuando el valor de la fusión equivale al de la acumulación.

En el estudio del glaciar de La Maladeta se ha utilizado un método que se basa en los datos obtenidos a partir de una red de balizas instaladas en el hielo a distintas altitudes, así como de medidas topográficas sobre la superficie. Las medidas de acumulación (junio) se apoyan en sondeos en la capa de nieve con extracción continua de testigo y «pesada» directa para medir las densidades, usándose altímetros o GPS para posicionarlas lo más cerca posible de las balizas que en esa época no suelen ser  visibles. Las medidas de ablación (septiembre) se realizan directamente sobre las balizas y con topografía de la superficie glaciar.

Para completar la información de este estudio se ha utilizado el modelo hidrometeorológico ASTER que permite estimar el volumen equivalente en agua de la nieve o hielo acumulado y las aportaciones (escorrentía) de agua de precipitación o fusión a partir de variables meteorológicas y características de la cuenca modelizada.

Ebro Sostenible

Estos trabajos tienen como objetivo fundamental la mejora del conocimiento de la demarcación (a mayor información, diagnósticos más precisos y más acertadas las medidas a adoptar) y de la biodiversidad, básicas para alcanzar el buen estado/potencial de las masas de aguas, que responde al eje 1 (mejora del conocimiento) de los ejes principales de gestión del Organismo para un Ebro Sostenible.

Junto a estos, los otros cuatro ejes son: eje 2 mejora general de la gestión, 3 (alcanzar el buen estado ecológico de las masas de agua), eje 4 renovar la visión de la dinámica fluvial y eje 5 garantizar el suministro de los usos esenciales.

Ref.Pag.: iagua.es

𝐋𝐚 𝐅𝐮𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐏𝐞𝐝𝐫𝐨 𝐍𝐚𝐯𝐚𝐥𝐩𝐨𝐭𝐫𝐨 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐨𝐜𝐢𝐧𝐚 𝐥𝐚 𝐏𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐝𝐞 𝐋𝐀𝐀𝐓𝐀𝐒𝐇

El Domingo 7 de noviembre, a las 19:00h, tendrá lugar en el Teatro Palacio de la Audiencia, la Gala de inauguración de la XXIII Edición del Certamen Internacional de Cortos «Ciudad de Soria», en el cual, se podrá visualizar un corto- documental de Elena Molina. La Proyección de este corto está Patrocinada por la Fundación Pedro Navalpotro.

𝐋𝐀 𝐅𝐔𝐍𝐃𝐀𝐂𝐈Ó𝐍 𝐏𝐄𝐃𝐑𝐎 𝐍𝐀𝐕𝐀𝐋𝐏𝐎𝐓𝐑𝐎 𝐂𝐎𝐋𝐀𝐁𝐎𝐑𝐀 𝐂𝐎𝐍 𝐋𝐀 𝐀𝐄𝐂𝐂 𝐒𝐎𝐑𝐈𝐀 𝐄𝐍 𝐒𝐔 𝐈𝐗 𝐂𝐀𝐌𝐈𝐍𝐎 𝐏𝐎𝐑 𝐒𝐎𝐑𝐈𝐀 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐑𝐀 𝐄𝐋 𝐂𝐀𝐍𝐂𝐄𝐑

La Fundación Pedro Navalpotro ha colaborado por noveno año consecutivo, con el IX Camino por Soria contra el Cáncer. Desde la Fundación, y gracias a la ayuda de Distribuciones Navalpotro y Monte Pinos, se ha proporcionado el Agua para tod@s los participantes de la carrera marcha no competitiva.El pasado día 31 de octubre, se desarrolló el IX Camino por Soria contra el cáncer el cual, fue una carrera más simbólica, debido a la limitación de participantes que sufrió la marcha, de 2.500 a 3.000, por las medidas de seguridad por la COVID19.Otro de los cambios que experimentó la prueba, fue la reducción del tramo. Los habituales cinco kilómetros pasaron a ser cuatro. La carrera comenzó en las pistas polideportivas del CAEP, se bajó por la depuradora, se siguió la senda del río hasta llegar a la Calle Postas y al Ayuntamiento y se finalizó en la Plaza Mariano Granados.Los organizadores de la prueba han explicado que la salida fue escalonada en función de las medidas sanitarias, aunque los 500 primeros salieron corriendo.

Fotos: Soria Noticias

La mexicana Camila Jaber gana el premio #CreateCOP26 con su evocación de la belleza y fragilidad de los cenotes

La pieza ‘Soy Cenote’, creada por la apneísta, busca compartir el encanto de espacios “especiales, sagrados” para mostrar que el agua es algo más que un recurso.“Soy flores que se convierten en jardines. Puedo ser una montaña bajo el agua, o un bosque (…) Soy necesario. Soy la fuente de vida de la selva que hay sobre mí”. La voz en off de Camila Jaber —que en 2020 logró el récord nacional en apnea sin aletas con una marca de 58 metros— describe durante poco más de dos minutos la belleza y fragilidad de varios de los miles de cenotes de la península de Yucatán y la Riviera Maya mientras bucea. A sus 25 años, esta joven criada en Quintana Roo ha hecho de esta disciplina deportiva una forma de vida y de expresión artística para advertir de las amenazas a las que se enfrenta el medio acuático, que ahora la ha valido el primer premio en la segunda edición del certamen #CreateCOP26, por la pieza audiovisual I am Cenote (Soy Cenote). Una distinción que está dotada con un premio de 10.000 dólares, unos 8.600 euros. “El arte se presenta como una manera de cuestionarnos cómo vivimos en el mundo”, reflexiona al otro lado del teléfono. Despertar conciencias, introducir a jóvenes creadores en el circuito artístico y alertar sobre la emergencia climática son los principales objetivos del certamen impulsado por la agencia creativa Art Partner con apoyo de la Unesco. Un galardón con convocatoria abierta a cualquier creador, entre los 14 y 30 años, que presente trabajos que creen conversaciones alrededor de la urgencia de la acción climática y que tiene lugar casi en paralelo a la Cumbre del Clima, que este año se celebrará en Glasgow a partir del 31 de octubre.En el caso de los pozos naturales en los que bucea Jaber, las sustancias químicas y los fertilizantes constituyen los principales contaminantes, pero también la presión turística de la zona y la basura. Una degradación a la que ha asistido personalmente. “Es un secreto a voces. Cenotes donde yo podía bucear y ahora te metes y te da una infección terrible porque están llenos de aguas residuales”, sostiene. Por este motivo, su intención con el vídeo, grabado en 2019 y en el que luce un vestido mexicano bordado que le regaló su abuela, es compartir el encanto de estos lugares “especiales, sagrados”, pero sin que en la parte estética “se pierda el mensaje de que el agua es algo más que un recurso y debemos replantearnos nuestra relación con ella”. “Si le damos prioridad, enfrentaremos el problema y evitaremos las consecuencias del estrés hídrico en el futuro”.Empujada por la fuerza del movimiento Fridays for future y con la inquietud de ayudar a entrar en el circuito artístico a jóvenes creadores de cualquier parte del mundo y condición, Amber Olson Testino, esposa de Giovanni Testino, impulsó en 2019 #CreateCOP25, la primera edición del certamen. “Veíamos a nuestras hijas que venían de las manifestaciones y pensé que era erróneo que lo hicieran solas”, explica Olson Testino. La gestora artística, al frente junto con su marido Giovanni Testino —hermano del fotógrafo Mario Testino— de Art Partner, lidera una de las agencias creativas más relevantes del sector de la moda. Al hilo de la conversación, Giovanni Testino apunta que, en lo que respecta a dicha industria se ha hecho mucho “en el último año y medio porque el consumidor ha entendido que esto es una necesidad”. “Es necesario hacer presión de forma individual, eso será lo que realmente va a impulsar el cambio”, señala.#CreateCOP26 se abre a todo tipo de expresiones artísticas, desde el lenguaje audiovisual, la palabra hablada y la performance hasta los diseños de moda. El proyecto textil sostenible Pure water de Hikima Mahamuda, una diseñadora autodidacta de 30 años, ha sido galardonado con un segundo premio. En Ghana, el agua envasada constituye la principal fuente de contaminación con plástico, por lo que Mahamuda ha desarrollado impermeables fabricados con este tipo de envase con un doble fin: por un lado, “compartir su propia forma de reducir el consumo de plástico” en su ciudad, Tamale. Por otro, “despertar conciencias” frente al cambio climático. Haberse hecho con el segundo puesto —valorado en 5.000 dólares, unos 4.300 euros— le ayudará a conseguir su sueño de cursar una “educación superior en diseño de moda”, y expandir su trabajo y la marca de moda que fundó en 2018.Con la industria de la moda una de las más contaminantes del planeta, según datos de la ONU, iniciativas como la de Mahamuda son imprescindibles para abrir caminos hacia modelos de producción más respetuosos y pasar de un sistema lineal como el actual, a uno circular. Así lo cree Marina Testino, modelo, activista medioambiental vinculada al sector y miembro del jurado. “Tomar un producto de desecho y darle una nueva vida significa mantener los materiales en uso por más tiempo, pero también evita generar más huella”, apunta, en referencia a la iniciativa de la diseñadora ghanesa. Aunque piensa, como su padre, Giovanni Testino, que en los últimos años ha habido grandes avances en la industria, cree que urge una mayor transparencia. “Así como la industria alimentaria tiene la obligación de compartir lo que hay en los alimentos porque puede afectar a nuestros cuerpos, otras industrias deberían tener la obligación de compartir el impacto que nuestra ropa, automóviles o de cualquier otra cosa, porque todo lo que consumimos tiene un efecto, una huella”, defiende.“Personalmente, valoro la originalidad para interpelar la realidad. Cómo de fuertes son los mensajes sobre la emergencia climática y qué recursos artísticos se utilizan para comunicarla y, sobre todo, también valoro mucho si la obra de arte guarda reservado un lugar para la esperanza. Considero que, si bien vivimos una crisis climática, aún estamos a tiempo de corregir lo que hemos roto y ese apartado de optimismo me gusta verlo contemplado en las obras”, explica Lidia Arthur Brito, directora de la oficina regional de Ciencia de la Unesco para América Latina y el Caribe y miembro del jurado. Los trabajos, también los de otros 20 candidatos que han logrado una mención de honor, se expondrán en la galería virtual de Art Partner hasta el 12 de noviembre y en su cuenta de Instagram.Además de otro segundo galardón para la pieza de cine experimental sobre el endurecimiento de las condiciones climáticas, Should We Start Fixing Now?, del filipino Breech Asher Harani, el jurado ha otorgado otros seis terceros premios —valorados en 2.000 dólares (alrededor de 1.700 euros)— a propuestas tan diversas como piezas textiles creadas a partir de técnicas ancestrales (From de ground up, de Oscar Crabb) y un proyecto fotográfico sobre los estragos en ríos y lagos de Irán de décadas de sequía (Hope in the rain, de Mehrdad Vahed Yousefabad).

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FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO FINANCIA UN PROYECTO DE AGUA EN EL COLEGIO SANTA RAFAELA MARÍA DE KINSHASA. RD CONGO

La Fundación Pedro Navalpotro ha colaborado con la Fundación Recover, financiando un Proyecto de Agua en África.
El proyecto consiste en la perforación, dentro de las instalaciones del colegio, de un pozo para la extracción de agua y la construcción de sus respectivas canalizaciones. Cabe destacar que en los países de África subsahariana, la perforación de pozos, tanto de manera manual como mecánica, es una labor habitual, dada la escasez de agua en superficie y la riqueza de agua subterránea acumulada en los freáticos, que son periódicamente recargados de manera natural gracias a las precipitaciones que se producen durante los meses de la estación de lluvias.
Por otro lado, el proyecto también incorpora la instalación de una bomba de agua para la extracción de la misma.
Respecto a la estructura de almacenamiento del agua extraída del pozo, cabe mencionar que, en la actualidad, existía una torre de agua con depósito, para almacenar el agua proveniente del abastecimiento público. Dado que, este abastecimiento sufre cortes constantes en el suministro, es por lo que se desarrolla este proyecto de perforación. El proyecto aprovecha la estructura de la torre de agua existente, y contempla la sustitución del actual depósito, de 3.000 litros de capacidad, por uno de 5.000 litros.
Beneficiarios
Beneficiarios Totales: 3.966 personas.
Beneficiarios Directos: 540 personas (506 alumnos, 34 personas entre personal docente y resto del personal del centro).
Beneficiarios Indirectos: 3.426 personas.
Objetivo general del proyecto
Mejorar la salud de la población mediante un adecuado y salubre suministro de agua.
Objetivo específico del proyecto
Dotar de un sistema de captación, almacenaje y suministro de agua a los 506 alumnos y 34 miembros del personal, del colegio Santa Rafaela María de Kinshasa.
Resultados

  • Perforado pozo para extracción de agua y canalizaciones.
  • Instalada bomba de agua.
  • Colocado depósito de 5.000 litros de capacidad.
    Cabe mencionar que la elevada prevalencia de mortalidad infantil es causada, en muchos casos, por enfermedades debidas al colapso de los servicios de agua y saneamiento.
    Entre los problemas más relevantes relacionados con el abastecimiento y saneamiento del agua, se encuentran los siguientes:
  • Infraestructuras abandonadas. Un tercio de las plantas de tratamiento no están operativas.
  • Rápida tasa de crecimiento de la población: 5,8% en 2018.
  • Alto precio del agua.
  • Bajo retorno de la inversión y viabilidad financiera de las empresas de agua.
  • Informalidad en la prestación del servicio de agua en áreas periurbanas.
  • Degradación de cuencas hidrográficas aumentando los costos de tratamiento.
  • Inexistencia de un programa de control de calidad del agua.
  • Problemas para financiar los productos químicos importados para tratamiento del agua.

𝟏𝟓 𝐝𝐞 𝐨𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞, 𝐃í𝐚 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐋𝐚𝐯𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐧𝐨𝐬: 𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨 𝐞𝐬𝐭a 𝐚𝐥 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐧𝐜𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧𝐨, 𝐚𝐯𝐚𝐧𝐜𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬

Cada año se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos el 15 de octubre, un día dedicado a promover el lavado de manos con jabón como una forma fácil, eficaz y asequible de prevenir enfermedades y salvar vidas.El año pasado, cuando la pandemia de coronavirus se extendió por todo el mundo, aprendimos lo fundamental que es el lavado de manos en la lucha contra las enfermedades, cualquier enfermedad infecciosa. Y, sin embargo, está fuera del alcance de miles de millones de personas: 3 de cada 10 personas en todo el mundo no pudieron lavarse las manos en sus casas porque no tenían acceso a instalaciones para hacerlo (Joint Monitoring Programme, 2021). El primer Día Mundial del Lavado de Manos se celebró en 2008, y desde entonces se ha utilizado para concienciar sobre el lavado de manos, construir lavabos y sistemas caseros de tipo “tippy tap” y demostrar el valor de lavarse las manos. El tema del Día Mundial del Lavado de Manos de 2021 es «Nuestro futuro está al alcance de la mano: avancemos juntos». Hace un llamamiento a la acción colectiva para ampliar los esfuerzos en materia de higiene de manos para lograr el acceso y la práctica universal de la higiene de manos.La Asociación Mundial para el Lavado de Manos trabaja para generar y compartir conocimientos con el fin de fomentar la implantación del lavado de manos, además de crear un compromiso político e impulsar acciones para promover el lavado de manos a nivel local, nacional e internacional, a través de iniciativas como el Día Mundial del Lavado de Manos. Se trata de una coalición de actores internacionales que incluye organizaciones de diferentes sectores, como entidades del sector privado, instituciones académicas, organismos multilaterales y gubernamentales, así como organizaciones no gubernamentales y comunitarias.Además de tener un impacto en la salud, el lavado de manos también beneficia a la nutrición, la educación, la equidad y el desarrollo económico de los países. Los beneficios del lavado de manos con jabón sólo se pueden obtener cuando se practica sistemáticamente en todos los momentos críticos. Los dos momentos principales para lavarse las manos son después de ir al baño y antes de entrar en contacto con los alimentos. Además, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. recomiendan lavarse las manos después de sonarse la nariz, toser o estornudar; después de tocar animales, piensos o desechos animales; después de manipular alimentos para mascotas; y después de tocar basura.A nivel mundial, el lavado de manos con jabón rara vez se practica con la frecuencia necesaria, y no es solo un problema de países en desarrollo. En todo el mundo, menos del 20% de las personas se lavan las manos correctamente en momentos críticos, incluso en lugares donde se dispone de agua y jabón y el lavado de manos es una práctica arraigada. Aunque nos hemos acostumbrado a utilizar desinfectantes de manos a base de alcohol durante la pandemia, debemos recordar que si las manos están visiblemente sucias, es preferible lavarse las manos con jabón, porque los desinfectantes no eliminan la suciedad.Aunque tener acceso a jabón, agua y un lugar para lavarse las manos es fundamental, así como saber cómo y cuándo lavarse las manos, promover el lavado de manos es mucho más que eso: también implica un cambio de hábitos. Otros factores que entran en juego para motivar a la gente a lavarse las manos son, por ejemplo, las normas sociales y la formación de hábitos, que lleva tiempo.Es esencial que los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y otras partes interesadas trabajen juntos para promover el lavado de manos con jabón, tanto a través de proyectos que fomenten el lavado de manos como mediante esfuerzos orientados a concienciar sobre esta cuestión. La concienciación permite influir en las políticas públicas, la opinión pública y las inversiones. Por otra parte, la higiene forma parte del marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el objetivo 6 abarca la higiene, junto con el agua y el saneamiento. El progreso en el lavado de manos se mide con el indicador 6.2.1: la proporción de la población que utiliza servicios de saneamiento gestionados de forma segura, incluyendo instalaciones para el lavado de manos con agua y jabón.A medida que el mundo se adentra en la nueva normalidad más allá de la pandemia de coronavirus, la Asociación Mundial para el Lavado de Manos hace un llamamiento a que: Los gobiernos desarrollen y financien hojas de ruta nacionales y estrategias nacionales de higiene para lograr el acceso universal a la higiene manos. Estos deben incluir una combinación de políticas, normativa y programas de cambio de hábitos para fomentar la higiene de manos. Los donantes inviertan en hojas de ruta nacionales, estrategias de higiene e investigación, así como en programas que tengan en cuenta aspectos de higiene, promuevan cambios de comportamiento e impulsen hábitos de higiene de manos. Las empresas contribuyan a sistemas resilientes de higiene de manos a través de asociaciones, investigación, políticas, financiación y productos e instalaciones innovadores, y promover la higiene de manos en sus trabajadores. Las instituciones prioricen la infraestructura, las políticas y los programas de cambio de hábitos de higiene de manos en colegios, centros de salud, lugares de trabajo y entornos públicos. Los investigadores divulguen los resultados de investigaciones en materia de higiene, utilizando formatos como orientaciones o recomendaciones fáciles de poner en práctica. Los actores involucrados en promoción y activismo conciencien sobre la importancia del cambio de hábitos de higiene de manos como una parte esencial de la salud y el desarrollo para lograr su aceptación política.Ref.Pag.: iagua.es

𝐂ó𝐦𝐨 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐞𝐫𝐮𝐩𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐯𝐨𝐥𝐜á𝐧𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚

Las erupciones volcánicas son uno de los fenómenos naturales más espectaculares y, al mismo tiempo, más contaminantes y perjudiciales para el agua y el medio ambiente. Su efecto en el área próxima al volcán es inmediato y devastador, debido a los flujos de lava, gases, materiales sólidos y avalanchas de lodo (lahares) que pueden producirse al derretirse la nieve depositada en las laderas del volcán o por fuertes lluvias mezcladas con las cenizas emitidas durante estos procesos eruptivos.

Pero los efectos de una erupción volcánica no solo se aprecian en las zonas más cercanas. Dependiendo de su explosividad, tanto los gases liberados como el polvo de ceniza más fino pueden ser transportados a través de la atmósfera terrestre y afectar, aunque de manera menos intensa, a ecosistemas y poblaciones situadas a grandes distancias del origen de la explosión volcánica.

Actividad volcánica

La actividad volcánica puede resultar una importante fuente de contaminación del agua ya que, cuando los flujos provenientes del volcán alcanzan masas de aguas superficiales o subterráneas, los gases disueltos y las partículas sólidas arrastradas pueden afectar la calidad del agua. Esto limita el abastecimiento de agua potable para seres humanos y su disponibilidad para animales.

Una de las principales preocupaciones de los habitantes de zonas afectadas por este tipo de fenómenos es el suministro de agua potable. Estudios realizados en áreas afectadas por erupciones volcánicas mostraron que los parámetros de calidad del agua más afectados son la turbidez, el pH y el aumento de la concentración de elementos que pueden ser tóxicos, esenciales para la vida y otros que pueden ser a la vez tóxicos y esenciales, dependiendo de la concentración alcanzada.

Por lo tanto, que las aguas superficiales sean fertilizadas o contaminadas dependerá del tipo de cenizas y de las características químicas de las aguas.

La turbidez es una medida de la pérdida de transparencia del agua como consecuencia de la presencia de partículas en suspensión. Las cenizas producidas durante la erupción volcánica pueden incrementar la turbidez del agua si se mantienen en suspensión, aunque se irán sedimentando en el fondo de los ríos, lagos o embalses lentamente.

Este aumento en la turbidez puede causar algunos problemas en las plantas de tratamiento y potabilización de aguas, ya que los procesos de filtración y la efectividad de los tratamientos de desinfección pueden verse dificultados.

El efecto sobre el agua potable

En 1980 el Monte St. Helens (Estado de Washington, EE.UU.) entró en erupción durante unas nueve horas. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE.UU. describió los efectos de dicha erupción en instalaciones de potabilización y tratamiento de aguas, así como una estimación de los daños sufridos por dichas instalaciones como consecuencia de dicha erupción.

Según el documento, se detectaron valores de pH ácidos y elevada turbidez en aguas superficiales, pero el agua potabilizada no mostró valores anómalos de elementos que pudieran estar presentes en las cenizas.

Cambios en el pH del agua

Los cambios en el pH y el aumento de la concentración de ciertos elementos se deben a que la parte exterior de las partículas de ceniza contiene compuestos ácidos y sales solubles en agua.

En general, cuando las cenizas alcanzan masas de aguas superficiales como lagos o embalses, que contienen altas cantidades de agua, el efecto en el cambio de la composición del agua es despreciable (el pH generalmente no bajará de 6,5), pero este efecto dependerá de la cantidad de ceniza que se deposite, lo que a su vez se relacionará con el tipo de erupción y el tiempo que dure dicho proceso.

En el caso de ríos y corrientes de agua, el proceso natural de agitación inducido por la velocidad del agua permitirá que la dilución sea rápida, por lo que el cambio de pH y la elevada concentración de metales no durarán mucho tiempo, salvo en el caso de eventos eruptivos de larga duración.

Se han detectado hasta 55 compuestos solubles en aguas contaminadas con cenizas, de los cuales sodio, calcio, magnesio, cloruro, sulfato y fluoruro son los que pueden aparecer en concentraciones más elevadas.

En el caso de eventos eruptivos limitados a un periodo corto de tiempo, las concentraciones de estos elementos se redujeron a valores inferiores a los establecidos en los estándares de calidad, pero en el caso de eventos eruptivos intermitentes o semicontinuos, estos valores pueden llegar a ser crónicos, lo que implica la necesidad de un control exhaustivo de la calidad de dichas aguas.

Qué pasará cuando la lava llegue a la costa

Otro aspecto a considerar es qué ocurre cuando la lava llega a la costa y entra en contacto con el agua de mar. La nube gaseosa observada en estos casos estará compuesta principalmente por vapor de agua y ácido clorhídrico (HCl, gas tóxico y corrosivo) que proviene del anión cloruro presente en el agua de mar, como se comprobó en la erupción del volcán Kilauea (Hawaii, EE.UU.) en el año 2004.

Por otro lado, la posibilidad de que elementos tóxicos presentes en la lava se transfieran al agua de mar es baja, ya que se determina que la fracción de lava que entra en contacto con el agua es muy pequeña, por lo que esta vía no se considera una fuente de contaminación.

Pero por muy contaminantes que parezcan estos fenómenos naturales, no hay que olvidar que la actividad antropogénica sigue siendo mucho más dañina para el medioambiente, como lo demuestra el hecho de que la actividad volcánica mundial supone apenas un 2 % del CO2 que emite anualmente la actividad humana.

Fuente: Carolina Santamaría Elola / THE CONVERSATION,

Artículo de referencia: https://theconversation.com/como-afectan-las-erupciones-volcanicas-a-la-calidad-del-agua-168627,

Planificación hidrológica en una de las “zonas cero” del cambio climático

La publicación del primer volumen del 6º Informe del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (IPCC), que han elaborado más de 300 expertos y han revisado cerca de 1.500 científicos en todo el mundo, ha supuesto la confirmación definitiva de las significativas alteraciones que está experimentando el sistema climático terrestre debido a la acción humana. Los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero en el balance energético del planeta son evidentes y debido a las mismas el clima terrestre está cambiando a ritmo acelerado. Después de este nuevo informe del IPCC no queda margen —si quedaba alguno— para esa doctrina de la ignorancia que es el negacionismo del cambio climático. Desde los años setenta del pasado siglo se viene señalando el problema que supone la acumulación de gases procedentes de la quema de combustibles fósiles en la atmósfera terrestre. Lamentablemente, los años ochenta del pasado siglo fueron, como ha señalado Nathaniel Rich en su ensayo Perdiendo la Tierra, una década perdida para la acción contra el cambio climático. Los seis informes del IPCC, desde 1990, han ido acumulando evidencias de los cambios que están ocurriendo en el clima de nuestro planeta y sus efectos, incorporando cada vez más complejidad en los modelos climáticos utilizados y mejorando las proyecciones sobre cómo será el clima del futuro.

En España, ya son evidentes algunas alteraciones climáticas asociadas a nuestras acciones y sus consecuencias, entre las que se encuentran la subida de temperatura media, el incremento notable de “noches tropicales”, los cambios en la cuantía e intensidad de las lluvias, la reducción de las superficies de hielo de nuestra alta montaña, los cambios en la distribución espacial de especies de vegetación y fauna, y el aumento preocupante de la temperatura del agua en los mares que bañan la península Ibérica y el archipiélago Balear, especialmente en la cuenca occidental del Mediterráneo. Estos cambios, ampliamente constatados con datos científicos, sitúan a nuestro país dentro de una de las “zonas cero” en cuanto a los efectos de cambio climático más destacados a escala mundial.

A tenor de las evidencias científicas y de los impactos del cambio climático que ya estamos empezando a sufrir, reducir la constante acumulación de gases de efecto invernadero provocada por nuestro modo de vida se está antojando como una tarea realmente difícil. No se consigue romper la tendencia en la cantidad anual de emisiones de estos gases que se emiten a la atmósfera, que sigue aumentando a nivel global pese a los avances en la descarbonización de sectores clave de la economía (como la generación de energía). El protocolo de Kioto (1998) no ha conseguido este objetivo y difícilmente lo podrá conseguir el Acuerdo de París (2015) en los próximos años. Es por ello que debemos comenzar a adaptar territorios y sociedades ante el escenario climático futuro.

Esta adaptación supone un cambio radical en pautas y comportamientos de administraciones, empresas y ciudadanos. Debemos preparar nuestras actividades económicas y ciudades para un futuro climático más cálido, con menor confort térmico, con lluvias más irregulares y con extremos atmosféricos más frecuentes. Dos elementos necesarios para el desarrollo de la sociedad ya están experimentando notables cambios y lo harán más en los próximos años: la energía y el agua. Muchos países, entre ellos España, han aprobado leyes de transición energética. La Unión Europea ha fijado unos límites exigentes de emisiones para 2030 y 2050 que nos obligan a cambiar el modelo de producción energética, apostando decididamente por las energías renovables. Agua, viento y sol son la clave de una revolución energética que ya está en marcha y que España puede liderar a nivel europeo. Más compleja está siendo la transición hacia una política del agua en un contexto de cambio climático. La Directiva Europea del Agua estableció las bases para una planificación sostenible de los recursos hídricos, apostando por la calidad del agua y la gestión de la demanda. Pero en España nos está costando asimilar esta nueva filosofía porque llevamos décadas, por no decir siglos, de política hidráulica basada en aumentar la oferta con pantanos, trasvases y explotación abusiva de recursos subterráneos.

Esta política ha derivado en que nuestro consumo total de agua no disminuya significativamente e incluso esté aumentando en los últimos años en actividades fundamentales como la agricultura (la actividad que más consume en España) pese al continuo incremento de su eficiencia, lo que se debe a que la superficie puesta en regadío no para de aumentar año tras año. Además, el contexto geográfico es complejo: diversidad de climas y de recursos hídricos, con zonas de abundancia de lluvias y áreas semiáridas con déficits crónicos de agua. Las políticas realizadas al respecto en España se han basado en transferir recursos hídricos de las regiones con superávit a las regiones con déficit con grandes obras de infraestructura como el trasvase Tajo-Segura, entre otros existentes en nuestro país. Pero en un contexto de cambio climático como el que vivimos, este tipo de trasvases dejan de ser una solución y se convierten en un problema, porque los recursos son cada vez menores y las posibilidades de realizar transferencias se restringen, generando tensiones entre territorios de las cuencas donantes y receptoras que suelen culminar en conflictos y “guerras del agua”.

En España, el agua es, en efecto, dominio público hidráulico, pero, en primer lugar, pertenece a los territorios por donde circula. Es por ello que las cesiones requieren de consenso pleno entre las partes implicadas, lo que por otra parte es lo deseable en las sociedades democráticas que buscan el bien común. Nunca la imposición o la mención a unos derechos adquiridos en épocas anteriores, cuando no había efectos del cambio climático, puede utilizarse como argumentos para mantener un statu quo que va a ser imposible de sostener en el futuro. No sólo porque el clima que tendremos no lo va a permitir sino porque la gestión del agua en sectores clave como la agricultura sigue basándose más en buscar nuevos recursos que en moderar la demanda total del consumo de agua. España necesita un nuevo esquema de planificación hidrológica adaptado a sus condiciones climáticas actuales y futuras, que además no resultan nada halagüeñas.

Han pasado 20 años desde la aprobación del último Plan Hidrológico Nacional y en este intervalo la evolución del clima terrestre y sus manifestaciones regionales en nuestro país obliga a reformular su política hidráulica. Ésta debe apostar por el uso sostenible de recursos propios en cada cuenca y, en caso de no ser suficientes, por el aprovechamiento de aguas depuradas y desaladas, en este orden. En España seguimos sin reutilizar gran parte de las aguas regeneradas que se producen en las estaciones de depuración. A modo de ejemplo, apenas reutilizamos, en su conjunto, un 10% del total de aguas depuradas en España (con matices regionales, ya que en zonas como la Comunidad Valenciana o Murcia hacen un uso más intensivo de estos efluentes). Y en muchas de nuestras áreas costeras y en las islas, el agua desalada tendrá que ser considerada como un recurso hídrico primordial a lo largo del presente siglo. Eso sí, es imperativo mejorar la eficiencia energética de la desalación y descarbonizar mediante el uso de energía renovable en las desaladoras existentes y futuras, así como reducir el impacto ambiental que genera la salmuera que producen. Las energías renovables, la investigación y el desarrollo tecnológico sin duda contribuirán a hacer de la desalación una opción más económica y ambientalmente sostenible. Y junto a ello hay recursos de agua posibles que deben incorporarse al esquema de gestión, especialmente en las zonas semiáridas españolas, como las aguas pluviales y las almacenadas en tanques de tormenta. Es, en este caso, una vuelta a las tradiciones hídricas que dejaron de funcionar hace décadas, pero con las técnicas y el conocimiento actuales.

Afrontamos una década decisiva para la mitigación y adaptación ante el cambio climático. Lo que no se haga o se inicie al respecto en estos próximos años será tiempo perdido que incrementará los impactos negativos del cambio climático en España. El agua es un elemento básico para el desarrollo de las sociedades, pero en su condición terrestre es un recurso limitado y, en España, lo será más en el futuro. De ahí la necesidad de adaptar el discurso y la acción de la planificación hidráulica al nuevo contexto climático, que va a ser más cálido y con mayor irregularidad en sus lluvias. El próximo —y necesario— plan hidrológico es una excelente oportunidad para ello. Y no hay tiempo que perder.

Jorge Olcina es catedrático de Geografía de la Universidad de Alicante y comisionado de la Generalitat Valenciana para el Plan Vega Renhace.

Fernando T. Maestre es investigador distinguido de la Universidad de Alicante y premio Jaume I en Protección del Medio Ambiente 2020.

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Garantizar un agua limpia para las personas y la naturaleza

A lo largo de la historia, el ser humano se ha asentado cerca de los ríos, los lagos y las costas. Los ríos y los arroyos traían agua limpia y se llevaban los residuos. A medida que crecían los asentamientos humanos, aumentaba el uso del agua limpia y el vertido de agua contaminada. A partir del siglo XVIII, las masas de agua de Europa comenzaron también a recibir contaminantes de la industria.

Con los sistemas de alcantarillado, las instalaciones de depuración de aguas residuales y las normativas sobre contaminantes procedentes de la industria y de la agricultura, Europa ha hecho grandes progresos en la reducción de los vertidos al agua. Sin embargo, la contaminación del agua sigue siendo un problema, ya que la sobreexplotación, las alteraciones físicas y los cambios en el clima siguen afectado a la calidad y la disponibilidad del agua.

Un panorama desigual: el estado de las masas de agua en Europa

Alrededor del 88% del consumo de agua dulce en Europa proviene de los ríos y las aguas subterráneas. El resto viene de embalses (alrededor del 10%) y lagos (menos del 2%).Igual que cualquier otro recurso vital u organismo vivo, el agua puede verse sometida a presiones, como cuando la demanda de agua supera al suministro o cuando la contaminación disminuye su calidad.

El tratamiento de las aguas residuales y las reducciones de las pérdidas de nitrógeno y fósforo por actividades agrarias han llevado a mejoras significativas en la calidad del agua.

Sin embargo, según los datos más recientes de la AEMA, solo el 44% de las aguas superficiales de Europa logra un buen o alto estado ecológico, en parte debido a la contaminación. La situación de las aguas subterráneas de Europa es un poco mejor. Alrededor del 75% de las áreas de aguas subterráneas de Europa presenta un «buen estado químico».

El medio ambiente marino bajo amenaza

La situación actual de los mares de Europa —desde el Báltico hasta el Mediterráneo— es deficiente en general, según la evaluación Marine messages II (Mensajes marinos II) de la AEMA. Pese a algunos avances positivos logrados gracias a la colaboración regional, las diversas presiones ejercidas por las actividades humanas históricas y actuales podrían provocar daños irreversibles en los ecosistemas marinos.

Además, el informe de la AEMA sobre contaminantes en los mares de Europa mostró que cuatro mares regionales europeos tienen un problema de contaminación a gran escala, que va desde el 96% del área evaluada en el mar Báltico y el 91% en el mar Negro hasta el 87% en el mar Mediterráneo y el 75% en el océano Atlántico nororiental. El problema de la contaminación está causado principalmente por las sustancias químicas sintéticas y los metales pesados procedentes de las actividades humanas en la tierra y el mar.

De forma similar, el informe de la AEMA sobre el enriquecimiento de nutrientes y eutrofización de los mares de Europa mostró que la eutrofización, como consecuencia de las pérdidas de nutrientes, principalmente debido a la agricultura, es otro problema de dimensiones notables, especialmente en el mar Báltico y en el mar Negro.

Las actividades costeras y marítimas, como la pesca, el transporte marítimo, el turismo, la acuicultura y la extracción de petróleo y gas, provocan numerosas presiones en el medio ambiente marino, incluida la contaminación.

Los desechos marinos están presentes en todos los ecosistemas marinos, y los plásticos, metales, cartones y otros residuos se acumulan en las costas, el fondo marino y las aguas superficiales. Los buques y las actividades en alta mar también causan contaminación acústica subacuática, que puede afectar negativamente a la vida marina.

La lucha contra la contaminación del agua: aguas residuales y contaminación difusa

Se ha avanzado bastante en toda Europa para posibilitar la recogida y tratamiento de las aguas residuales urbanas. Según los datos de la AEMA, en 2017, la mayoría de los países europeos recogía y trataba aguas residuales a nivel terciario de la mayor parte de su población. Sin embargo, en varios países europeos, menos del 80% de la población estaba conectada a los sistemas públicos de tratamiento de las aguas residuales urbanas.

Paralelamente, las actuales infraestructuras requieren mantenimiento y las nuevas presiones requieren inversiones considerables, incluida la adaptación al cambio climático, la mejora de las instalaciones de aguas residuales y la respuesta a nuevas preocupaciones, como los fármacos o las denominadas sustancias químicas móviles presentes en las aguas residuales.

Además de la contaminación de fuentes puntuales de la industria y las plantas de tratamiento de aguas residuales, las masas de agua también sufren una contaminación difusa, por ejemplo, como consecuencia del transporte, la agricultura, la silvicultura y las viviendas rurales. Los contaminantes que primero se liberan al aire y al suelo, también suelen ser los que terminan en las masas de agua.

Agricultura intensiva

La agricultura intensiva depende de los abonos para aumentar el rendimiento de los cultivos. El funcionamiento de estos abonos suele basarse en introducir nitrógeno, fósforo y otras sustancias químicas en el suelo. El nitrógeno es un elemento químico abundante en la naturaleza y esencial para el crecimiento de las plantas.

Sin embargo, parte del nitrógeno destinado a los cultivos no es absorbido por las plantas. La cantidad de fertilizante utilizada puede ser mayor de la que la planta puede absorber o puede que no se aplique durante el período de crecimiento de la planta.

El exceso de nitrógeno consigue llegar a las masas de agua y allí potencia el crecimiento de ciertas plantas acuáticas y algas en un proceso conocido como eutrofización. Este crecimiento adicional reduce el oxígeno del agua, haciéndola inhabitable para otras especies animales y vegetales.

Los plaguicidas que se usan en la agricultura tienen como objetivo proteger los cultivos de plagas invasivas, lo que garantiza el crecimiento de los cultivos. Sin embargo, estos efectos pueden producirse más allá del objetivo previsto, dañando a otras especies y reduciendo la biodiversidad. Con frecuencia estas sustancias químicas terminan en masas de agua.

Fuente: AEMA,

Artículo de referencia: https://www.eea.europa.eu/es/senales/senales-de-la-aema-2020/articles/garantizar-un-agua-limpia-para,

Cómo alimentar a la población mundial sin agotar el agua dulce del planeta

El escenario futuro de crecimiento de la población obliga a obtener más alimentos sin aumentar la cantidad de agua destinada a su producción. He aquí algunas ideas para conseguirlo.

Desde el siglo XIX la población mundial presenta un ritmo de crecimiento exponencial como consecuencia de los avances de la medicina, la higiene y el desarrollo tecnológico. Si al comienzo del milenio se superaron los 6.000 millones de personas, para el año 2050 se estima que la población mundial ronde los 10.000 millones.

El aumento de la población conlleva un incremento de la demanda de alimentos. Si analizamos la cadena alimentaria humana es fácil entender que, como omnívoros, consumimos productos vegetales y de origen animal, cuyo proceso de obtención tiene como punto de partida productos vegetales tales como los pastos.

Así, la agricultura, cuya finalidad es la obtención de productos vegetales para consumo humano o animal, está condicionada por la disponibilidad de dos elementos clave: tierra y agua.

Recursos hídricos limitados

La demanda mundial de alimentos va a incrementarse a la par del crecimiento de la población. Así, para poder satisfacerla es necesario que, por una parte, aumente la superficie cultivable (pastos incluidos). Hay que tener en cuenta que la superficie cultivable está limitada a la extensión máxima de tierra potencialmente adecuada para usos agrícolas y ganaderos en el planeta. Igualmente, el volumen de recursos hídricos potencialmente utilizables del planeta tiene un valor máximo que no puede superarse.

En la actualidad, el 70 % de los recursos hídricos de la Tierra se destina a producir alimentos. El escenario futuro de crecimiento de la población nos obliga a obtener más alimentos sin aumentar la cantidad de agua destinada a su producción. Para conseguirlo, además de lograr que se cultive la mayor extensión de tierra posible y de buscar cultivos más productivos, es decir, más toneladas por unidad de superficie, es imprescindible gestionar de forma óptima los recursos hídricos disponibles para poder obtener la máxima producción posible por cada gota de agua.

Para lograr que cualquier persona, viva donde viva, lo haga en condiciones dignas, es imprescindible que tenga garantizada su alimentación, que está directamente relacionado con el buen uso y gestión del agua. Así lo recogen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que ha fijado la Organización de las Naciones Unidas para el año 2030, en particular los ODS 2, 6, 12, 13, y 15.

Uso sostenible del agua para producir alimentos

Dada la estrecha relación entre la producción agrícola y el agua, el Grupo de Hidráulica y Riegos del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba centra gran parte de su investigación en la aplicación de diversas metodologías para lograr un uso sostenible de los recursos agua y energía en el sector agrícola. Ambos recursos están estrechamente relacionados. Se necesita energía, independientemente de su origen, para conducir el agua desde sus fuentes hasta los cultivos, que son los consumidores finales.

El objetivo de esta línea de trabajo es el desarrollo de sistemas inteligentes de gestión del agua y la energía en la agricultura de regadío. Tales sistemas permiten que los cultivos reciban la cantidad precisa de agua que necesitan en el momento adecuado, evitando extraer más agua de la necesaria de las fuentes y reduciendo al mínimo los retornos de aguas contaminadas.

El ajuste de la cantidad de agua de riego a aplicar conlleva reducciones del consumo de energía (por ejemplo, reducción del tiempo de funcionamiento de las bombas) y, por tanto, la disminución de las emisiones de gases efecto invernadero. La instalación de estos sistemas en explotaciones agrícolas reales permite mejorar la sostenibilidad de sus procesos productivos.

Riego inteligente

Los sistemas de gestión inteligente del riego se basan en el análisis de la información registrada en tiempo real por distintos tipos de sensores a través de la internet de las cosas y mediante sensores remotos, por ejemplo, los instalados en satélites, que envían información cada cierto número de días.

La información se procesa mediante modelos matemáticos, que pueden incluir algoritmos de inteligencia artificial, para determinar cuándo, cuánto y cómo regar a escala de agricultor o a escala de asociación de agricultores. Y en los casos en los que el agua de riego sea agua residual regenerada, los modelos determinan si es o no necesario fertilizar para que se aplique solo la cantidad de abono que no se aporta mediante este tipo de aguas.

Al ser la energía necesaria para regar un factor clave en la sostenibilidad de la producción agrícola, que incluye la rentabilidad de los productores, estos sistemas permiten la gestión de distintas fuentes de energía, tanto convencionales como renovables. Ejemplo de ello es el sistema de riego solar inteligente.

Asimismo, enlazando la mejora de la rentabilidad de los productores con la disminución de las emisiones de dióxido de carbono, otra forma de optimizar el uso de la energía es la recuperación de los excesos de energía en las grandes redes de riego mediante microturbinas. Dicha energía puede destinarse para el funcionamiento de maquinaria asociada a la actividad agraria sustituyendo generadores diesel.

Todas estas complejas técnicas se gestionan desde aplicaciones web y en dispositivos móviles. De esta forma, pueden ser empleadas fácilmente por regantes y técnicos de las instalaciones hidráulicas.

La utilización de estos desarrollos tecnológicos en explotaciones agrícolas reales facilitará la gestión de los recursos agua y energía, haciendo que su uso sea más eficiente. Las nuevas tecnologías son clave para satisfacer las necesidades alimentarias de la creciente población mundial en las próximas décadas sin agotar nuestras reservas de agua dulce.

Pilar Montesinos es ingeniera hidráulica de la Universidad de Córdoba.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

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