Fundación Pedro Navalpotro

𝗟𝗮 𝗙𝘂𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗣𝗲𝗱𝗿𝗼 𝗡𝗮𝘃𝗮𝗹𝗽𝗼𝘁𝗿𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗴𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗺𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗫𝗜 𝗖𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗯𝘂𝗷𝗼 𝗜𝗻𝗳𝗮𝗻𝘁𝗶𝗹 “𝗗𝗶𝗯𝘂𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗴𝘂𝗮” 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗹𝗲𝗴𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗹𝗺𝗮𝘇á𝗻

𝗟𝗮 𝗙𝘂𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗣𝗲𝗱𝗿𝗼 𝗡𝗮𝘃𝗮𝗹𝗽𝗼𝘁𝗿𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗴𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗺𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗫𝗜 𝗖𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝗯𝘂𝗷𝗼 𝗜𝗻𝗳𝗮𝗻𝘁𝗶𝗹 “𝗗𝗶𝗯𝘂𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗴𝘂𝗮” 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗹𝗲𝗴𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗔𝗹𝗺𝗮𝘇á𝗻

La Fundación Pedro Navalpotro ha dado a conocer los ganadores del XI Concurso de Dibujo Infantil “Dibujos del Agua”, una iniciativa educativa que busca sensibilizar al alumnado de Educación Primaria sobre la importancia del agua, su cuidado y el uso responsable de este recurso esencial para la vida.

La edición de este año ha registrado una participación superior a la de convocatorias anteriores, con la implicación de alumnos y alumnas de todos los cursos de Primaria de los centros educativos de Almazán. El certamen se consolida así como una actividad de referencia en la promoción de valores medioambientales entre los más jóvenes.

El jurado ha valorado especialmente la creatividad, la expresión artística y la claridad del mensaje, que debía estar vinculado a la importancia del agua para la vida, el consumo responsable, la protección del medioambiente y los fines propios de la Fundación.

𝗚𝗮𝗻𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗫𝗜 𝗖𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 “𝗗𝗶𝗯𝘂𝗷𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗔𝗴𝘂𝗮»

𝗖𝗮𝘁𝗲𝗴𝗼𝗿í𝗮 𝟭º 𝘆 𝟮º 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮

Lesya Mateo Sánchez — 2º, CEIP Diego Laínez

𝗖𝗮𝘁𝗲𝗴𝗼𝗿í𝗮 𝟯º 𝘆 𝟰º 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮

Luca Lafuente Aragonés — 3º, Colegio Calasancio

𝗖𝗮𝘁𝗲𝗴𝗼𝗿í𝗮 𝟱º 𝘆 𝟲º 𝗱𝗲 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮

Marco Domínguez De Diago — 6º, Colegio Calasancio

La entrega de premios contó con la participación de Dña. Ana Gonzalo y Dña. Teresa Ágreda, concejalas del Ayuntamiento de Almazán, quienes felicitaron a los premiados y destacaron la importancia de fomentar desde edades tempranas la conciencia sobre el uso sostenible del agua.

Desde la Fundación Pedro Navalpotro se ha agradecido la colaboración de los centros educativos, del profesorado y de las familias, cuyo compromiso ha sido fundamental para el éxito de esta undécima edición.

𝗨𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗲 𝗱𝗲 𝗡𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗨𝗻𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗮𝗹𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗻 “𝗯𝗮𝗻𝗰𝗮𝗿𝗿𝗼𝘁𝗮 𝗵í𝗱𝗿𝗶𝗰𝗮”

El mundo está utilizando tanta agua dulce, en un contexto marcado por el cambio climático, que ha caído en bancarrota hídrica, y muchas regiones ya no pueden recuperarse de las frecuentes escaseces de agua.

Alrededor de 4 000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, viven con una grave escasez de agua durante al menos un mes al año, sin acceso a agua suficiente para satisfacer todas sus necesidades. Y muchas más están viendo las consecuencias del déficit de agua: embalses secos, ciudades que se hunden, malas cosechas, racionamiento de agua, incendios forestales y tormentas de polvo.

Las señales de la crisis hídrica están por todas partes, desde Teherán, donde las sequías y el uso insostenible del agua han agotado los embalses de los que depende la capital iraní, lo que ha avivado las tensiones políticas, hasta Estados Unidos, donde la demanda de agua ha superado el suministro del río Colorado, una fuente crucial de agua potable y riego para siete estados.

La bancarrota hídrica no es solo una metáfora del déficit de agua. Es una condición crónica que se desarrolla cuando un lugar utiliza más agua de la que la naturaleza puede reemplazar de forma fiable, y cuando el daño a los activos naturales que almacenan y filtran esa agua, como los acuíferos y los humedales, se vuelve difícil de revertir.

Un nuevo estudio que he dirigido desde el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud concluye que el mundo ha superado ya las crisis hídricas temporales. Muchos sistemas hídricos naturales ya no pueden volver a sus condiciones históricas. Estos sistemas se encuentran en un estado de colapso: la quiebra hídrica.

𝘾𝙤𝙣𝙨𝙚𝙘𝙪𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙙𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙡𝙖𝙥𝙨𝙤 𝙝í𝙙𝙧𝙞𝙘𝙤

En la quiebra financiera, las primeras señales de alerta suelen parecer manejables: retrasos en los pagos, préstamos y venta de bienes que se esperaban conservar. Luego, la espiral se acelera.

La quiebra hídrica tiene etapas similares.

Al principio, extraemos un poco más de agua subterránea durante los años secos. Utilizamos bombas más grandes y pozos más profundos. Transferimos agua de una cuenca a otra. Drenamos humedales y enderezamos ríos para hacer espacio para granjas y ciudades.

Entonces aparecen los costes ocultos. Los lagos se reducen año tras año. Los pozos necesitan ser más profundos. Los ríos que antes fluían durante todo el año se vuelven estacionales. El agua salada se filtra en los acuíferos cercanos a la costa. El propio suelo comienza a hundirse.

Este último, el hundimiento, suele sorprender a la gente. Pero es un síntoma de la escasez de agua. Cuando se extrae agua subterránea en exceso, la estructura subterránea, que retiene el agua casi como una esponja, puede colapsar. En Ciudad de México, el terreno se hunde unos 25 centímetros al año. Una vez que los poros se compactan, no se pueden rellenar fácilmente.

El informe Global Water Bankruptcy, publicado el 20 de enero de 2026, documenta lo extendido que se está volviendo este fenómeno. La extracción de agua subterránea ha contribuido a un importante hundimiento del terreno en más de 6 millones de kilómetros cuadrados, incluidas zonas urbanas donde viven cerca de 2 000 millones de personas. Yakarta, Bangkok y Ciudad Ho Chi Minh son algunos de los ejemplos más conocidos en Asia.

La agricultura es el mayor consumidor de agua del mundo, responsable de aproximadamente el 70 % de las extracciones de agua dulce a nivel mundial. Cuando una región se queda sin agua, la agricultura se vuelve más difícil y más cara. Los agricultores pierden sus puestos de trabajo, aumentan las tensiones y la seguridad nacional puede verse amenazada.

Alrededor de 3 000 millones de personas y más de la mitad de la producción mundial de alimentos se concentran en zonas donde el almacenamiento de agua ya está disminuyendo o es inestable. Más de 1,7 millones de kilómetros cuadrados de tierras de cultivo irrigadas sufren un estrés hídrico alto o muy alto. Esto amenaza la estabilidad del suministro de alimentos en todo el mundo.

Las sequías también están aumentando en duración, frecuencia e intensidad a medida que aumentan las temperaturas globales. Más de 1 800 millones de personas, casi uno de cada cuatro seres humanos, se enfrentaron a condiciones de sequía en distintos momentos entre 2022 y 2023.

Estas cifras se traducen en problemas reales: aumento de los precios de los alimentos, escasez de energía hidroeléctrica, riesgos para la salud, desempleo, presiones migratorias, disturbios y conflictos.

¿𝐂ó𝐦𝐨 𝐡𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐬𝐢𝐭𝐮𝐚𝐜𝐢ó𝐧?

Cada año, la naturaleza proporciona a cada región una cantidad de agua, en forma de lluvia y nieve. Piense en ello como una cuenta corriente. Esa es la cantidad de agua que recibimos cada año para gastar y compartir con la naturaleza.

Cuando la demanda aumenta, podemos recurrir a nuestra cuenta de ahorros. Extraemos más agua subterránea de la que se repone. Robamos la parte de agua que necesita la naturaleza y, en el proceso, drenamos los humedales. Esto puede funcionar durante un tiempo, al igual que la deuda puede financiar un estilo de vida derrochador durante un tiempo.

Esas fuentes de agua a largo plazo están desapareciendo ahora. El mundo ha perdido más de 4,1 millones de kilómetros cuadrados de humedales naturales en cinco décadas. Los humedales no solo retienen el agua. También la limpian, amortiguan las inundaciones y sustentan la flora y la fauna.

La calidad de agua también está disminuyendo. La contaminación, la intrusión de agua salada y la salinización del suelo pueden hacer que el agua esté demasiado sucia y salada para su uso, lo que contribuye a la escasez de agua.

El cambio climático está agravando la situación al reducir las precipitaciones en muchas zonas del mundo. El calentamiento aumenta la demanda de agua de los cultivos y la necesidad de electricidad para bombear más agua. También derrite los glaciares que almacenan agua dulce.

A pesar de estos problemas, los países siguen aumentando la extracción de agua para apoyar la expansión de las ciudades, las tierras de cultivo, las industrias y ahora los centros de datos.

No todas las cuencas hidrográficas y naciones están en bancarrota hídrica, pero las cuencas están interconectadas a través del comercio, la migración, el clima y otros elementos clave de la naturaleza. El colapso hídrico en una zona ejercerá más presión sobre otras y puede aumentar las tensiones locales e internacionales.

¿𝗤𝘂é 𝘀𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿?

La quiebra financiera termina transformando el gasto. La quiebra hídrica necesita el mismo enfoque.

Detener la hemorragia: el primer paso es admitir que el balance está roto. Eso significa establecer límites de uso del agua que reflejen la cantidad de agua realmente disponible, en lugar de limitarse a perforar más profundamente y trasladar la carga al futuro.

Proteger el capital natural, no solo el agua: proteger los humedales, restaurar los ríos, recuperar la salud del suelo y gestionar la recarga de las aguas subterráneas no son solo algo deseable. Son esenciales para mantener un suministro de agua saludable, al igual que un clima estable.

Usar menos, pero hacerlo de forma justa: gestionar la demanda de agua se ha convertido en algo inevitable en muchos lugares, pero los planes de quiebra hídrica que recortan el suministro a los pobres mientras protegen a los poderosos fracasarán. Entre los enfoques serios se incluyen las protecciones sociales, el apoyo a los agricultores para que realicen la transición a cultivos y sistemas que requieran menos agua y la inversión en eficiencia hídrica.

Medir lo que importa: muchos países siguen gestionando el agua con información parcial. La teledetección por satélite puede supervisar los suministros y las tendencias del agua y proporcionar alertas tempranas sobre el agotamiento de las aguas subterráneas, el hundimiento del terreno, la pérdida de humedales, el retroceso de los glaciares y el deterioro de la calidad del agua.

Planificar para menos agua: la parte más difícil de solucionar la quiebra es psicológica. Nos obliga a abandonar las antiguas referencias. El colapso hídrico requiere rediseñar las ciudades, los sistemas alimentarios y las economías para vivir dentro de nuevos límites antes de que esos límites se estrechen aún más.

Con el agua, al igual que con las finanzas, la bancarrota puede ser un punto de inflexión. La humanidad puede seguir gastando como si la naturaleza ofreciera crédito ilimitado, o puede aprender a vivir dentro de sus medios hidrológicos.

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La Fundación Pedro Navalpotro garantiza el acceso al agua potable en los campamentos de refugiados saharauis

Gracias a la financiación de la Fundación Pedro Navalpotro, se han instalado tres tanques cisterna que mejorarán la atención sanitaria de más de 14.500 personas.


La intervención refuerza la higiene y la salud materno-infantil en los dispensarios de Amgala y Bucraa, en la wilaya de El Aaiún.


La Fundación Pedro Navalpotro y Fundación Recover, Hospitales para África, han completado con éxito un proyecto de mejora del abastecimiento de agua potable en los campamentos de refugiados saharauis, situados en la Hamada Argelina. Esta iniciativa, financiada por la entidad soriana, ha permitido dotar de infraestructuras hídricas críticas a dos centros de salud esenciales en una de las zonas más inhóspitas del planeta.


Impacto y beneficiarios El proyecto beneficia directamente a más de 14.500 personas anualmente: 7.000 pacientes atendidos en el dispensario de Amgala y 7.500 en el de Bucraa. Además, se estima que unas 40.000 personas se verán favorecidas de forma indirecta por la mejora en las condiciones de salud e higiene de la zona.


Un hito en la ejecución: tres cisternas en lugar de dos Aunque el plan inicial contemplaba la instalación de dos unidades, la optimización de los costes permitió la adquisición e instalación de tres tanques cisterna de hierro de alta resistencia, capaces de soportar temperaturas superiores a los 50ºC.
En el dispensario de Amgala, se instaló una cisterna junto con una bomba de agua y nuevos puntos de distribución para asegurar la presión en la red interna.


En el dispensario de Bucraa, se instalaron dos cisternas: una para el centro principal y otra específica para el servicio de ginecología, que anteriormente carecía de acceso directo a agua potable.


Contexto de extrema vulnerabilidad La intervención responde a una necesidad urgente: el 78% de la población saharaui vive en situación de alta vulnerabilidad nutricional y 1 de cada 3 niños sufre desnutrición crónica. En este escenario, el agua potable es vital para prevenir enfermedades y garantizar una atención médica digna, especialmente en los servicios materno-infantiles.


Sostenibilidad y compromiso local para asegurar la durabilidad del proyecto, se ha formado al personal local en el mantenimiento de las instalaciones y se ha asignado un responsable en cada dispensario bajo el seguimiento del coordinador de Fundación Recover en terreno. El proyecto finalizó a mediados de diciembre tras una misión de seguimiento realizada por el equipo de programas desde España.

𝗟𝗔 𝗙𝗨𝗡𝗗𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗣𝗘𝗗𝗥𝗢 𝗡𝗔𝗩𝗔𝗟𝗣𝗢𝗧𝗥𝗢 𝗣𝗥𝗢𝗣𝗢𝗥𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔 𝗔𝗚𝗨𝗔 𝗘𝗡 𝗠𝗕𝗜𝗭𝗢, 𝗭𝗜𝗠𝗕𝗔𝗕𝗨𝗘.

El proyecto garantiza el acceso sostenible a agua limpia y segura, contribuyendo a la mejora de la salud pública, saneamiento, la educación y la calidad de vida de sus habitantes, priorizando los grupos vulnerables.

Desde la Fundación Pedro Navalpotro, se ha financiado el Proyecto «MEJORA DEL ACCESO AL AGUA EN MBIZO, ZIMBABUE» gracias a la colaboración de Manos Unidas.

Los beneficiarios, han sido a escuela de secundaria, Maryward, que enfrentaba grandes dificultades debido a la falta de acceso al agua potable. Sus responsables con el apoyo de la comunidad educativa y de la población, se pusieron en contacto para pedir nuestra colaboración y llevar a cabo un proyecto que garantice una

fuente estable de agua potable para la escuela y la comunidad.

La escuela secundaria Maryward se encuentra en esta zona árida que sufre una escasez constante de agua. Las tuberías de agua en Mbizo son antiguas y propensas a romperse, lo que provoca pérdidas de agua e interrupciones en el suministro. El crecimiento demográfico también contribuye, ya que sobrecarga la infraestructura hídrica existente, lo que genera un aumento de la demanda y una reducción de la presión hídrica. Además, las deficiencias eléctricas afectan los procesos de tratamiento y bombeo de agua, lo que provoca un suministro intermitente. La falta de experiencia y los antiguos sistemas de distribución de agua contribuyen a los problemas hídricos que se enfrenta la población. Todos estos factores repercutían negativamente en los estudiantes y en el personal del centro.

El proyecto realizado consiste en la perforación de un pozo con una bomba eléctrica sumergible alimentada con energía solar, y la construcción de dos depósitos elevados de 5000 litros para almacenar el agua. También se ha instalado una red de tuberías para distribuir el agua en cuatro puntos de la escuela y sus

alrededores. Además de dar acceso al agua, se han impartido talleres para todos los alumnos sobre higiene y salud, y ofrecido programas de capacitación para 285 niñas en liderazgo, igualdad de género y derechos de la mujer.

Para garantizar la sostenibilidad del pozo, la comunidad ha asumido el compromiso de su mantenimiento a través de un fondo al que cada familia contribuye con una pequeña cantidad trimestral. Asimismo, las autoridades locales han prometido apoyo logístico y financiero para asegurar su funcionamiento a largo plazo.

Con este proyecto se benefician directamente a 1575 personas entre alumnos, empleados de la escuela y padres de alumnos, e indirectamente a 20.000 miembros de la comunidad.

El proyecto trae beneficios importantes para la comunidad de Mbizo, mejorando la salud, la educación y la calidad de vida de sus habitantes. Contribuyendo principalmente a la consecución de los siguientes ODS nº 6 «Agua limpia y saneamineto», nº 5 «Igualdad de Género» y nº 3 «Salud y Bienestar».

Gracias a esta iniciativa, la escuela y la comunidad tienen una fuente confiable de agua potable, facilitando un mejor futuro para todos.

𝗜𝗺𝗽𝗮𝗰𝘁𝗼 𝘆 𝗯𝗲𝗻𝗲𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀

El proyecto de perforación del pozo ha generado los siguientes beneficios:

• Acceso a agua potable limpia y segura para estudiantes y personal.

• Instalaciones para el lavado de manos que garantizan la salud de los estudiantes.

• Uso para regar el huerto escolar.

• Mejora de la salud, con una reducción de enfermedades transmitidas por el agua y mejores prácticas de higiene.

• Rentable, ya que ayuda a disminuir la demanda de agua municipal.

• Mejora de la calidad de la educación, ya que los estudiantes ahora pueden concentrarse plenamente en sus estudios.

• Agua disponible, ya que el pozo proporciona un suministro ilimitado y constante.

• Mejora de las operaciones diarias, lo que permite al personal centrarse en la misión principal de brindar educación de calidad a los estudiantes.

𝗚𝗔𝗡𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗫𝗜𝗩 𝗖𝗢𝗡𝗖𝗨𝗥𝗦𝗢 𝗗𝗘 𝗗𝗜𝗕𝗨𝗝𝗢 𝗜𝗡𝗙𝗔𝗡𝗧𝗜𝗟 “𝗗𝗜𝗕𝗨𝗝𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗔𝗚𝗨𝗔” 𝗢𝗥𝗚𝗔𝗡𝗜𝗭𝗔𝗗𝗢 𝗣𝗢𝗥 𝗟𝗔 𝗙𝗨𝗡𝗗𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗣𝗘𝗗𝗥𝗢 𝗡𝗔𝗩𝗔𝗟𝗣𝗢𝗧𝗥𝗢

Ganadores/as del XIV Concurso de dibujo infantil “Dibujos del Agua” cuyo motivo es el agua y su propósito es sensibilizar a los alumnos/as sobre la importancia del agua, sus cuidados y el buen uso de la misma. La participación de este año ha sido similar

a la de años anteriores, alcanzando los 950 participantes.

CATEGORÍA 1º Y 2º DE PRIMARIA

Mario Postigo Mateo. 1º CEIP Fuente del Rey

CATEGORÍA 3º Y 4º DE PRIMARIA

Julia Sofía Vaio Visintini. 4º Colegio Sta. Teresa Jesús

CATEGORÍA 5º Y 6º DE PRIMARIA

Anne Arrieta Molinos. 5º Colegio Nuestra Sra. Del Pilar.

El Jurado ha valorado la creatividad, la expresión artística y el mensaje, que debía estar relacionado con la importancia del agua para la vida, el consumo responsable, la protección del medioambiente, así como con los fines propios de la Fundación.

Han participado los alumnos/as de todos los cursos de Primaria de los colegios de la ciudad de Soria.

Exposición del XIV concurso de dibujo Infanil «Dibujos del AGUA»

Exposición del XIV concurso de dibujo cuyo es el agua y su propósito es sensibilizar a los alumnos de primaria sobre la importancia del agua, sus cuidados y el buen uso de la misma.

Han participado los alumnos/as de todos los cursos de Primaria de los colegios de Soria.

Los trabajos presentados están expuestos en la sala de exposiciones de la sede de la Fundación (Colegio de arquitectos- C/ Caballeros Nº23), en el cual se celebrará asimismo el acto de entrega de Premios.

Fechas y Horarios de la exposición: 27/10/25-10/11/2025 L-V mañanas de 09:00-14:00h y M, J, V tardes de 17:30-20:00h.

Fecha y Horario entrega de Premios: 6 de noviembre a las 19:00h.

𝗟𝗮 𝗙𝘂𝗻𝗱𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗣𝗲𝗱𝗿𝗼 𝗡𝗮𝘃𝗮𝗹𝗽𝗼𝘁𝗿𝗼 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗮 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗱𝗲 𝗨𝗡𝗜𝗖𝗘𝗙 𝗲𝗻 𝗔𝗴𝘂𝗮 𝘆 𝗦𝗮𝗻𝗲𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗲𝗻 𝗕𝘂𝗿𝗸𝗶𝗻𝗮 𝗙𝗮𝘀𝗼

En Burkina Faso, solo el 64,6% de las escuelas primarias y el 46,4% de las escuelas secundarias tienen acceso a agua potable.

La Fundación Pedro Navalpotro destinará 5.000 euros al trabajo de UNICEF para mejorar el acceso a agua, saneamiento e higiene en escuelas rurales de Burkina Faso. El proyecto contempla 3 acciones para hacer una gestión integral del agua y saneamiento;

1) se impulsará la mejora y rehabilitación de fuentes de agua, y lavamanos

2) se distribuirán kits de higiene para mantener las instalaciones; que incluyen productos de limpieza tales como cubos, jabones o escobas

3) se impulsarán acciones para promocionar la higiene, tales como el lavado de manos, gestión adecuada del agua, almacenamiento del agua etc.

En Burkina Faso, solo el 64,6% de las escuelas primarias y el 46,4% de las escuelas secundarias tienen acceso a agua potable. Es necesario que las escuelas cuenten con instalaciones adecuadas, tales como instalaciones básicas de agua, saneamiento e higiene, especialmente, para aquellos niños a los que se les corta el abastecimiento de agua salubre porque viven en áreas remotas, o en lugares donde el agua no se trata o está contaminada.

𝐏𝐎𝐙𝐎 𝐃𝐄 𝐀𝐆𝐔𝐀 𝐄𝐍 𝐁𝐔𝐂𝐀𝐔𝐑

Desde la Fundación Pedro Navalpotro, y gracias a la colaboración de la Asociación Soriana Tierra sin Males, ha financiado un Proyecto de AGUA en la Tabanca de Bucaur (municipio de Bigene- Guinea Bisáu), dotando de agua y potabilización para la prevención enfermedades de transmisión hídrica.

El proyecto pretendía abastecer de agua potable a 765 personas y prevenir enfermedades de transmisión hídrica. Esto se ha realizado por medio de la construcción de un pozo de agua con cisterna de 4000l y bomba fotovoltaica, que permitirá a la población beneficiaria potabilizar el agua, tras la creación y capacitación del Comité de aguas y saneamiento.

Desde hace algunos años, los habitantes de la tabanca se han visto afectados por la falta de agua de todo tipo, pues esta comunidad, se encuentra en una zona elevada de la región y tras las lluvias los pozos tradicionales se secan. La situación sanitaria era crítica: la población bebía agua de pozos superficiales contaminados o estacionales que se secan tras las lluvias, con graves consecuencias como diarreas, cólera, fiebre tifoidea y otras enfermedades de transmisión hídrica que afectan de manera desproporcionada a menores de 5 años y mujeres embarazadas. La ausencia de un sistema de saneamiento adecuado agrava estos riesgos. Con la construcción de este pozo, se logrará el desarrollo de acciones encaminadas al fortalecimiento de capacidades y la mejora de la calidad de vida de toda la comunidad.

El pozo de agua con la cisterna abastecerá además de a la tabanca, a comunidades aledañas, que carecen de este derecho, lo que garantizará que un mínimo de 765 personas, de los cuales 343 son niños y niñas menores de 17 años, se beneficien de forma directa, y tengan agua potable a menos de 5 kilómetros de sus casas.

En total, entre beneficiarios directos e indirectos, se llegará a unas 1300 personas.

¿𝗧𝗲𝗻𝗱𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗶𝘃𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗮𝗴𝘂𝗮?

Las regiones mediterráneas se enfrentan a un futuro con menos agua. Las proyecciones climáticas apuntan a un descenso de las precipitaciones y un aumento de la evaporación del agua del suelo y la transpiración de las plantas (evapotranspiración) debido al incremento de las temperaturas. La reciente sequía entre 2020 y 2024 –que golpeó con dureza el noreste de la península ibérica– confirma que no se trata de predicciones lejanas, sino de una realidad que ya empieza a hacerse sentir.

La pregunta “¿tendremos que vivir con menos agua?” ya no es retórica. Inquieta a ciudadanos, sectores productivos, responsables públicos y científicos. Pero quizás la cuestión más adecuada sea: “¿tendremos menos agua para vivir?”. Y la respuesta, lamentablemente, es sí.

𝗜𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗮𝗻 𝗱𝘂𝗱𝗮

El primer informe de cambio climático en el Mediterráneo, redactado por MedECC en 2020, prevé que, en un escenario de altas emisiones, las temperaturas medias podrían aumentar entre 3,8 ºC y 6,5 ºC antes de 2100. En el mejor de los casos, compatible con el Acuerdo de París, el aumento sería de 0,5 ºC a 2,0 ºC. En cuanto a la lluvia, podría reducirse entre un 10 % y un 30 % durante el verano en muchas zonas. Menos entradas por precipitación y más salidas por evapotranspiración y consumo humano suponen un desequilibrio en el balance hídrico. Y eso que implica una disminución de las reservas subterráneas.

Para valorar la escasez de recursos, estas predicciones deben analizarse en términos del balance hídrico. A grandes rasgos, este balance relaciona las entradas de agua en una cuenca, básicamente por precipitación, con las salidas por evapotranspiración –dependiente de la temperatura atmosférica–, el caudal superficial y la demanda para usos humanos.

La diferencia entre entradas y salidas constituye la variación de las reservas de agua en el subsuelo y acuíferos. En Cataluña, el Tercer Informe sobre el Cambio Climático estima que en 2050 los recursos hídricos serán un 10 % menores en el Pirineo y hasta un 22 % menores en la costa, respecto a 2015. La reducción media será del 18 %, y no ocurrirá de forma gradual, sino con ciclos de sequías más frecuentes e intensas, intercaladas con algún año lluvioso. En el Mediterráneo, viviremos en tensión constante frente a la escasez.

𝗘𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗳í𝗼: 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗲𝘀𝗰𝗮𝘀𝗲𝘇

El reto está en cómo gestionamos este nuevo escenario. Por un lado, es urgente reducir el consumo. En Barcelona, por ejemplo, el uso doméstico ha pasado de 210 litros por persona y día en el año 2000 a 150 en 2023. Sin embargo, las reservas siguen siendo frágiles: durante la última sequía, los embalses de las cuencas internas apenas superaban el 15 %. Aunque se ha contenido la demanda, muchas redes urbanas siguen registrando pérdidas importantes. Mejorar su eficiencia es prioritario.

La agricultura, gran consumidora de agua, es el sector más afectado, tanto por la propia escasez como por las decisiones políticas ante la sequía, que penalizan fuertemente a este sector. Pese a los esfuerzos por modernizar los sistemas de riego, sigue dependiendo de las lluvias y de los embalses. Reducir su consumo es clave para garantizar la sostenibilidad del conjunto del sistema.

Por otro lado, hay que apostar por nuevas fuentes. La regeneración de aguas residuales –tratadas y devueltas al medio para su reutilización– se perfila como una solución esencial, sobre todo en áreas costeras donde verter agua al mar equivale a perderla. También la desalinización gana protagonismo, aunque existen dudas sobre su coste y sostenibilidad (consumo ergético, gestión de los residuos salinos).

Ambas estrategias ofrecen agua “nueva”, pero requieren inversiones, planificación y, sobre todo, consenso social.

𝗘𝗹 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁é𝗴𝗶𝗰𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗴𝘂𝗮 𝘀𝘂𝗯𝘁𝗲𝗿𝗿á𝗻𝗲𝗮

A menudo olvidada, el agua subterránea es un recurso importante en el abastecimiento de la demanda.

En el proyecto TREASURE evaluamos el potencial de las aguas subterráneas y las fuentes de agua regenerada como alternativas de gestión para minimizar los impactos de la sequía tanto en el suministro humano de agua como en las funciones medioambientales.

Muchos acuíferos que antaño suministraron agua para uso urbanos dejaron de explotarse por la mala calidad del recurso, básicamente por contaminación de nitratos en zonas rurales, compuestos de uso industrial en las zonas urbanas y salinización de los acuíferos costeros.

No obstante, el agua subterránea es un recurso fiable y, siempre en función del tipo de sistema hidrogeológico, más resiliente a sequías anuales que los recursos superficiales. Se dispone, pues de un recurso fundamental y estratégico que contribuyó y debe introducirse de nuevo como factor clave en la garantía del suministro. Todo ello, sin olvidar que la recarga de los acuíferos depende también del balance hídrico y que el riesgo de sobreexplotación existe y debe evitarse a toda costa.

¿𝗬 𝗹𝗮 𝗻𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮?

A la pregunta de arranque, el diagnóstico es claro: tendremos menos agua. Pero aún estamos a tiempo de actuar con inteligencia. Lo que está en juego no es solo la gestión de un recurso, sino el modelo de sociedad que queremos construir en un contexto de escasez creciente.

No basta con una visión centrada en el uso humano. Hoy, muchos ecosistemas acuáticos –ríos, humedales, lagos– sufren por la falta de agua, a menudo debido a que se priorizan las demandas humanas.

Restaurar su calidad ecológica es una obligación legal, según la Directiva Marco del Agua. Consideremos, entonces, a la naturaleza como un usuario más, quizá el primero, del recurso. Atender sus necesidades hídricas significa preservar los servicios ecosistémicos, la biodiversidad y, en última instancia, nuestra propia calidad de vida. Y si una buena gestión dejara agua disponible, devolvámosla a los ecosistemas antes que convertirla en nuevo consumo productivo.

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𝗗í𝗮 𝗠𝘂𝗻𝗱𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗲𝗱𝗶𝗼 𝗔𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝟱 𝗷𝘂𝗻𝗶𝗼

𝗦𝗶𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗮𝗺𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗽𝗹á𝘀𝘁𝗶𝗰𝗼𝘀

Cada año se producen a nivel mundial más de 400 millones de toneladas de plástico y se cree que la mitad de este material se concibe para una vida útil de un solo uso.

Menos del 10% se recicla.

Se estima que 11 millones de toneladas de desechos plásticos terminan cada año en lagos, ríos y mares. Eso equivale al peso de alrededor de 1,089 Torre Eiffeles juntas.

Asimismo, los microplásticos (partículas plásticas cuyo diámetro es inferior a 5 mm) invaden los alimentos, el agua e incluso el aire.

Se estima que las personas ingieren más de 50.000 partículas de plástico cada año, e incluso muchas más si se tienen en cuenta las partículas inhaladas. Los productos plásticos de un solo uso que resultan desechados o quemados no solamente perjudican a la salud humana y la biodiversidad, sino que igualmente contaminan todo tipo de ecosistemas, desde los picos de montaña hasta el lecho marino.

Es posible hacer frente al problema de la contaminación por plásticos si se aprovechan los avances científicos y las soluciones existentes.

Para resolver esta crisis, es necesario que los gobiernos, el sector privado y demás partes interesadas amplifiquen e implementen medidas ya en todos los rincones del mundo.

Este Día Mundial del Medio Ambiente, el PNUMA, el programa de la ONU que trabaja por la naturaleza, alzará la voz frente a la creciente evidencia científica sobre los efectos de la contaminación plástica y nos invitará a transformar nuestra relación con el plástico: a rechazarlo, reducirlo, reutilizarlo, reciclarlo y, sobre todo, a repensarlo para construir un futuro más limpio y sostenible.

𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂é 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗰𝗶𝗽𝗲𝘀

El tiempo se acaba y la naturaleza se encuentra en situación de emergencia. Para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C este siglo, debemos reducir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero para 2030. Si no actuamos ya, la exposición a aire contaminado aumentará en un 50% en esta década, mientras que los desechos plásticos que fluyen hacia los ecosistemas acuáticos podrían triplicarse para 2040. Pero estas no serán las únicas consecuencias. Le seguirán muchas más.

Necesitamos una acción urgente para abordar estos problemas apremiantes. Necesitamos una vida sostenible en armonía con la naturaleza.

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