Fundación Pedro Navalpotro

𝐏𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐠𝐮𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨

Con la ayuda de cifras y porcentajes, Salher se aproxima en este vídeo a la realidad de la crisis del agua en el mundo. Nuestro planeta contiene unos 1.386 millones de kilómetros cúbicos de agua. Su cantidad y distribución no han cambiado significativamente en los últimos dos mil millones de años; su demanda de consumo no para de crecer… ¿Qué podemos hacer para solucionar esta situación?Salher ofrece sistemas de potabilización que tienen como objetivo principal reducir la contaminación y el estrés hídrico y que se pueden aplicar en: Urbanizaciones o viviendas unifamiliares. Hoteles, resorts, alojamientos turísticos y campos de golf. Campamentos modulares/de trabajadores y oficinas. Fábricas y plantas de producción. Hospitales, laboratorios y centros de salud.

Ref.Pag.: iagua.es

𝐁𝐚𝐬𝐮𝐫𝐚𝐬 𝐦𝐚𝐫𝐢𝐧𝐚𝐬: 𝐄𝐥 𝐩𝐚𝐩𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐧𝐨𝐯𝐚𝐜𝐢ó𝐧

¿Cómo puede ayudarnos la ciencia y la innovación a ‘pescar’ las basuras marinas? Con el objetivo de avanzar en el conocimiento de esta materia, Conama publica “Basuras marinas. El papel de la ciencia y la investigación”, un informe que recopila más de 60 proyectos y tribunas relacionadas con las basuras marinas, donde se muestran los avances realizados en España.En el documento, se cuenta con opiniones de expertos de diferentes ámbitos tanto sobre el estado de los océanos como los desafíos a los que tienen que hacer frente los investigadores en este ámbito. “Se precisa un cambio de paradigma: no se trata de limpiar el mar de basuras, sino de evitar que sigan llegando residuos”, explica Enrique Montero, director del programa Ecopuertos en Granada, en una de las tribunas del informe. Este informe constituye también una aportación importante a la acción piloto “Hacia un Mediterráneo libre de plásticos” de la iniciativa BLUEMED. Dentro de esta acción piloto, Conama forma parte del grupo nacional de basuras marinas de BlueMed (Spanish National Hub), creado como punto de encuentro de actores involucrados en la lucha contra la contaminación por plásticos de nuestros mares y océanos, con un foco específico en el mar Mediterráneo.Los países que participan en BlueMed han constituido estos grupos nacionales con la idea de compartir y colaborar, todos con este objetivo común de prevenir y solucionar la contaminación por plásticos. Así mismo, la Comisión Europea ha facilitado la creación de la plataforma SEMED, donde todos los participantes tienen la oportunidad de compartir contenidos, buscar colaboradores y emprender acciones conjuntas con otros países o regiones del Mediterráneo.

Ref.Pag.: iagua.es

“𝐃𝐨ñ𝐚𝐧𝐚 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐞𝐜𝐨𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐦𝐚 𝐦𝐮𝐲 𝐬𝐞𝐧𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚 𝐮𝐫𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐞𝐫𝐫𝐚𝐫 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐳𝐨𝐬 𝐢𝐥𝐞𝐠𝐚𝐥𝐞𝐬”

El especialista de la unidad de Patrimonio Natural de la Unesco Robbert Cassier (Bruselas, 1987) visitó Doñana hace dos años y se maravilló con su biodiversidad. Sin embargo, el Patrimonio de la Humanidad más extenso que atesora la organización internacional en España está ahora en serio peligro, alertan los biólogos. La Unesco ha recordado hace dos semanas a España que debe cerrar las fincas ilegales que esquilman el acuífero de la reserva, justo la decisión contraria prevista por la derecha andaluza, que busca legalizarlas. El momento es crítico: este miércoles echa a andar el trámite parlamentario ―por vía de urgencia― de la reforma legal que permitirá convertir las 1.460 hectáreas en suelo regable. Cassier quiere evitar a toda costa que la Unesco llegue tarde para poder advertir a España a tiempo sobre los efectos de la medida, y que el daño ya esté hecho. Si así fuera, la posibilidad de incluir Doñana entre los patrimonios en peligro estaría más cerca.

Pregunta. ¿Qué le diría a los políticos andaluces que promueven la ampliación del regadío en Doñana?

Respuesta. Los países necesitan informar sobre este tipo de medidas antes de tomar decisiones, para que la Unesco tenga aún la oportunidad de aconsejar al respecto. Y esto parece que no ha ocurrido aquí. Además, la proposición va en contra de uno de nuestros requerimientos clave: implementar el plan de la fresa [que la derecha andaluza pretende alterar] con su forma original, tal y como estaba en febrero de 2020, para restaurar la salud del acuífero y el balance hidrológico del parque. Ahora parece que este plan será cambiado y esto va en contra de las peticiones del comité del Patrimonio de la Humanidad y por eso estamos tan preocupados y hemos pedido verificaciones a España.

P. ¿Los políticos andaluces están jugando con fuego?

R. Bueno, no puedo opinar sobre aspectos políticos, pero creo que si lee las recomendaciones del comité de Patrimonio Mundial, quizás no jueguen con fuego, pero sí con el agua. Doñana es un ecosistema muy sensible y resulta urgente la aplicación del plan de la fresa y todas las otras medidas para cerrar los pozos ilegales. Aunque este comité ha explicitado también que se haga y que se haga rápido, urgentemente, para proteger el Patrimonio de la Humanidad y todos sus valores.

P. ¿Qué encontró cuando visitó Doñana hace dos años?

R. Es increíblemente valiosa por sus humedales, los componentes marinos y las dunas, junto al medio natural y los diferentes ecosistemas. Además, el valor de las aves migratorias a lo largo del año es algo realmente excepcional.

P. ¿Qué consecuencias tendría que Doñana fuera incluida en la lista de Patrimonios en peligro?

R. Doñana ya fue propuesta para esta lista hace un par de años, pero el comité lo rechazó. Viendo casos anteriores, la medida actual pone en riesgo la futura conservación del sitio como Patrimonio Mundial, pero incluirla en la lista de enclaves en peligro es uno de los últimos mecanismos y no ocurre de inmediato. Doñana será revisada en el próximo comité del Patrimonio Mundial en junio de 2023.

P. ¿Qué debe ocurrir para ser incluida en esta lista?

R. Bueno, antes debería llegar mucha más información y hay una misión para verificar toda la información y un diálogo con el Gobierno español en paralelo, porque el equilibrio ecológico de Doñana es muy delicado.

P. ¿La Unesco sabe que la propuesta del Parlamento andaluz está prevista para ser aprobada antes de verano?

R. Sí, y en este caso específico tenemos nuestros procedimientos y solo podemos confirmar con el Gobierno de España [no con la Junta andaluza]. España debe enviar un informe sobre el estado de Doñana antes de diciembre, y en junio de 2023 será evaluada por el comité.

P. ¿Qué otras consecuencias pueden tener la inclusión en la lista de Patrimonios en Peligro?

R. Normalmente, esta inclusión desencadena un proceso para eliminar las amenazas que han puesto al enclave en peligro y se hace bajo el paraguas de la Unesco. Se suele diseñar un plan con el Gobierno nacional y todos los actores para restaurar con rapidez los valores del sitio en cuestión. También algunos países del primer mundo facilitan fondos para asegurar la conservación del sitio y esas acciones ayudan a generar atención y contribuyen a sacarlo de la lista de patrimonios en peligro.

P. ¿Han comprobado en casos anteriores qué efectos sufren los enclaves?

R. No hay muchos estudios al respecto, pero podemos asumir que el patrimonio listado en peligro atraerá a menos turistas o a un tipo de turista diferente. La gente asocia el lugar con prácticas que no son sostenibles y eso le perjudica. Evidentemente, la inclusión también es muy llamativa y no permanece en la prensa local, tiene una difusión mundial.

Ref.Pag.:https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente

Lo que cuesta cada gota de agua a las mujeres en Panchimalco

El derecho humano al agua es una deuda histórica en El Salvador y una privación que violenta a las defensoras de este recurso cada vez más ausente. Su lucha es la de muchas mujeres en las comunidades rurales de este lado de Centroamérica.No hay nada que una más a las mujeres de Panchimalco que la falta de agua potable. Aquí, tener un poco para beber es un lujo y un “sufrimiento”. Cada cinco u ocho días, el líquido brota por un par de horas de los grifos de las tres comunidades más distantes del centro de este municipio al sur de San Salvador: Panchimalquito, Pajales y El Divisadero. Quienes hacen las filas desde muy temprano, con suerte, se llevan a cuestas dos barriles de un pozo que abastece a unas 600 familias. “Tenemos que llegar primeras porque, si no, ya no queda nada”, asegura Verónica Alfaro mientras espera en el último cantón para recibir lo que sobra en el tanque.Panchimalco siempre ha batallado por este recurso. Cuando hace ocho años Alfaro se mudó a esta parte de la Cordillera del Bálsamo, lo supo. “Pasé de tenerla a la mano en mi hogar a verme obligada a buscarla donde sea por mis hijos”. El agua aquí cae a cuentagotas por los grifos de sus calles. Si es invierno, las lluvias alivian. Pero de noviembre a abril, la sequía del verano obliga a las mujeres a partir con cántaros en la cabeza hacia los ríos, en una travesía de al menos tres kilómetros en la que se juegan la vida. “Siempre ha sido el mismo sufrimiento, pero ahora no podemos pasar los montes por miedo a quienes están allí”, narra la lideresa de El Divisadero que acarrea las tinajas con su hijastra. “Tengo temor de que le hagan algo a ella”, admite.El miedo se respira en cada palabra que, con cautela, escogen para hablar de quienes están detrás de la violencia. “Muchas compañeras han sido violadas, algunas hasta desaparecieron”, lamenta Estebana Bonilla. “La necesidad nos hacía salir en la madrugada para traer un solo cántaro de las quebradas”, recuerda la bordadora de la cooperativa de mujeres Acopanchi en Panchimalco. “Ahora por la inseguridad como sea aguantamos, con la misma agüita lavamos los huevos y esa misma la ocupamos para tomar el café”.Si bien en los últimos años las cifras de criminalidad se han desplomado en El Salvador, las pandillas aún transitan libremente por Panchimalco. Sus amenazas provocaron el éxodo de unas 30 familias en mayo de 2021, según informaron los medios locales, y el municipio fue blanco del repunte de homicidios que registró el país centroamericano del 9 al 11 de noviembre pasado, en el que al menos 47 personas fueron asesinadas, de acuerdo con la Policía Nacional Civil.“En mi infancia podíamos andar libres por los ríos, bañarnos y lavar sin correr riesgo alguno”, relata Leonor Ramírez con la pesadumbre de 44 años de carencia hídrica en el cantón Pajales. “Para evitar que nuestras hijas se arriesguen, las mayores nos echamos la tarea de ir a las quebradas porque sabemos lo que puede pasar”.Lo de Panchimalco es una gota más de lo que pasan las vecinas en los pueblos rurales en El Salvador afectados por esta carestía. La crisis hídrica sigue siendo, por tanto, una de las expresiones más profundas de la desigualdad en el país, alerta Oxfam en su informe El Salvador: Agua, élites y poder. Una crisis que empeora a medida que el 90% de sus aguas superficiales ya están contaminadas y es la población más empobrecida la que paga el precio más alto de su privación.Para Óscar Ruiz, del Foro del Agua de El Salvador, se trata de una “injusticia hídrica” que hace que todavía un 12,8% de salvadoreños en el campo se abastezca de un pozo y otro 10,2% mediante ríos, quebradas y nacimientos, la recolecte de la lluvia o la compre a camiones cisternas, de acuerdo con la última Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples. “Es doloroso que comunidades con manantiales cerca no tengan acceso, mientras ven cómo las empresas se la llevan. Da igual que tengas la fuente allí, porque finalmente accede quien tiene el poder económico”.Así es en Panchimalquito, Pajales y El Divisadero, que recién desde 2014 cuentan con un pozo administrado por una junta vecinal, una forma de organización muy frecuente en las comunidades donde el Estado no llega con acueductos y alcantarillado. Sin embargo, este servicio, por el que cada familia paga unos 3,5 euros mensuales, no agota la demanda aquí. Con dificultad abastece al 80% de las 738 familias mediante dos barriles a la semana. “En la pandemia pasamos muchos momentos sin agua y debíamos comprar un bidón (cinco barriles) a 10 dólares (ocho euros) a los camiones cisternas”, comenta Magdalena Martínez, usuaria del tanque en El Divisadero. “A quienes no podíamos pagar esa cantidad ni siquiera nos querían vender un barril”.Las élites salvadoreñas le han dado la espalda a esta crisis, advierte Oxfam, a tal punto que este recurso aún no es un derecho humano en la Constitución del país, pese a que Naciones Unidas lo reconoce así desde 2010. Además, “la presión que ejerce el conglomerado de empresarios de caña de azúcar, construcción de bienes inmobiliarios y bebidas embotelladas explica por qué, en más de una década, había sido imposible aprobar un marco legal tan determinante para la vida de las personas”, detalla en su informe.Para Ruiz y otros expertos, dicha concentración de poder se traspasa a la Ley de Recursos Hídricos, aprobada a fines de diciembre pasado tras más de 15 años de discusiones. “En su artículo 1 reconoce el derecho humano al agua, pero debería significar un derecho sin discriminación ni privilegios a sectores empresariales”, señala. Entre otros puntos se refiere a la inequidad que persiste para las juntas vecinales. En respuesta al pronunciamiento del Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho Humano al Agua Potable y Saneamiento, la nueva ley toma en cuenta a las juntas vecinales, pero las pone al nivel de las empresas privadas, por lo cual tendrán que pagar por extraer el agua a pesar de que dan un servicio en ausencia del Estado.Entretanto, las mujeres siguen cargando con la escasez hídrica y las cicatrices de la violencia en barrios como Panchimalco. Lo escuchan y recuerdan a diario. “Allí te amenazan, te asaltan, te violan”, repiten. No es seguro ir tan lejos. Tampoco lo es denunciar. No en vano se estima que las salvadoreñas apenas denuncian el 20% de los casos de violencia por miedo a represalias de parte de las pandillas, según un estudio del movimiento feminista Las Mélidas y la Fundación Mujeres.Pero el temor no paraliza su lucha aquí. “Estamos organizadas porque queremos ver una diferencia en los cantones”, dice Verónica Alfaro, quien participa en el Comité de Mujeres del lugar. “Quizás nosotras no gozaremos los frutos de esa lucha, pero servirá para que otras no sufran lo mismo”. Así, ella y otras lideresas de nueve de los 14 cantones de Panchimalco trabajan con la Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA) en diversos proyectos encauzados a la defensa de sus derechos “sobre el acceso a agua potable, el empleo digno y la no violencia social ni el acoso policial y militar”.En 2020, lograron que la ONG iniciara un proyecto comunitario, con la financiación del Fondo Menorquí de Cooperación y del Gobierno de La Rioja, y con el apoyo de Medicus Mundi, para mejorar el abastecimiento para el total de familias. En aquel momento, el acuerdo con la alcaldía fue un nuevo pozo que las comunidades gestionarían y para el que ellas mismas dieron la mano de obra. No obstante, con la llegada de las nuevas autoridades en 2021, el proyecto se ha detenido y a las comunidades se les ha negado el acceso al pozo y los materiales adquiridos. “Nos sentimos mal porque vemos el riesgo de que no nos lo devuelvan”, expresa al respecto Leonor Ramírez. “Sentimos que lo vamos perdiendo y quedaremos limitadas en este verano que ya vivimos la escasez”.Firmes en su lucha, las mujeres de las comunidades afectadas organizaron una protesta pacífica afuera de la alcaldía el pasado septiembre. “Nuestra desesperación es que se la lleven a otro lugar”, advierte Candelaria Álvarez, quien a sus 76 años es una de las férreas defensoras en el cantón Pajales. Sin embargo, a la fecha las autoridades no han dado declaraciones a la prensa ni una respuesta oficial a las comunidades, por lo cual estas han llevado el caso hasta la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, que ya está atendiendo la denuncia.“Seguiremos luchando porque el proyecto no es de la alcaldía ni de una ONG, es de los tres cantones”, manifiesta la lideresa. “Nosotras somos pobres, pero tenemos derecho al agua y no nos avergüenza decir que seguiremos luchando hasta que así sea”. Una batalla que es la de muchas mujeres a quienes el precio de este preciado recurso es más que unos cuantos euros; es el cargar con una memoria desgarrada por décadas de injusticias.Ref.Pag.: https://elpais.com/planeta-futuro

La gestión del agua, un reto compartido para el futuro del planeta

El sector del agua ha logrado grandes avances en términos de reutilización y depuración. El papel de las empresas es crucial para superar los desafíos ligados al recurso hídrico.

El agua es probablemente la sustancia más importante para el ser humano, aquella que hace posible que exista vida en la Tierra. Y, sin embargo, se trata de un recurso limitado.Se estima que en 2050 la demanda mundial de agua aumentará entre un 20% y un 30% y en torno a 3.000 millones de personas vivirán en zonas con riesgo de escasez.Una investigación de Naciones Unidas revelaba ya hace más de un lustro que, de las 500 ciudades más grandes del mundo, una de cada cuatro sufría de inseguridad hídrica.A factores como el cambio climático y el incremento de la demanda se une la contaminación, y es que casi la mitad de las aguas residuales en el mundo se vierten aún en el medio ambiente sin depurar.En los últimos años, el sector del agua en España ha experimentado importantes avances en el ámbito de la reutilización y la depuración.No obstante, este progreso debe acelerarse para hacer frente a los principales desafíos del sector: la escasez agravada por la creciente desertización, la adaptación a la legislación europea y el déficit en materia de infraestructuras hídricas. Junto con el papel de las administraciones públicas, el sector privado también avanza en esta dirección con iniciativas que persiguen la gestión sostenible del agua, la depuración y la reducción del uso en la producción.Así se puso de manifiesto en el encuentro Preservar el agua: Para las personas, por el planeta, organizado por EXPANSIÓN.

𝐈𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚𝐬

Coca-Cola es una de las compañías que impulsan esta transformación. “Nuestra visión se centra en aumentar la seguridad del agua en el ámbito de nuestro negocio, de las personas y de la naturaleza en las comunidades en las que operamos, de las que obtenemos nuestros ingredientes y donde estamos presentes en la vida de las personas”, aseveró Pedro Fernández, director de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola Iberia.Así, señaló que su estrategia en Europa se articula en torno a tres grandes ejes: la utilización del agua en sus propias operaciones, en las cuencas hidrográficas donde opera y en las comunidades donde tiene impacto. En el caso de España, la firma avanza en distintos objetivos específicos en el plano medioambiental.Según datos de 2020, Pedro Fernández explicó que “a través de diez proyectos de reabastecimiento y recuperación de cuentas hidrográficas hemos conseguido devolver más de 3.600 millones de litros a la naturaleza, lo que representa el 149% del agua queincorporamos en las botellas”.En cuanto a la relevancia de estas iniciativas, Gonzalo Delacámara, investigador sénior y coordinador del Instituto Imdea Agua, hizo hincapié en que “el valor del agua tiene que ver con el reconocimiento de que está vinculada a nuestro modelo de desarrollo económico y social”. Si bien el agua está presente en la práctica totalidad de las actividades económicas y en el mantenimiento de los ecosistemas claves para el bienestar humano, Delacámara subrayó que “el desafío fundamental no sólo es a corto plazo, sino que pasa por garantizar la seguridad hídrica a largo plazo en un contexto de inevitable adaptación al cambio climático”.Prioridad “El agua está en el centro económico de nuestro negocio y nuestra estrategia”, recalcó Carmen Gómez-Acebo, directora de sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners.Los compromisos de la compañía, que se revisan de forma periódica, ponen el foco en estos momentos en la regeneración del 100% del agua que utiliza en sus procesos y operaciones. Gómez- Acebo destacó que “todo empieza por analizar de maneraconjunta con las comunidades locales aquellos aspectos relacionados con la vulnerabilidad del agua allá donde operamos”. De este modo, el proceso implica tanto a la propia sociedad como a las Administraciones Públicas, gestores locales y nacionales de agua, entidades sociales y medioambientales.La situación de los ríos, humedales y acuíferos en España es preocupante, como apuntó Enrique Segovia, director de conservación de WWF España: “El agua es el gran problema ambiental de nuestro país, porque cada vez habrá menos”.La organización World Wildlife Fund –el Fondo Mundial para la Naturaleza– colabora con Coca-Cola en distintos proyectos para devolver el agua a la naturaleza y recuperar la biodiversidad asociada a ella, en lugares como el entorno del Guadalquivir y Las Tablas de Daimiel.Segovia incidió en que “debemos cambiar nuestra relación con la naturaleza y nuestros ecosistemas hídricos: es necesario transformar la forma de gobernanza para poder recuperarlos”.

Ref.Pag.: Jesús de las Casas. Periódico EXPANSIÓN.

LA FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO DONA 1.000€ AL CABILDO DE LA PALMA PARA AYUDAR EN LA RECUPERACIÓN DE LA ISLA

Después de 85 días y ocho horas de actividad, el volcán del Cumbre Vieja, en La Palma dejó de expulsar lava. El volcán, que comenzó su actividad el pasado 19 de septiembre, arrasó y desoló una isla tan bella como es la de la Palma

La Fundación Pedro Navalpotro, saliéndose de sus fines y objetivos fundacionales, ha decidido donar 1.000€ para ayudar al Cabildo de La Palma en la recuperación de la Isla.  Los daños de la erupción arrojan cifras abrumadoras: más de 1.300 viviendas sepultadas por la lava, además de edificaciones agrícolas, de ocio y hostelería y colegios, así como 73 kilómetros de carreteras y otras infraestructuras como conducciones de agua, luz y telefonía.

La lava destruyó 1.576 edificaciones según el recuento del catastro y 2.988 según las estimaciones del sistema de satélites europeos Copernicus, muchas de ellas viviendas, además de otras edificaciones como escuelas, iglesias o construcciones agrícolas.

Los daños provocados por la erupción del volcán han superado los 840 millones de euros. La erupción obligó a evacuar a cerca de 2.000 personas.

𝗘𝗹 𝗶𝗻𝗴𝗲𝗻𝗶𝗲𝗿𝗼 𝘁𝗮𝗻𝘇𝗮𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗮𝘀ó 𝗱𝗲 𝗻𝗼 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗮𝗴𝘂𝗮 𝗲𝗻 𝗰𝗮𝘀𝗮 𝗮 𝗽𝗼𝘁𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗺𝗶𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀

Askwar Hilonga, procedente de una familia pobre de un pueblo de Tanzania, ha ideado un sistema con nanomateriales para mejorar el agua del que hoy se pueden beneficiar cientos de miles de africanos. Le han llovido los premios.El ingeniero químico Askwar Hilonga nació hace 45 años en el distrito de Karatu, en la región de Arusha, al norte de Tanzania, aunque pronto se mudó a un pequeño pueblo de nombre Gongali. Fue el más joven de nueve hermanos y la suya era una familia pobre, una de esas que engrosan la estadística que afirma que, en su país, de unos 58 millones de habitantes, la mitad de la población debe vivir con menos de dos euros al día. “Encarábamos muchos retos; había noches que no sabíamos si íbamos a poder comer el día siguiente. Teníamos que hacer frente a penurias y enfermedades. Luchábamos duro”, afirma.La vida, prosigue Hilonga, no resultó nada fácil en sus primeros años. Económicamente, las dificultades eran grandes. “Fui al colegio porque vecinos de mi pueblo me ayudaron a pagar la escuela de secundaria. Al tercer año ya pude trabajar para costear los gastos. Había que luchar por cada chelín”, dice. E ilustra estos años de escasez con un doloroso ejemplo: “Como no disponíamos de aseos en casa, teníamos que ir fuera, al aire libre. Era terrible. Hoy pienso: ¿cómo es que andaba todo tan mal entonces? No podíamos ni comprar medicinas”.De entre todos los problemas que el joven Hilonga veía a su alrededor, la falta de agua potable era el que más le llamó siempre la atención. Incluso a día de hoy, cuatro millones de tanzanos carecen de acceso a una fuente mejorada de este recurso y unos 30 millones, la mitad de la población del país, ni siquiera disponen de un saneamiento digno. De nuevo, el ingeniero recurre a una anécdota de su infancia para explicar esta carestía. “Yo bebía en cualquier lado. Cuando tomaba aquella agua tan sucia, mi padre me decía que imaginara que era té con leche. Creo que, posteriormente, elegí trabajar con agua porque la mayoría de las enfermedades que yo conocí cuando era pequeño estaban relacionadas con este líquido”, explica.Aquel niño creció y, como era buen alumno y destacaba entre sus compañeros, el Gobierno tanzano le concedió una beca para cursar Química en la Universidad de Dar Es Salam, la ciudad más poblada de Tanzania y su capital económica. Cuando la finalizó, se fue a Corea del Sur a estudiar un doctorado en Ingeniería Química. Se especializó en formas de potabilizar con nanomateriales. “Miraba a mi alrededor y me preguntaba: ¿por qué este problema no está solucionado? Los filtros que existían ya no eran nada buenos. Vi una oportunidad. Además, era una apuesta segura, lo requería mi comunidad, yo tenía muchos conocimientos al respecto y el mercado lo necesitaba”. Así que el siguiente paso parecía claro. Montaría una empresa a la que llamó Gongali, como su pueblo, para comercializar un producto accesible que sirviera para limpiar el agua de lugares como en el que él creció.

𝗡𝗮𝗻𝗼𝗳𝗶𝗹𝘁𝗿𝗼𝘀 𝘆 𝗰𝗮𝗷𝗮𝘀 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀

La solución que adoptó y lanzó Askwar Hilonga hace ahora algo más de siete años no resulta difícil de entender. El ingeniero ideó un sistema con diferentes cajas superpuestas que combina un filtro de arena con materiales hechos de silicato de sodio y plata. El agua sucia debe echarse en la primera de ellas y, cuando llega a la última el líquido, que ha pasado por diferentes procesos químicos, tantos como cajas, ya se encuentra limpio y listo para el consumo. Los nanomateriales ―los llama así porque son de muy pequeño tamaño― hay que renovarlos cada cierto tiempo porque pierden efectividad con el uso. “Puedo adaptar los filtros según las necesidades de cada área: cólera, disentería, amebas… Y también para el flúor, que puede dejar los dientes ennegrecidos y los huesos muy maltrechos”, comenta Hilonga. Uno de los inconvenientes que podría tener el invento de Hilonga es el precio; la compra de un equipo completo parece prohibitivo para el grueso de los tanzanos, ya que cuesta alrededor de medio millón de chelines locales, unos 185 euros. Pero el ingeniero también se las ha apañado para paliar este inconveniente. “Estamos estableciendo quioscos en las calles para suministrar allí. La gente puede venir con su botella y rellenarla a un precio muy asequible. Vendemos el medio litro a 100 chelines, a 200 el litro (algo menos de 10 céntimos de euro). Es bueno para todo el mundo”.El agua no es un problema exclusivo de Tanzania, pues es en África donde más se sufre su escasez. Unicef calcula que en África subsahariana unos 325 millones de personas carecen de acceso a agua potable y que caminan 40.000 millones de horas todos los años para abastecerse. Así que los nano filtros del ingeniero tampoco se iban a quedar en territorio tanzano y ya se han extendido a otros países cercanos como Kenia y Zambia. La empresa Gongali da empleo a unas 200 personas y provee de agua a otras 300.000. Y a Hilonga le han llovido los reconocimientos y premios nacionales e internacionales por su labor. Hasta 21 en total. “Los recuerdo todos con mucho cariño, pero el que me dio la Organización Mundial de la Salud fue muy importante. También el African Prize for Engineering Innovation, que me concedió la Real Academia de Ingeniería de Reino Unido y me dio una gran reputación”, afirma.

Ref. Pag.: elpais.com/planeta-futuro

10 años de colaboración: La Fundación Pedro Navalpotro apoyará el trabajo de UNICEF en Agua y Saneamiento con 5.000 euros

Por décimo año consecutivo, la Fundación Pedro Navalpotro destinará 5.000 euros a los programas de agua, saneamiento e higiene que UNICEF desarrolla en más de 190 países y territorios. La entidad soriana ha contribuido al trabajo de agua y saneamiento de UNICEF en Guinea Bissau y durante los últimos años, al trabajo en Níger con más de 60.000 euros en total entre los dos países, alcanzando a lo largo de estos años, a unas 20.000 personas aproximadamente.

UNICEF lidera acciones en agua, saneamiento e higiene en distintos países y territorios con el fin de asegurar que los niños, especialmente los más vulnerables, accedan a fuentes de agua mejorada, servicios de saneamiento en escuelas, centros de salud y comunidades, con el objetivo último de prevenir enfermedades, también en situaciones de emergencia.

Lamentablemente, en el mundo, todavía 785 millones de personas siguen sin tener acceso a agua potable, mientras que 673 millones de personas en el mundo defecan a campo abierto. Solo dos tercios de las escuelas en el mundo tienen instalaciones de agua y saneamiento. De ellas, solo la mitad tiene servicios para el lavado de manos.

En este sentido, a través de esta propuesta y con el apoyo de la Fundación Pedro Navalpotro y otros aliados, se dotará de servicios de agua potable y saneamiento a la población beneficiaria, y se promoverá la adopción de prácticas de higiene adecuadas, generando un entorno limpio y seguro para las niñas y chicos, particularmente los más desfavorecidos y afectados por situaciones humanitarias, como la COVID19.

En este sentido, con la aportación de la Fundación Pedro Navalpotro se pueden trabajar para llevar agua, saneamiento y promover medidas de higiene sencillas como el lavado de manos en escuelas rurales de países como Burkina  Faso; donde 1 de cada 3 escuelas carece de agua potable o 2 de cada 10 no cuenta con letrinas funcionales, beneficiando a aproximadamente 2.000 personas.

𝗟𝗮 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗢𝗯𝗷𝗲𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗗𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗦𝗼𝘀𝘁𝗲𝗻𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗮𝗴𝘂𝗮

Recientemente ha tenido lugar en Glasgow (Escocia) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), una reunión que pretende impulsar la acción hacia los objetivos que se establecieron en el Acuerdo de París de 2015 y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1994. El cambio climático ya afecta a la salud pública, la seguridad alimentaria e hídrica, la migración, la paz y la seguridad. Para hacer frente a esta situación es clave invertir en desarrollo sostenible, así se reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero y se reforzará la resiliencia al clima. Así pues, actuar contra el cambio climático y fomentar el desarrollo sostenible son dos caras de la misma moneda y uno no se logrará sin el otro.Con el fin de avanzar en la lucha contra la crisis del clima y mejorar la sostenibilidad, en 2015 la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, que se concreta en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos incluyen, además del combate contra el cambio climático, otras metas como la eliminación de la pobreza, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente o el diseño de nuestras ciudades. La agenda 2030 también incluye Objetivos de Desarrollo Sostenible para el agua, dada la estrecha relación entre este recurso y la sostenibilidad.Los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el agua potable y saneamientoUno de los ODS es garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos (Objetivo 6). Aunque se ha conseguido progresar sustancialmente en el acceso a agua potable y saneamiento, existen miles de millones de personas (principalmente en áreas rurales) que aún carecen de estos servicios básicos. En todo el mundo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre y dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón. El cambio climático ya afecta a la salud pública, la seguridad alimentaria e hídrica, la migración, la paz y la seguridad. Por otro lado, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial actualmente y este porcentaje podría aumentar en el futuro. A esto se une el hecho de que más del 80% de las aguas residuales resultantes de la actividad humana se vierte en los ríos o en el mar sin ningún tratamiento, provocando su contaminación.La pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia vital del saneamiento, la higiene y un acceso adecuado a agua limpia para prevenir y contener las enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el lavado de manos es una de las acciones más efectivas para reducir la propagación de patógenos y prevenir infecciones, incluido el virus del COVID-19.Otra de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible para el agua es mejorar la calidad del recurso hídrico reduciendo la contaminación, eliminando los vertidos y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, con el fin de reducir a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentar su reciclado y reutilización sin poner en riesgo a la población. También se busca implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación entre países.Hacia una gestión del agua sostenible. El agua es un recurso indispensable para nuestra supervivencia y ahora más que nunca debemos promover un uso más eficiente del mismo. Hoy en día, más de 1.700 millones de personas viven en cuencas fluviales en las que su uso supera la recarga natural, lo que implica que dos tercios de la población mundial podría vivir en países con escasez de agua para 2025. Este valioso recurso puede suponer un serio desafío para el desarrollo sostenible, pero si se gestiona de manera eficiente y equitativa tendrá un papel clave en el fortalecimiento de la resiliencia de la sociedad, la economía y el medio ambiente, frente a unos cambios rápidos e imprevisibles. También facilitará una mejor producción de alimentos y energía y contribuirá al trabajo decente y al crecimiento económico. Además, podremos preservar nuestros ecosistemas hídricos y adoptar medidas para combatir el cambio climático.Visto el impacto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el agua, Idrica está comprometida en lograr una gestión del recurso hídrico más eficiente. A través de sus servicios y su tecnología GoAigua, optimiza los procesos de las utilities y mejora la eficiencia en la gestión de activos, el uso del agua y el consumo energético, en más de 400 ciudades a nivel internacional.

Ref.Pag.:iagua.es