Fundación Pedro Navalpotro

𝐃í𝐚 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐋𝐮𝐜𝐡𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐥𝐚 d𝐞𝐬𝐞𝐫𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐥𝐚 𝐒𝐞𝐪𝐮í𝐚, 17 de junio

𝐒𝐮𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐬𝐞𝐪𝐮í𝐚𝐬

Las sequías se encuentran entre las mayores amenazas para el desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo, aunque bien es cierto que cada vez son más las naciones ricas afectadas. De hecho, las previsiones estiman que para 2050 las sequías afecten a más de las tres cuartas partes de la población mundial.

El número y la duración de las sequías han aumentado un 29% desde 2000 y, a día de hoy, hay más de 2300 millones de personas que sufren problemas a causa de la escasez de agua. Se trata de unas cifras crecientes y preocupantes, máxime considerando que uno de cada cuatro niños en el mundo se verán afectados por este fenómeno de aquí a 2040 (UNICEF). Ningún país es inmune a la sequía.

Este año, el tema del Día Internacional contra la Desertificación, «Superando juntos las sequías», hace especial hincapié en la acción temprana para evitar consecuencias desastrosas para la humanidad y los ecosistemas planetarios.

𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚 𝐧𝐨𝐬 𝐩𝐢𝐝𝐞 𝐚𝐲𝐮𝐝𝐚

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. Este proceso no hace referencia al avance de los desiertos existentes. La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Cada 17 de junio celebramos el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía para sensibilizar a la opinión pública sobre este tema, demostrar que existen soluciones y herramientas para combatir la desertificación si todos cooperamos y fortalecer la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África.

La materia requiere una importante atención, aún más en estos tiempos. Cuando la tierra se degrada y deja de ser productiva, los espacios naturales se deterioran y transforman. Por ende, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y la biodiversidad disminuye. También supone la existencia de menos espacios silvestres que amortigüen las zoonosis, como la COVID-19, y nos protejan de fenómenos climáticos extremos, como las sequías, las inundaciones y las tormentas de arena y polvo.

Es por este motivo que la Convención para la Lucha contra la Desertificación, organismo de la ONU que lidera las celebraciones del día internacional, hace un llamamiento a toda la comunidad mundial para que tratemos la tierra como un capital natural preciado y limitado que debemos restaurar. Cada uno de nosotros tenemos una función que cumplir porque el futuro es un tema que nos afecta a todos.

¿𝐒𝐚𝐛í𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞…?

El número y la duración de las sequías se ha incrementado un 29% desde el año 2000.

Cada año 55 millones de personas en el mundo se ven afectadas por sequías.

Para 2050 se espera que las sequías afecten a tres cuartas partes de la población mundial.

Entre 1900 y 2019, las sequías afectaron a 2.700 millones de personas en todo el planeta y provocaron 11,7 millones de muertes.

Ref. Pag.: https://www.un.org/es/

𝟖 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨, 𝐃í𝐚 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐎𝐜é𝐚𝐧𝐨𝐬: 𝐑𝐞𝐯𝐢𝐭𝐚𝐥𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐜é𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐯é𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐚𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐜𝐨𝐥𝐞𝐜𝐭𝐢𝐯𝐚

El océano cubre más del 70% del planeta. Es nuestra fuente de vida y sustento de la humanidad y de todos los demás organismos de la tierra.

Prueba de ello es que el océano produce al menos el 50% del oxígeno del planeta, alberga la mayor parte de la biodiversidad de la tierra y es la principal fuente de proteínas para más de mil millones de personas en todo el mundo. Además resulta clave para nuestra economía, ya que se estima que, para 2030, habrá en torno a 40 millones de trabajadores en todo el sector relacionado con los oceános.

Sin embargo, a pesar de todos sus beneficios, necesita más apoyo que nunca.

Con el 90% de las grandes especies marítimas de peces mermadas y el 50% de los arrecifes de coral destruidos, estamos extrayendo más del océano de lo que se puede reponer. Debemos trabajar juntos para crear un nuevo equilibrio en el que no agotemos todo lo que este nos ofrece, sino que restauremos su vitalidad y le devolvamos una nueva vida.

“Revitalización: Acción colectiva por el Océano” es el tema del Día Mundial de los Océanos 2022, un año enmarcado en el Decenio de Ciencias Oceánicas de la ONU, en el que a su vez se celebra la Conferencia de los Océanos.

¿𝐒𝐚𝐛í𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞…?

Los océanos producen al menos el 50% del oxígeno de nuestro Planeta.

Los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos, amortiguando los impactos del calentamiento global.

Los océanos son clave en nuestra economía ya que se estima que 40 millones de personas trabajaran en industrias relacionadas con los mismos para el año 2030.

Ú𝐧𝐞𝐭𝐞 𝐲 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐯𝐚𝐥𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐜é𝐚𝐧𝐨𝐬

El Día Mundial de los Océanos recuerda a todos su importante papel en la vida cotidiana. Son los pulmones de nuestro planeta, una fuente importante de alimentos y medicinas y una parte fundamental de la biosfera.

El propósito del Día es informar sobre el impacto de los humanos en el océano, desarrollar un movimiento mundial de apoyo y unir a la población en un proyecto para la gestión sostenible de nuestros mares.

Para ello las Naciones Unidas han organizado un evento híbrido (presencial y virtual) el 8 de junio con el tema 2022: «Revitalización: acción colectiva por los océanos».

Producido por la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la Oficina de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas, en asociación con Oceanic Global, el programa anual de este año ensalzará las maravillas del océano como fuente de vida que apoya a la humanidad y a todos los demás organismos de la Tierra.

Únete a la iniciativa mientras escuchamos a líderes de opinión, famosos que son defensores de la causa, socios institucionales, voces de la comunidad, empresarios y expertos de la industria sobre la biodiversidad y la oportunidad económica que sustenta el océano.

Además, ese mismo día se darán a conocer los ganadores del concurso fotográfico 2022, a través de los cuáles puedes apreciar la belleza de los océanos, así como a animarte y darte ideas para presentarte a la siguiente convocatoria del año 2023.

Ref.Pag.:https://www.un.org/es/observances/oceans-day

𝐔𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐬𝐢ó𝐧 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐎𝐛𝐣𝐞𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐃𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐒𝐨𝐬𝐭𝐞𝐧𝐢𝐛𝐥𝐞

Estamos en la Década de Acción, y en estos años que quedan hasta llegar a 2030 hemos de seguir trabajando con los países más desarrollados. Estamos a tiempo de acercarnos a un mundo más justo y sostenible.

Desde que Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 en 2015, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han ocupado un lugar destacado en los medios, en los planes estratégicos de empresas y gobiernos, y en la mente de muchos ciudadanos de a pie. El sentimiento general es que no se hace lo suficiente, porque, es cierto, falta mucho camino por recorrer. Sin embargo, este proyecto global ha supuesto un gran éxito de concepto y de concienciación para todo el mundo y, si bien vamos mal de tiempo para alcanzar al completo los objetivos, también hay indicadores que sí están mejorando y se puede hablar de ellos en positivo.

La pandemia ha supuesto un frenazo en ese avance, es cierto. Pero antes de ella, estábamos viendo progresos significativos y buenos resultados en muchos de los objetivos –como la mejora de la salud materno-infantil, la ampliación del acceso a la electricidad y el aumento de la representación de las mujeres en puestos de responsabilidad– y regiones. Como ejemplo ilustrativo, podemos ver los valores obtenidos en España, donde se ha avanzado en la mayor parte de los Objetivos, excepto en el 15 (bosques, desertificación y diversidad biológica), en el que ha habido un decrecimiento.

El agua, fuente de vida

En el caso del ODS 6 –agua limpia y saneamiento–, el avance ha sido grande. Según un estudio que hemos realizado a partir de los datos del Programa Conjunto OMS/UNICEF para el Monitoreo del Abastecimiento de Agua y Saneamiento (JMP), en los últimos 20 años se ha reducido en 18 puntos el porcentaje de población que no dispone de este recurso en África subsahariana. Esto es: si a principios del siglo, un 38% de la población no tenía acceso a fuentes seguras, en 2020 este porcentaje se ha reducido al 20%, lo que representa una tasa de variación del 47% entre los dos años comparados.

Es una gran noticia que viene dada por factores complementarios. En primer lugar, es resultado de la migración de la población desde las zonas rurales hacia las ciudades, donde el acceso al agua está más extendido. Pero también se debe al trabajo efectuado, por parte de los gobiernos y también de organizaciones no gubernamentales y sociales, para dotar de infraestructuras las zonas más desfavorecidas (mediante la instalación de bombas de extracción, depósitos, pozos y sistemas de saneamiento). Además, es fruto de la concienciación respecto al problema del agua no solo fuera de África, desde donde lo vemos como algo lejano, sino también desde dentro.

«Un pozo que abastece a una población de menos de 100 personas es una gota en un mar, pero es capaz de cambiar la vida y las oportunidades de desarrollo de esa comunidad».

Un pozo que abastece a una población de menos de 100 personas es una gota en un mar, pero es capaz de cambiar la vida y las oportunidades de desarrollo de esa comunidad, y de avanzar, como en círculos concéntricos, como esas ondas de agua, que se extienden por la región, el país, el continente… Es un ejemplo representativo de lo que se puede conseguir con voluntad, colaboración y ganas de transformar el mundo, y que podría extenderse al resto de Objetivos.

Todo esto nos indica el camino a seguir, pero debería también sacudirnos y despertar algunas conciencias que aún permanecen imbuidas de individualismo, de condescendencia y del sálvese quien pueda. Desde aquí, una llamada, porque todos somos responsables del estado del planeta y del de nuestros congéneres. Tirar un papel al suelo, desperdiciar agua en la ducha, malgastar alimentos o utilizar vehículos contaminantes para ir a la esquina… O no hacerlo. Ahí puede estar la gran diferencia para crear pequeñas gotas que puedan conformar un océano de cambio.

Por último, el ODS 13 –acción por el clima– continúa siendo la prioridad por encima de todo. No solo impacta en los recientes brotes de enfermedades y patógenos zoonóticos debido a los daños producidos en ecosistemas, sino que también es la causa directa del incremento de desastres naturales como huracanes, subida del nivel del mar y olas de calor. Curiosamente, es en los países de la OCDE (los más ricos) donde menos se está avanzando en este sentido, con un estancamiento de los indicadores.

Estamos en la Década de Acción, y en estos años que quedan hasta llegar a 2030 hemos de seguir trabajando de manera coordinada y multilateral, con los países más desarrollados liderando el camino. Estamos a tiempo, quizá no de cumplir la agenda completa, pero sí de acercarnos a un mundo más justo y sostenible.

Por: Antonio Espinosa de los Monteros

Ref.Pag.:https://elpais.com/planeta-futuro

LA FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO REALIZA UN NUEVO PROYECTO DE AGUA EN GAMBIA

Se ha realizado en Samba Tako con una población de 450 habitantes, situado a 20Km de Banssan, entre Sare Daro y Joreng.
En este poblado no había pozo de agua y por ello, las mujeres y los niños, tenían que desplazarse Kilómetros para poder recoger este preciado elemento.
El Proyecto ha consistido en la perforación de un pozo, con una profundidad de 42 metros, posteriormente se ha realizado la instalación de la bomba solar a
cargo de la empresa especializada.
Se ha colocado un soporte metálico, y en el mismo, un tanque de agua de 3.000 litros de capacidad, para poder almacenar el agua extraída del pozo. En la misma estructura se colocan los paneles solares para hacer funcionar la bomba solar.
Se realiza la instalación de fontanería con 4 puntos de agua “fuentes” en diferentes zonas del poblado.
Para terminar, se hace el cimentado y el vallado de protección de toda la
instalación para prevenir accidentes con los más pequeños/as.

Objetivos del Proyecto
El objetivo es mejorar la calidad de vida de los habitantes de este poblado.
Con la construcción de este pozo, suministramos agua a la población y riego a las plantaciones. Todo ello, conlleva tener alimentos para todos los habitantes mejorando la alimentación y reduciendo las enfermedades.
El socio local (ONG Cultivant Vida), les enseñan la autosuficiencia, ellos
mismos gestionan la producción y el excedente.

La Fundación ‘Pedro Navalpotro’ financia un Pozo con cisterna y bomba fotovoltaica en Mansalia (Guinea Bissau)

La Fundación ‘Pedro Navalpotro’ financia un Pozo con cisterna y bomba fotovoltaica en Mansalia (Guinea Bissau) a través de la asociación Soriana ‘Tierra sin Males’. El proyecto pretende abastecer de agua potable a 1.101 personas (602 hombres y 499 mujeres) y paliar en la mayor medida posible las consecuencias que está generando la pandemia del COVID-19, además de prevenir enfermedades de transmisión hídrica. Esto se ha hecho por medio de la construcción de un pozo de agua con cisterna y bomba fotovoltaica que permitirá a la población beneficiaria potabilizar el agua, tras la creación y capacitación del Comité de aguas y saneamiento.

Desde hace algunos años, los habitantes de la tabanca (aldea) se han visto afectados por la falta de agua de todo tipo, pues esta comunidad se encuentra en una zona elevada de la región y tras las lluvias los pozos tradicionales se secan.

Con la presente propuesta, se logrará el desarrollo de acciones encaminadas al fortalecimiento de capacidades en mujeres y hombres y la mejora de la calidad de vida de toda la comunidad, en especial menores de edad, representante de organización de mujeres y agentes de salud comunitaria de Mansalia.

El pozo de agua con cisterna de 4.000 litros abastecerá además de la tabanca, a comunidades aledañas de Faraia y Mansacunda entre otras, que carecen de este derecho, lo que garantizará que un mínimo de 1.200 personas tenga agua potable a menos de 5 kilómetros de su morada.

Objetivo general de desarrollo

Contribuir al pleno ejercicio del derecho al agua potable y saneamiento en la tabanca de Mansalia, Sector de Bigene, Guinea Bissau.

Fortalecer capacidades en mujeres y hombres para garantizar el acceso al agua potable y saneamiento en la tabanca de Mansalia, Sector de Bigene, Guinea Bissau.

Resultados esperados

Resultado 1: Fortalecer las capacidades de 81 mujeres para el liderazgo, la participación social y la administración del sistema de agua, de la tabanca de Mansalia, bajo un enfoque de derechos.

Resultado 2: Garantizar el acceso de agua a más de 1101 personas de la tabanca de Mansalia y otras de alrededor.

Resultado 3: Mejorar la salud y la nutrición de 491 niños y niñas de la tabanca de Mansalia, Fareia y Mansacunda.

𝐃𝐞𝐬𝐜𝐮𝐛𝐢𝐞𝐫𝐭𝐨 𝐮𝐧 𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐝𝐞 𝐚𝐠𝐮𝐚𝐬 𝐬𝐮𝐛𝐭𝐞𝐫𝐫á𝐧𝐞𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐝𝐢𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐞𝐥 𝐡𝐢𝐞𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐀𝐧𝐭á𝐫𝐭𝐢𝐝𝐚

Un equipo de científicos ha cartografiado por primera vez un enorme sistema de aguas subterráneas de circulación activa en los sedimentos profundos de la Antártida Occidental. Afirman que este tipo de sistemas, probablemente comunes en la Antártida, pueden tener implicaciones aún desconocidas sobre la forma en que el continente helado reacciona, o incluso contribuye, al cambio climático, según publican en la revista ‘Science’.

Muchos científicos afirman que el agua líquida es la clave para entender el comportamiento de la forma congelada que se encuentra en los glaciares. Se sabe que el agua de deshielo lubrica sus bases de grava y acelera su marcha hacia el mar. En los últimos años, los investigadores de la Antártida han descubierto cientos de lagos y ríos líquidos interconectados y acunados dentro del propio hielo. Además, han obtenido imágenes de gruesas cuencas de sedimentos bajo el hielo, que podrían contener los mayores depósitos de agua de todos. Pero hasta ahora nadie había confirmado la presencia de grandes cantidades de agua líquida en los sedimentos bajo el hielo, ni había estudiado cómo podría interactuar con el hielo.

Ahora, un equipo ha cartografiado por primera vez un enorme sistema de agua subterránea que circula activamente en los sedimentos profundos de la Antártida Occidental. «La gente ha planteado la hipótesis de que podría haber aguas subterráneas profundas en estos sedimentos, pero hasta ahora nadie había hecho ninguna imagen detallada –explica la autora principal del estudio, Chloe Gustafson, que hizo la investigación como estudiante graduada en el Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia (Estados Unidos)–. La cantidad de agua subterránea que encontramos es tan importante que probablemente influye en los procesos de las corrientes de hielo. Ahora tenemos que descubrir más y averiguar cómo incorporarlo a los modelos».

Los científicos llevan décadas sobrevolando la capa de hielo de la Antártida con radares y otros instrumentos para obtener imágenes de las características del subsuelo. Entre otras muchas cosas, estas misiones han revelado cuencas sedimentarias intercaladas entre el hielo y el lecho de roca. Pero la geofísica aerotransportada generalmente sólo puede revelar los contornos aproximados de tales características, no el contenido de agua u otras características.

Una de las excepciones fue un estudio realizado en 2019 sobre los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida, en el que se utilizaron instrumentos transportados en helicóptero para documentar unos cientos de metros de agua subterránea subglacial por debajo de unos 350 metros de hielo. Pero la mayoría de las cuencas sedimentarias conocidas de la Antártida son mucho más profundas, y la mayor parte de su hielo es mucho más grueso, fuera del alcance de los instrumentos aéreos. En algunos lugares, los investigadores han perforado el hielo hasta llegar a los sedimentos, pero sólo han penetrado los primeros metros. Por tanto, los modelos del comportamiento de la capa de hielo sólo incluyen los sistemas hidrológicos dentro o justo debajo del hielo.

Esta es una gran deficiencia, advierten. La mayoría de las extensas cuencas sedimentarias de la Antártida se encuentran por debajo del nivel actual del mar, encajadas entre el hielo terrestre ligado al lecho de roca y las plataformas de hielo marinas flotantes que bordean el continente. Se cree que se formaron en los fondos marinos durante períodos cálidos en los que el nivel del mar era más alto. Si las plataformas de hielo retrocedieran en un clima más cálido, las aguas oceánicas podrían volver a invadir los sedimentos y los glaciares que se encuentran detrás podrían avanzar y elevar el nivel del mar en todo el mundo.

Los investigadores del nuevo estudio se concentraron en la corriente de hielo Whillans, de 100 kilómetros de ancho, una de las media docenas de corrientes rápidas que alimentan la plataforma de hielo de Ross, la mayor del mundo, del tamaño del territorio canadiense de Yukón. Investigaciones anteriores han revelado la existencia de un lago subglacial en el interior del hielo y una cuenca sedimentaria que se extiende por debajo. Las perforaciones poco profundas en los primeros 30 centímetros de sedimentos han sacado a la luz agua líquida y una próspera comunidad de microbios. Pero lo que hay más abajo ha sido un misterio.

A finales de 2018, un avión LC-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dejó caer a Gustafson, junto con el geofísico de Lamont-Doherty Kerry Key, el geofísico de la Escuela de Minas de Colorado Matthew Siegfried y la montañera Meghan Seifert en el Whillans. Su misión: cartografiar mejor los sedimentos y sus propiedades utilizando instrumentos geofísicos colocados directamente en la superficie. Lejos de cualquier ayuda si algo salía mal, les llevaría seis agotadoras semanas de viaje, excavación en la nieve, colocación de instrumentos y otras innumerables tareas.Ref.Pag.: iagua.es

𝐌𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐲 𝐡𝐚𝐦𝐛𝐫𝐞, 𝐞𝐥 𝐫𝐚𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐬𝐞𝐪𝐮í𝐚 𝐞𝐧 𝐊𝐞𝐧𝐢𝐚

La ausencia de lluvias deja a 3,5 millones de personas en situación crítica por falta de alimentos en el país africano. Los cadáveres de los animales que han sucumbido a la sed y la falta de pasto son la macabra prueba de los efectos más perversos del cambio climático. Con su desaparición, la población pierde sus medios de vida.

El camino que une Nkisoro y Yaqbarsadi, dos aldeas del condado de Isiolo, en el corazón de Kenia, es una tumba. Cientos de animales, cabras, vacas y algún camello yacen muertos y se descomponen en los márgenes. Sucumbieron a la sed y al hambre por falta de lluvia y pasto en una de las peores sequías que ha vivido el país africano en las últimas décadas. Con ellos perecen los medios de sustento de los pastores y sus comunidades, que apenas tienen qué llevarse a la boca.

“Esto significa perder mi vida”, afirma Roba Godana, de 65 años, mientras señala con un bastón los hedientos cadáveres, la prueba de su quebranto. Desde que emprendió su periplo al sur, con su mujer y su ganado, en busca de mejores tierras, ha perdido 140 de sus 430 cabezas. Una fortuna: al precio habitual de 45 euros por cada una, podría haber obtenido algo más de 6.000 euros. Y, por la flaqueza y debilidad de las que le quedan vivas, esas no serán sus últimas bajas. “Ya no puedo pagar las tasas escolares de mis hijos”. Padre de seis, tres aún en el colegio (los otros abandonaron), lamenta que cualquier desembolso, dada su situación, “es demasiado”. “Esto es extremo. He vivido otras sequías, pero esta es la peor”.

Las tierras áridas y semiáridas de Kenia (53 millones de habitantes) comparten estampa y destino. La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU advierte que 3,5 millones de personas están en riesgo por falta de alimentos. “Somos muy pobres. Solo el 10% de la gente aquí puede permitirse comer más de una vez al día”, estima Omar Aga, de 62 años, el mayor de los aldeanos de Yaqbarsadi. La extrema delgadez de los vecinos corrobora sus palabras: los pómulos se marcan angulosos en sus rostros, los ojos se hunden en sus cuencas, los gestos son de cansancio.“Tuvimos langostas en 2020, eso llevó a la falta de pasto. La covid-19 empobreció el mercado y no vendíamos. Entonces, vino la sequía otra vez”, relata el anciano que ha perdido 300 de sus 350 animales. “Comemos arroz, patatas, té… Y verduras cuando nos lo podemos permitir. Conseguir leche es un reto”, comenta Halima Guyo, de 33, una de las lugareñas congregadas junto al tanque de agua potable del pueblo, cuyo motor de extracción se estropeó por sobreúso en el peor momento, entre octubre y noviembre, época húmeda en la que no llovió ni gota.

El Gobierno declaró la sequía como un desastre nacional a principios de septiembre de 2021, lo que implicaba aumentar los esfuerzos para ayudar a los hogares afectados con la distribución de alimentos y agua, así como la adquisición de su ganado aún vivo, pero amenazado de muerte. Medio año después, el presidente Uhuru Kenyatta hacía balance de esta intervención de socorro a 2,3 millones de kenianos, para lo que había liberado 16 millones de euros. Unos fondos con los que, según afirmó, la Comisión de Carne de Kenia –una institución pública cuyo objetivo es dar salida los productos de los ganaderos locales– había comprado en ese tiempo 11.250 vacas y 3.200 ovejas y cabras.

Entre otras acciones como la transferencia de efectivo a familias vulnerables y la construcción de nuevos depósitos de agua y pozos.

A finales de noviembre, un grupo de operarios ya estaban en Yaqbarsadi realizando labores de reparación del tanque y construían un segundo pozo para evitar disputas entre humanos y bestias que, hasta el momento, compartían fuente de agua. Por su parte, la ONG Acción contra el Hambre acababa de instalar un sistema solar de extracción nuevo, para ahorrar combustible y no sobrecargar el existente. Y en esas, regresó la lluvia después de tres años, pero no hubo caras de alegría ni jolgorio en el lugar. Las tormentas breves apenas dieron para formar algunos charcos y pequeñas lagunas.

Lejos de mejorar su salud, estas erráticas precipitaciones aumentan los casos de diarreas y otras dolencias entre la población, especialmente en los niños, pues desesperados por aliviar su sed, recogen en bidones ese agua estancada, sucia e insalubre para el consumo. Así las mujeres, encargadas de la tarea de recolección de agua, se ahorran kilométricas caminatas a las escasas fuentes seguras disponibles y funcionales. “Hemos tenido muchas muertes y enfermedades por la falta de agua”, comenta Ali Happi, de 43 años. “Como teníamos un punto de abastecimiento, mucha gente venía y se acabó rompiendo. Funcionaba las 24 horas”, rememora.

Pese a los esfuerzos, desde entonces, la situación no ha hecho más que deteriorarse en la región de Isiolo. “Las esperadas precipitaciones entre marzo y mayo parecen estar fallando”, confirma Dancliff Mbura, responsable de programas de Acción contra el Hambre en la zona. Los datos oficiales que maneja no dan tregua: el número de personas en inseguridad alimentaria grave aumentó de 107.200 en agosto de 2021 a 120.000 en febrero de 2022, mientras que el total de casos de desnutrición aguda en niños menores de cinco años subió de 16.757 a 17.861 durante el mismo período. “La última encuesta realizada por el Gobierno del condado hace dos meses registró una desnutrición aguda global del 17,8%. Esto revela un empeoramiento respecto del dato de hace un año, cuando había un 16,7% de población en tal circunstancia”, anota Mbura.

En similar tendencia, los niveles de seguridad alimentaria en el conjunto del país han empeorado desde principios de 2021. La última evaluación de las autoridades kenianas, de febrero de 2022, calculan en 3,5 millones las personas que padecen fuertes carencias de comida; son un 75% más que hace un año y, de ellas, unas 750.000 necesitan ayuda urgente para evitar la hambruna, sinónimo de muertes masivas por inanición. Los organismos internacionales advierten que la situación es crítica y faltan fondos para hacerle frente.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha solicitado 38 millones de euros para satisfacer las necesidades de las comunidades más gravemente afectadas en el norte y el este del país en los próximos seis meses. Lo tiene difícil. Incluso antes de que la guerra de Ucrania sacase de foco a esta parte del mundo, en anteriores llamamientos no se lograron recaudar los fondos requeridos. El pasado febrero, los donantes apenas aportaron el 4% de lo que este organismo había pedido para el Cuerno de África.

Kenia, Somalia, Eritrea y Etiopía suman 14 millones de hambrientos, que podrían ascender a 20 en verano, alerta el PMA, si continúan las condiciones de sequía y estancamiento de la ayuda humanitaria. El organismo necesita 435 millones de euros para aumentar la asistencia en estos países en los próximos seis meses. “La situación se ha visto agravada por las consecuencias del conflicto en Ucrania, con el coste de los alimentos y el combustible aumentando a niveles sin precedentes”, describe en un comunicado. “El precio de una canasta de alimentos ya ha aumentado, particularmente en Etiopía (66%) y Somalia (36%), que dependen en gran medida del trigo de los países de la cuenca del Mar Negro, y la interrupción de las importaciones amenaza aún más la seguridad alimentaria”.

“En África, los niños están pagando el precio más alto por unas crisis que no han creado: 5,5 millones están amenazados por la desnutrición aguda”, advierte en esta línea el director regional de Unicef para África Oriental y Meridional, Mohamed M. Fall. “La situación de los niños y las familias en el Cuerno de África es grave. Están desesperados. Millones de vidas penden de un hilo. Las necesidades son masivas y urgentes, y están superando rápidamente los fondos disponibles para responder. Tenemos que actuar ahora para evitar una catástrofe”, clama.

𝐒𝐢𝐧 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐮𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, 𝐥𝐚𝐬 𝐛𝐞𝐬𝐭𝐢𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐥 𝐜𝐚𝐦𝐩𝐨

En Kenia no llueve sobre mojado, pero sus crisis superpuestas y agravadas por el cambio climático son la tormenta perfecta para el desastre humanitario. No hay agua para las bestias, ni las personas, ni el campo. El Centro de Predicciones Climáticas para África del Este estima que 1,4 millones de cabezas de ganado perecieron el año pasado por la sequía en solo 15 de los 23 condados de secano. El inicio retrasado de la estación de lluvias de octubre a noviembre de 2021 interrumpió además la temporada típica de siembra. “La cosecha de maíz en todo el país fue entre un 50% y un 65% inferior a lo normal”, advierte ACAPS, entidad especializada en estudios temáticos sobre crisis humanitarias. Como resultado, el precio del cereal aumentó entre un 5 y un 35% el año pasado.

Las cebollas de Josephine Kericho, de 25 años, tampoco han crecido lo que ella esperaba. En Nkisoro no ha llovido lo suficiente. La mujer arranca unas cuantas de la tierra para enseñar su tamaño. Los escuálidos vegetales que cosecha son a la vez su alimento y fuente de ingresos para mantener a sus cinco hijos. Por ellas, quizá consiga un dólar al día. “También tengo cereales”, alarga el brazo señalando la dirección con el manojo en la mano. El padre está desaparecido. “Anda por el país”, dice. Su pobreza es extrema. La familia vive en un chamizo de adobe y paja de no más de nueve metros cuadrados, sin suelo pavimentado y el techo de uralita sujeto con piedras. Para no dormir sobre la tierra, ha extendido un saco de rafia en la mitad de la estancia. Todos van descalzos y su cocina son tres rocas en el exterior donde tiene, además, alguna gallina. No hay acceso a agua ni saneamiento. Y esta es su nueva casa, construida gracias a la solidaridad de la iglesia local; la anterior, aún peor y situada en otra localidad, colapsó y quedó reducida a una montañera de barro.Arroz con patatas. Ese es su menú diario. Dos veces a la semana, explica, intenta introducir las hortalizas en la dieta. Ahora puede. La ONG Acción contra el Hambre la ha apoyado para cultivar el terreno junto a su vivienda y adquirir dos cabras (que ahora son tres). “Las sequías son más severas. Yo misma vendía carbón, que no da para vivir. Y si seguimos cortando árboles, habrá más sequías”, razona. “Ahora si vendes leña, te detienen”. Asegura que sus dos mayores van al colegio, pero confiesa que tres o cuatro días a la semana no acuden, pues tienen que hacerse cargo de los más pequeños mientras ella trabaja.Cuando estaba embarazada hace un par de años, fue atendida por Mariam Nbithe, voluntaria de salud comunitaria. Su choza está muy alejada de cualquiera de las 55 instalaciones sanitarias más básicas del condado y entonces las restricciones de movilidad para contener la pandemia de covid-19 estaban vigente en el país. Pero, al comprobar su estado de salud, ya en las últimas semanas de gestación, su vecina la refirió al centro de salud. Tenía anemia. “Vi que tenía los pies demasiado hinchados y muchos dolores. La tenían que revisar en el hospital. Y allí la estabilizaron. Afortunadamente, en Isiolo están probando el acceso universal a la sanidad”. Como portadora de una de las 90 Tarjetas de Atención Universal en la zona, el cuidado para Kericho fue gratuito. “De otro modo, no hubiera podido pagar los servicios”, anota su cuidadora.Kericho dio a luz en el hospital, pero cuando regresó a su chamizo, su pobreza era la misma y las bocas que llenar eran dos más: había tenido gemelos. Ambos cayeron en desnutrición aguda y de nuevo Nbithe tuvo que intervenir: le dio formación en nociones básicas de nutrición para que los pequeños se recuperaran. “Antes, si no vendía carbón, no podía comprar alimentos y no comíamos”, explica. “Ahora hacemos desayuno, almuerzo y cena. Me puedo permitir tres comidas al día”, añade con orgullo. Los párpados caídos, rostros exhaustos y movimientos somnolientos de madre e hijos inducen a pensar que quizá ni siquiera eso sea suficiente, pero sus bebés se han recuperado y han salido de la zona de peligro. Así lo atestigua la cinta para medir el perímetro braquial que alerta con colores del grado de desnutrición de los niños y que Kericho guarda entre sus escasas pertenencias. “Querría ahorrar y expandir la casa”, sueña.

𝐋𝐚 𝐩𝐫𝐢𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐫

Como ella, millones de kenianos viven demasiado lejos de las instalaciones sanitarias para prevenir y tratar dolencias, ahora exarcerbadas por las consecuencias sobre la salud de la sequía. En Isiolo, la clínica móvil de la iniciativa Beyond Zero –nombre que hace referencia al objetivo de cero muertes maternas–, auspiciada por la que fuera primera dama del condado en 2013, visita 14 enclaves remotos una vez por semana. En estos dispensarios, con ayuda del Gobierno regional, que provee las medicinas, y ACH que apoya la logística de traslados del personal sanitario, se prestan servicios de planificación familiar, inmunización, prevención del VIH y monitoreo de la desnutrición aguda.“Se han combinado los impactos del coronavirus y la sequía. Lo que hacemos no es suficiente y la salud no es una prioridad de los padres porque solo se pueden preocupar de buscar qué comer. Por ejemplo, les advertimos de la importancia de lavarse las manos, ¡pero no tienen ni agua!”, lamenta Fatuma Galgalo, responsable de una de estas clínicas móviles. Hoy está en Kakili, donde los sanitarios pasan consulta a los vecinos, que van llegando desde los alrededores, principalmente personas mayores y madres con niños pequeños. Todos muy delgados.Uno de los retos, comenta Galgalo, es que la mayoría de sus pacientes cree que han de tener tantos hijos como quiera Dios. Por eso, la atención de la planificación familiar, ya sea suministrar píldoras o la inyección contraceptiva a las mujeres, se hace en absoluta privacidad. “Ninguna quiere que otros sepan que usan metódos anticonceptivos”. Durante la pandemia, se paralizaron este tipo de servicios y se ha producido un aumento de los embarazos no deseados, especialmente entre adolescentes, así como de las muertes neonatales y partos en casa, comenta la doctora. “Las gestantes piensan que, como no están enfermas, no tienen que ir al médico. Así que les informamos de que deben que acudir al hospital, al menos para dar a luz”.

Por Alejandra Agudo

Ref.Pag.:elpais.com/planeta-futuro

𝟐𝟐 𝐝𝐞 𝐚𝐛𝐫𝐢𝐥, 𝐃í𝐚 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚

𝐂𝐮𝐢𝐝𝐚𝐫 𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚

La Madre Tierra claramente nos pide que actuemos. Los océanos se llenan de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo, los incendios forestales, las inundaciones y otros eventos climáticos han afectado a millones de personas. Aún a día de hoy nos enfrentamos al COVID -19, una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema. El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden acelerar el ritmo de destrucción del planeta.Este día de la Madre Tierra es el primero que se celebra dentro del Decenio de la ONU para la Restauración de Ecosistemas. Los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. Restaurar aquellos que están dañados ayudará a acabar con la pobreza, a combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Pero sólo lo conseguiremos si todo el mundo pone de su parte.Recordemos hoy más que nunca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la tierra.

¿𝑺𝒂𝒃í𝒂𝒔 𝒒𝒖𝒆…?

Cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques; una extensión similar a Islandia.

Los ecosistemas sanos nos ayudan a protegernos de las enfermedades porque la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos.

Alrededor de un millón de especies animales y plantas se encuentran en peligro de extinción.

𝐃í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐓𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚, ¿𝐜ó𝐦𝐨 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚𝐫𝐥𝐨?

Nosotros mismos, y al margen de sumarnos a los actos que se organizan en todos los países, podemos celebrar El día de la Tierra de una forma ecológica y de manera particular. ¿Qué podemos hacer? Pues podemos realizar pequeños actos que en conjunto que en realidad conformen grandes actos. Aquí os dejamos con algunos consejos que debéis llevar a cabo para mejorar la situación de nuestro planeta tierra.

Recomendar a un amigo que cambie de las lámparas incandescentes a las lámparas de bajo consumo.

Tenéis que hablar a la gente sobre los beneficios de las energías renovables, y lo malas que son las energías fósiles para nuestro mundo.

Aconsejar a todos que por un día, desconecten su conexión a Internet y que apenas gasten electricidad.

Otra idea es plantar un árbol. E invitar a vuestros amigos a hacer lo mismo. Enseñar a los niños a apreciar y a cuidar a la naturaleza. Y sobre la importancia de la biodiversidad.

Juega con los niños en la calle. Aprovecha este día para enseñarles por ejemplo la importancia de cuidar del medio ambiente pero no desde casa, o desde un ordenador.

Decir a esa persona que ha arrojado basura en la calle, que la levante y la tire en el contenedor de la basura.

Reciclar, y alentar a vuestros amigos también a que lo hagan. Que sepáis qué es biodegradable y qué no lo es.

No utilicéis bolsas de plástico, y si se tienen que usar, lo mejor es reciclarlas. Podéis utilizar las que os dan en los comercios como bolsas de residuos.

Se pueden difundir estas ideas entre vuestros amigos. Miles de animales os lo van a agradecer. Se puede difundir entre quienes no lo saben, qué es el calentamiento global, y qué asociación tiene con el cambio climático.

Aprovecha para hacer algo de limpieza social. En este día, algunas organizaciones se dedican a proponer distintos lugares que necesitan una limpieza pero están abandonados.

Calcula tu huella de Carbono. Con la ayuda de un calculador de carbono podrás conocer cuál es tu contribución personal al calentamiento global y de este modo, poner remedio y reducir tu propia contaminación.

También se pueden explicar a vuestros amigos qué son los gases de efecto invernadero, y cómo afectan a nuestro planeta produciendo el calentamiento del planeta.

Siempre que se pueda, se ha de evitar utilizar transportes que contaminen. Es mejor utilizar la bicicleta para ir a lugares cercanos, y si para los más cercanos, caminando.

Practica algún deporte. Ya os hemos aconsejado que salgas de casa, o que tomes consciencia del exterior que te rodea. Practicar un deporte te mantendrá en conexión con la tierra mientras te pones en forma. Quién sabe, quizás tomes la costumbre y gracias al Día de la Tierra comienzas a cuidarte más y también a tu entorno.

También puedes optar por cambiar tus productos de limpieza ya que estos cuentan con un buen número de componentes químicos, de modo que quizás ha llegado el momento de empezar a hacer tus propios productos de limpieza, y con ello que seas capaz de contaminar menos.

Por otro lado podemos intentar también nuevos hábitos en nuestra alimentación, y de este modo puede que te apetezca dejar de comer carne y otros derivados, así como alimentos procesados y probar la comida vegetariana.

Comparte en redes sociales o a través de otros medios, tu «selfie» por el día Mundial de la Tierra.Seguro que en un día como este te apetecerá poder hacer fotos de todo aquello que hagas. Ahora es el mejor momento de todos para hacerte el «selfie» de rigor.

Comienza a pensar en cambiar a un coche eléctrico. Haz que todos los días sean el día de la Tierra. Para ello, nada mejor que comprometerte a cuidar a diario de tu planeta. A veces las pequeñas acciones de todos juntos son las que dan pie a los grandes cambios.

No es broma, no es exageración. En los últimos 35 años hemos perdido un tercio de la vida silvestre global. Sí, un tercio. Es muchísimo.

Cuidemos a nuestro planeta, y logremos que los demás también lo cuiden. Por eso en este Día de la Tierra, hagan algo para el cambio, aunque sea algo tan pequeño como uno de estos 10 puntos que hemos enumerado

.Ref.Pag: .un.org/eselblogverde.com

¿𝗘𝘀 𝗲𝗹 𝗮𝗴𝘂𝗮 𝗶𝗻𝗳𝗶𝗻𝗶𝘁𝗮?

El Diccionario de la Real Academia Española define el término percepción como la “sensación interior que resulta de una impresión material producida en los sentidos corporales” o como “conocimiento, idea”. La percepción de los problemas ambientales que nos rodean puede ser un obstáculo para poder afrontarlos convenientemente. La transmisión de conocimiento a través de la divulgación es una herramienta imprescindible para la concienciación social. Sin la complicidad de una sociedad informada difícilmente se podrán abordar de forma adecuada los problemas del agua.

𝐏𝐞𝐫𝐜𝐞𝐩𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐥í𝐦𝐢𝐭𝐞𝐬

Hace un tiempo, durante una jornada de trabajo de campo, tuve la oportunidad de dedicar un buen rato a explicar a un agricultor que se encontraba regando su parcela con agua subterránea la necesidad de hacer un buen uso del recurso (aplicar la dosis adecuada, en el momento más conveniente).Yo intentaba transmitir al hombre que, de lo contrario, extraería más agua de la necesaria y, con ello, contribuiría a la sobreexplotación del acuífero. Tras unos instantes de reflexión e incredulidad, el agricultor cuestionó mi argumentario con una enmienda a la totalidad y una sentencia lapidaria: “¿Para qué? Si el agua nace ahí”. Esto estaría cerca de lo que expresa la primera acepción del diccionario.Lamentablemente, la percepción de una parte importante de la sociedad sobre los problemas ambientales, en general, y de los del agua, en particular, está en consonancia con lo manifestado por ese agricultor. Él había fundamentado su idea sobre la existencia de un recurso infinito, basándose en su empirismo y en una transmisión de conocimiento, probablemente, centenaria.El año próximo se cumplen 50 años de la publicación del informe del Club de Roma (The Limits to Growth) sobre los límites del crecimiento, y la realidad demuestra que hay mucho que hacer todavía en este aspecto. De poco sirve el inmenso avance de la ciencia y la tecnología en materia de agua si los usuarios finales del recurso, los ciudadanos, siguen operando desde el desconocimiento o la desinformación.

𝐏𝐞𝐫𝐜𝐞𝐩𝐜𝐢ó𝐧, 𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚

Cualquier esfuerzo que se haga en materia de divulgación y concienciación puede resultar de enorme utilidad y tener un impacto significativo. El ejemplo más claro lo podemos extraer del mundo de la agricultura.En torno a tres cuartas partes del agua que se detraen del sistema natural van destinadas exclusivamente a regar los campos de cultivo y, por tanto, a una labor tan esencial como es proporcionar los alimentos de los que se nutre la población, entre otras cosas. Eso significa que una reducción de esa cantidad de agua, por modesta que fuera, supondría la liberación de un volumen considerable de recursos, la atenuación de la tensión a la que están sometidos los sistemas hidrológicos en muchas regiones y una contribución inestimable a la adaptación frente al cambio climático.De poco sirve, en términos de uso eficiente del agua, la enorme inversión que se hace en los planes de modernización de regadíos, si los usuarios finales, los agricultores, siguen tomando decisiones sin tener en cuenta las limitaciones del recurso. Con demasiada frecuencia lo hacen basándose en criterios de empirismo y tradición, sin tener en cuenta el conocimiento y la tecnología que hoy en día está a su disposición para producir más y mejor, reduciendo el uso de recursos como la energía y el agua.

𝐃𝐢𝐯𝐮𝐥𝐠𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐜𝐢ó𝐧

El esfuerzo por lograr una percepción de la sociedad más fundada puede contribuir, también, a derribar el nefasto axioma por el que “el agua que no se usa, se pierde”, en el que se fundamenta, en parte, la disyuntiva intencionada que se plantea en ocasiones entre el uso racional del agua y el progreso económico.Los ciudadanos deben tener herramientas a su disposición para entender que aquellos recursos hídricos que determinadas actividades humanas no consumen son fundamentales para la obtención de otros recursos básicos (alimentos, energía, cultura, calidad de vida…) y para llevar a cabo funciones en los sistemas naturales que nos resultan esenciales aunque sean menos tangibles (equilibrio, regulación, armonía, biodiversidad…).

𝐂𝐫𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚

La divulgación y la concienciación constituyen un aliado imprescindible para prevenir, hacer frente o paliar situaciones de crisis relacionadas con el agua, cada vez más frecuentes en este inexorable escenario del cambio climático.El ejemplo más palmario es el de la sequía y la actitud generalizada de la sociedad ante este fenómeno, simbolizada de forma insuperable por el concepto del ciclo hidro-ilógico. El desinterés del ciudadano (sobre todo en el ámbito urbano) por los problemas del agua es habitual y notorio. Hasta que un buen día abre el grifo y constata angustiado que no cae ni una gota. Este comportamiento extremado por el que se pasa instantáneamente de la indiferencia a la histeria cada vez que ocurre un episodio de sequía es la evidencia más clara del déficit de concienciación.Las sequías son fenómenos recurrentes y todo apunta a que van a ser más frecuentes en el futuro. Eso significa que, tras una sequía, con toda seguridad y después de un periodo más o menos prolongado, vendrá la siguiente. De ahí que la clave frente a este tipo de crisis hídricas esté en la sensata y responsable gestión colectiva e individual del recurso en los periodos normales o de abundancia.

𝗣𝗲𝗿𝗰𝗲𝗽𝗰𝗶ó𝗻 𝘆 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗽𝗿𝗼𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱

Es de justicia reconocer que una parte del déficit de información y concienciación puede ser consecuencia, también, de esa especie de combinación entre soberbia y desinterés que en ocasiones manifiesta el mundo de la ciencia frente al resto de la sociedad.En una ocasión, mientras un grupo de colegas nos afanábamos en seleccionar una cuenca adecuada para un proyecto de investigación, nos encontramos con un pastor que pasaba con su ganado por las inmediaciones. Este buen hombre, amablemente y después de darle un leve pie para la conversación, nos explicó con todo lujo de detalles el funcionamiento hidrológico de la cuenca que pretendíamos monitorizar, y las claves para entenderlo.Después de unos años de arduo y fructífero trabajo científico, nos tuvimos que rendir a la evidencia y comprobar que lo que habíamos hecho era, básicamente, corroborar con ayuda de la ciencia lo que el pastor nos explicó de forma intuitiva el día de nuestro encuentro. Este sería un caso que estaría más próximo a lo mencionado en la segunda acepción citada del diccionario.Mi experiencia me dicta que la combinación entre el conocimiento científico y el saber popular producto de la experiencia constituye una herramienta inestimable que conduce al enriquecimiento mutuo y a una mejor comprensión de la realidad. Esa interacción es, además, un instrumento muy útil para lograr una divulgación efectiva.A partir de una implicación decidida del mundo de la ciencia, de una estrategia de divulgación correcta y una concienciación social adecuada, podremos conseguir la complicidad de la ciudadanía para afrontar los retos del agua en este contexto del cambio global.

Artículo de referencia: https://theconversation.com/es-el-agua-infinita-174250

𝐓𝐞𝐜𝐧𝐨𝐥𝐨𝐠í𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐠𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐨𝐚𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐜𝐮í𝐟𝐞𝐫𝐨𝐬

Aunque a menudo se nos olvida, el agua es, con total seguridad, el recurso más imprescindible para la humanidad. Presente en todas las actividades sociales, económicas y ambientales de los seres humanos, resulta decisivo para la supervivencia misma del planeta. El 99% de toda el agua dulce líquida de la Tierra se encuentra en los acuíferos subterráneos, según datos de la Unesco. En un mundo castigado por los efectos de la crisis climática, cuidar y recuperar estos espacios naturales es mucho más que una obligación.

Precisamente garantizar el acceso universal al agua y el saneamiento es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 6) incluido por Naciones Unidas en su Agenda 2030. Esta institución recuerda que la gestión del ciclo integral de los recursos hídricos resulta vital para alcanzar esta meta, ya que más del 40% de la población mundial encuentra dificultades para acceder a agua potable. Lejos de mejorar, las previsiones apuntan a que este porcentaje crecerá en el futuro.

No es casualidad que este año la ONU centre su mensaje del Día Internacional del Agua en la necesidad de respetar las aguas subterráneas, fundamentales para la vida en las áreas rurales y para el buen funcionamiento de los ecosistemas. Por eso, la única vía para protegerlas de la sobreexplotación y garantizar que puedan sobrevivir al cambio climático pasa por la puesta en marcha de estrategias que garanticen su sostenibilidad. Precisamente la razón de ser de Aqualia, una de las referencias del sector de la gestión del agua a nivel mundial, es proteger este recurso como elemento esencial para el progreso de las sociedades.

Presente en 17 países, la compañía ha integrado la sostenibilidad en su Plan Estratégico 2023, que pone especial énfasis en la emergencia climática y el cuidado del medio ambiente. Respetar el entorno natural y recuperar los ecosistemas exige actuaciones responsables por parte de las empresas que se dedican a las actividades relacionadas con el ciclo integral del agua. Como recuerda el CEO de Aqualia, Félix Parra, la reducción de emisiones es imprescindible para avanzar hacia la descarbonización. “Pero no habrá Green Deal [Pacto Verde, una iniciativa europea de lucha contra el cambio climático, lanzada por la UE, que pretende que el continente sea en 2050 el primero de los cinco climáticamente neutro] sin una gestión responsable del ciclo del agua. Ser más sostenibles es un gran reto a largo plazo y en Aqualia damos pasos cada día hacia esa meta”, añade. La clave pasa, según Parra, por aprovechar todas las posibilidades que ofrece la tecnología para mejorar el servicio prestado a los ciudadanos.

Respeto por el entorno

Aqualia trabaja desde hace años en el desarrollo e implantación de tecnologías que optimicen el rendimiento de las redes de distribución de agua y, en consecuencia, favorezcan la recuperación de los acuíferos. Para ello ha puesto en marcha distintas soluciones que garantizan el abastecimiento y tratamiento del agua de forma eficiente, segura y respetuosa con el entorno. En esta línea, la compañía está llevando a cabo con éxito distintas actuaciones encaminadas a optimizar la gestión de las instalaciones y aprovechar los recursos hídricos, que se han concretado en una importante reducción del agua captada de los acuíferos.

Es lo que ha ocurrido en Santa Eulària (Ibiza), donde en el último año se ha conseguido reducir un 20 % el agua no registrada respecto al anterior ejercicio. Esto supone un ahorro de 300.000 metros cúbicos, una cantidad equivalente a 120 piscinas olímpicas o a 30.000 camiones cisterna de agua. El uso de agua desalada, además, ha permitido dejar de extraer 1,3 millones de metros cúbicos de los acuíferos, en línea con el compromiso medioambiental de Aqualia en la regeneración de estos recursos naturales.

Mientras, en Tenerife, la compañía ha impulsado un proyecto para abordar una solución sostenible y definitiva al histórico exceso de nitratos que afecta al acuífero del Valle de La Orotava y al suministro de agua potable de la ciudad. El plan ha permitido eliminar hasta el 97% de los nitratos, un resultado espectacular, ya que se ha obtenido agua de calidad excelente que posee un 98,5% menos de sales y apenas un 3% de la cantidad inicial de nitratos.

Por otro lado, en Almería, el desarrollo de la desaladora Mar de Alborán, en colaboración con los regantes almerienses, permitirá la recuperación de los acuíferos. El proyecto contempla una planta de energía renovable que alimente la instalación, lo que ayudará a preservar el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, donde se ubica esta infraestructura. Durante 2021, la Junta de Andalucía la incluyó dentro del Plan Hidrológico 2021-2027 como fuente de suministro de agua a la zona. Esto permitirá que los 20 hectómetros cúbicos anuales que aporte la planta desalinizadora repercutan en una gestión más racional del agua de los pozos, lo que posibilitará la recuperación de los acuíferos de esta área casi desértica.

Además, en la estación depuradora de aguas residuales de Medina del Campo (Valladolid), Aqualia lidera una iniciativa para construir un sistema de infiltración de 400 metros cuadrados para el tratamiento avanzado de agua depurada y su reutilización en la recarga de acuíferos. En definitiva, diferentes actuaciones encaminadas a conseguir los objetivos de la Agenda 2030 por un planeta mejor y sin dejar a nadie atrás.

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