Fundación Pedro Navalpotro

Planificación hidrológica en una de las “zonas cero” del cambio climático

La publicación del primer volumen del 6º Informe del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (IPCC), que han elaborado más de 300 expertos y han revisado cerca de 1.500 científicos en todo el mundo, ha supuesto la confirmación definitiva de las significativas alteraciones que está experimentando el sistema climático terrestre debido a la acción humana. Los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero en el balance energético del planeta son evidentes y debido a las mismas el clima terrestre está cambiando a ritmo acelerado. Después de este nuevo informe del IPCC no queda margen —si quedaba alguno— para esa doctrina de la ignorancia que es el negacionismo del cambio climático. Desde los años setenta del pasado siglo se viene señalando el problema que supone la acumulación de gases procedentes de la quema de combustibles fósiles en la atmósfera terrestre. Lamentablemente, los años ochenta del pasado siglo fueron, como ha señalado Nathaniel Rich en su ensayo Perdiendo la Tierra, una década perdida para la acción contra el cambio climático. Los seis informes del IPCC, desde 1990, han ido acumulando evidencias de los cambios que están ocurriendo en el clima de nuestro planeta y sus efectos, incorporando cada vez más complejidad en los modelos climáticos utilizados y mejorando las proyecciones sobre cómo será el clima del futuro.

En España, ya son evidentes algunas alteraciones climáticas asociadas a nuestras acciones y sus consecuencias, entre las que se encuentran la subida de temperatura media, el incremento notable de “noches tropicales”, los cambios en la cuantía e intensidad de las lluvias, la reducción de las superficies de hielo de nuestra alta montaña, los cambios en la distribución espacial de especies de vegetación y fauna, y el aumento preocupante de la temperatura del agua en los mares que bañan la península Ibérica y el archipiélago Balear, especialmente en la cuenca occidental del Mediterráneo. Estos cambios, ampliamente constatados con datos científicos, sitúan a nuestro país dentro de una de las “zonas cero” en cuanto a los efectos de cambio climático más destacados a escala mundial.

A tenor de las evidencias científicas y de los impactos del cambio climático que ya estamos empezando a sufrir, reducir la constante acumulación de gases de efecto invernadero provocada por nuestro modo de vida se está antojando como una tarea realmente difícil. No se consigue romper la tendencia en la cantidad anual de emisiones de estos gases que se emiten a la atmósfera, que sigue aumentando a nivel global pese a los avances en la descarbonización de sectores clave de la economía (como la generación de energía). El protocolo de Kioto (1998) no ha conseguido este objetivo y difícilmente lo podrá conseguir el Acuerdo de París (2015) en los próximos años. Es por ello que debemos comenzar a adaptar territorios y sociedades ante el escenario climático futuro.

Esta adaptación supone un cambio radical en pautas y comportamientos de administraciones, empresas y ciudadanos. Debemos preparar nuestras actividades económicas y ciudades para un futuro climático más cálido, con menor confort térmico, con lluvias más irregulares y con extremos atmosféricos más frecuentes. Dos elementos necesarios para el desarrollo de la sociedad ya están experimentando notables cambios y lo harán más en los próximos años: la energía y el agua. Muchos países, entre ellos España, han aprobado leyes de transición energética. La Unión Europea ha fijado unos límites exigentes de emisiones para 2030 y 2050 que nos obligan a cambiar el modelo de producción energética, apostando decididamente por las energías renovables. Agua, viento y sol son la clave de una revolución energética que ya está en marcha y que España puede liderar a nivel europeo. Más compleja está siendo la transición hacia una política del agua en un contexto de cambio climático. La Directiva Europea del Agua estableció las bases para una planificación sostenible de los recursos hídricos, apostando por la calidad del agua y la gestión de la demanda. Pero en España nos está costando asimilar esta nueva filosofía porque llevamos décadas, por no decir siglos, de política hidráulica basada en aumentar la oferta con pantanos, trasvases y explotación abusiva de recursos subterráneos.

Esta política ha derivado en que nuestro consumo total de agua no disminuya significativamente e incluso esté aumentando en los últimos años en actividades fundamentales como la agricultura (la actividad que más consume en España) pese al continuo incremento de su eficiencia, lo que se debe a que la superficie puesta en regadío no para de aumentar año tras año. Además, el contexto geográfico es complejo: diversidad de climas y de recursos hídricos, con zonas de abundancia de lluvias y áreas semiáridas con déficits crónicos de agua. Las políticas realizadas al respecto en España se han basado en transferir recursos hídricos de las regiones con superávit a las regiones con déficit con grandes obras de infraestructura como el trasvase Tajo-Segura, entre otros existentes en nuestro país. Pero en un contexto de cambio climático como el que vivimos, este tipo de trasvases dejan de ser una solución y se convierten en un problema, porque los recursos son cada vez menores y las posibilidades de realizar transferencias se restringen, generando tensiones entre territorios de las cuencas donantes y receptoras que suelen culminar en conflictos y “guerras del agua”.

En España, el agua es, en efecto, dominio público hidráulico, pero, en primer lugar, pertenece a los territorios por donde circula. Es por ello que las cesiones requieren de consenso pleno entre las partes implicadas, lo que por otra parte es lo deseable en las sociedades democráticas que buscan el bien común. Nunca la imposición o la mención a unos derechos adquiridos en épocas anteriores, cuando no había efectos del cambio climático, puede utilizarse como argumentos para mantener un statu quo que va a ser imposible de sostener en el futuro. No sólo porque el clima que tendremos no lo va a permitir sino porque la gestión del agua en sectores clave como la agricultura sigue basándose más en buscar nuevos recursos que en moderar la demanda total del consumo de agua. España necesita un nuevo esquema de planificación hidrológica adaptado a sus condiciones climáticas actuales y futuras, que además no resultan nada halagüeñas.

Han pasado 20 años desde la aprobación del último Plan Hidrológico Nacional y en este intervalo la evolución del clima terrestre y sus manifestaciones regionales en nuestro país obliga a reformular su política hidráulica. Ésta debe apostar por el uso sostenible de recursos propios en cada cuenca y, en caso de no ser suficientes, por el aprovechamiento de aguas depuradas y desaladas, en este orden. En España seguimos sin reutilizar gran parte de las aguas regeneradas que se producen en las estaciones de depuración. A modo de ejemplo, apenas reutilizamos, en su conjunto, un 10% del total de aguas depuradas en España (con matices regionales, ya que en zonas como la Comunidad Valenciana o Murcia hacen un uso más intensivo de estos efluentes). Y en muchas de nuestras áreas costeras y en las islas, el agua desalada tendrá que ser considerada como un recurso hídrico primordial a lo largo del presente siglo. Eso sí, es imperativo mejorar la eficiencia energética de la desalación y descarbonizar mediante el uso de energía renovable en las desaladoras existentes y futuras, así como reducir el impacto ambiental que genera la salmuera que producen. Las energías renovables, la investigación y el desarrollo tecnológico sin duda contribuirán a hacer de la desalación una opción más económica y ambientalmente sostenible. Y junto a ello hay recursos de agua posibles que deben incorporarse al esquema de gestión, especialmente en las zonas semiáridas españolas, como las aguas pluviales y las almacenadas en tanques de tormenta. Es, en este caso, una vuelta a las tradiciones hídricas que dejaron de funcionar hace décadas, pero con las técnicas y el conocimiento actuales.

Afrontamos una década decisiva para la mitigación y adaptación ante el cambio climático. Lo que no se haga o se inicie al respecto en estos próximos años será tiempo perdido que incrementará los impactos negativos del cambio climático en España. El agua es un elemento básico para el desarrollo de las sociedades, pero en su condición terrestre es un recurso limitado y, en España, lo será más en el futuro. De ahí la necesidad de adaptar el discurso y la acción de la planificación hidráulica al nuevo contexto climático, que va a ser más cálido y con mayor irregularidad en sus lluvias. El próximo —y necesario— plan hidrológico es una excelente oportunidad para ello. Y no hay tiempo que perder.

Jorge Olcina es catedrático de Geografía de la Universidad de Alicante y comisionado de la Generalitat Valenciana para el Plan Vega Renhace.

Fernando T. Maestre es investigador distinguido de la Universidad de Alicante y premio Jaume I en Protección del Medio Ambiente 2020.

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Garantizar un agua limpia para las personas y la naturaleza

A lo largo de la historia, el ser humano se ha asentado cerca de los ríos, los lagos y las costas. Los ríos y los arroyos traían agua limpia y se llevaban los residuos. A medida que crecían los asentamientos humanos, aumentaba el uso del agua limpia y el vertido de agua contaminada. A partir del siglo XVIII, las masas de agua de Europa comenzaron también a recibir contaminantes de la industria.

Con los sistemas de alcantarillado, las instalaciones de depuración de aguas residuales y las normativas sobre contaminantes procedentes de la industria y de la agricultura, Europa ha hecho grandes progresos en la reducción de los vertidos al agua. Sin embargo, la contaminación del agua sigue siendo un problema, ya que la sobreexplotación, las alteraciones físicas y los cambios en el clima siguen afectado a la calidad y la disponibilidad del agua.

Un panorama desigual: el estado de las masas de agua en Europa

Alrededor del 88% del consumo de agua dulce en Europa proviene de los ríos y las aguas subterráneas. El resto viene de embalses (alrededor del 10%) y lagos (menos del 2%).Igual que cualquier otro recurso vital u organismo vivo, el agua puede verse sometida a presiones, como cuando la demanda de agua supera al suministro o cuando la contaminación disminuye su calidad.

El tratamiento de las aguas residuales y las reducciones de las pérdidas de nitrógeno y fósforo por actividades agrarias han llevado a mejoras significativas en la calidad del agua.

Sin embargo, según los datos más recientes de la AEMA, solo el 44% de las aguas superficiales de Europa logra un buen o alto estado ecológico, en parte debido a la contaminación. La situación de las aguas subterráneas de Europa es un poco mejor. Alrededor del 75% de las áreas de aguas subterráneas de Europa presenta un «buen estado químico».

El medio ambiente marino bajo amenaza

La situación actual de los mares de Europa —desde el Báltico hasta el Mediterráneo— es deficiente en general, según la evaluación Marine messages II (Mensajes marinos II) de la AEMA. Pese a algunos avances positivos logrados gracias a la colaboración regional, las diversas presiones ejercidas por las actividades humanas históricas y actuales podrían provocar daños irreversibles en los ecosistemas marinos.

Además, el informe de la AEMA sobre contaminantes en los mares de Europa mostró que cuatro mares regionales europeos tienen un problema de contaminación a gran escala, que va desde el 96% del área evaluada en el mar Báltico y el 91% en el mar Negro hasta el 87% en el mar Mediterráneo y el 75% en el océano Atlántico nororiental. El problema de la contaminación está causado principalmente por las sustancias químicas sintéticas y los metales pesados procedentes de las actividades humanas en la tierra y el mar.

De forma similar, el informe de la AEMA sobre el enriquecimiento de nutrientes y eutrofización de los mares de Europa mostró que la eutrofización, como consecuencia de las pérdidas de nutrientes, principalmente debido a la agricultura, es otro problema de dimensiones notables, especialmente en el mar Báltico y en el mar Negro.

Las actividades costeras y marítimas, como la pesca, el transporte marítimo, el turismo, la acuicultura y la extracción de petróleo y gas, provocan numerosas presiones en el medio ambiente marino, incluida la contaminación.

Los desechos marinos están presentes en todos los ecosistemas marinos, y los plásticos, metales, cartones y otros residuos se acumulan en las costas, el fondo marino y las aguas superficiales. Los buques y las actividades en alta mar también causan contaminación acústica subacuática, que puede afectar negativamente a la vida marina.

La lucha contra la contaminación del agua: aguas residuales y contaminación difusa

Se ha avanzado bastante en toda Europa para posibilitar la recogida y tratamiento de las aguas residuales urbanas. Según los datos de la AEMA, en 2017, la mayoría de los países europeos recogía y trataba aguas residuales a nivel terciario de la mayor parte de su población. Sin embargo, en varios países europeos, menos del 80% de la población estaba conectada a los sistemas públicos de tratamiento de las aguas residuales urbanas.

Paralelamente, las actuales infraestructuras requieren mantenimiento y las nuevas presiones requieren inversiones considerables, incluida la adaptación al cambio climático, la mejora de las instalaciones de aguas residuales y la respuesta a nuevas preocupaciones, como los fármacos o las denominadas sustancias químicas móviles presentes en las aguas residuales.

Además de la contaminación de fuentes puntuales de la industria y las plantas de tratamiento de aguas residuales, las masas de agua también sufren una contaminación difusa, por ejemplo, como consecuencia del transporte, la agricultura, la silvicultura y las viviendas rurales. Los contaminantes que primero se liberan al aire y al suelo, también suelen ser los que terminan en las masas de agua.

Agricultura intensiva

La agricultura intensiva depende de los abonos para aumentar el rendimiento de los cultivos. El funcionamiento de estos abonos suele basarse en introducir nitrógeno, fósforo y otras sustancias químicas en el suelo. El nitrógeno es un elemento químico abundante en la naturaleza y esencial para el crecimiento de las plantas.

Sin embargo, parte del nitrógeno destinado a los cultivos no es absorbido por las plantas. La cantidad de fertilizante utilizada puede ser mayor de la que la planta puede absorber o puede que no se aplique durante el período de crecimiento de la planta.

El exceso de nitrógeno consigue llegar a las masas de agua y allí potencia el crecimiento de ciertas plantas acuáticas y algas en un proceso conocido como eutrofización. Este crecimiento adicional reduce el oxígeno del agua, haciéndola inhabitable para otras especies animales y vegetales.

Los plaguicidas que se usan en la agricultura tienen como objetivo proteger los cultivos de plagas invasivas, lo que garantiza el crecimiento de los cultivos. Sin embargo, estos efectos pueden producirse más allá del objetivo previsto, dañando a otras especies y reduciendo la biodiversidad. Con frecuencia estas sustancias químicas terminan en masas de agua.

Fuente: AEMA,

Artículo de referencia: https://www.eea.europa.eu/es/senales/senales-de-la-aema-2020/articles/garantizar-un-agua-limpia-para,

Cómo alimentar a la población mundial sin agotar el agua dulce del planeta

El escenario futuro de crecimiento de la población obliga a obtener más alimentos sin aumentar la cantidad de agua destinada a su producción. He aquí algunas ideas para conseguirlo.

Desde el siglo XIX la población mundial presenta un ritmo de crecimiento exponencial como consecuencia de los avances de la medicina, la higiene y el desarrollo tecnológico. Si al comienzo del milenio se superaron los 6.000 millones de personas, para el año 2050 se estima que la población mundial ronde los 10.000 millones.

El aumento de la población conlleva un incremento de la demanda de alimentos. Si analizamos la cadena alimentaria humana es fácil entender que, como omnívoros, consumimos productos vegetales y de origen animal, cuyo proceso de obtención tiene como punto de partida productos vegetales tales como los pastos.

Así, la agricultura, cuya finalidad es la obtención de productos vegetales para consumo humano o animal, está condicionada por la disponibilidad de dos elementos clave: tierra y agua.

Recursos hídricos limitados

La demanda mundial de alimentos va a incrementarse a la par del crecimiento de la población. Así, para poder satisfacerla es necesario que, por una parte, aumente la superficie cultivable (pastos incluidos). Hay que tener en cuenta que la superficie cultivable está limitada a la extensión máxima de tierra potencialmente adecuada para usos agrícolas y ganaderos en el planeta. Igualmente, el volumen de recursos hídricos potencialmente utilizables del planeta tiene un valor máximo que no puede superarse.

En la actualidad, el 70 % de los recursos hídricos de la Tierra se destina a producir alimentos. El escenario futuro de crecimiento de la población nos obliga a obtener más alimentos sin aumentar la cantidad de agua destinada a su producción. Para conseguirlo, además de lograr que se cultive la mayor extensión de tierra posible y de buscar cultivos más productivos, es decir, más toneladas por unidad de superficie, es imprescindible gestionar de forma óptima los recursos hídricos disponibles para poder obtener la máxima producción posible por cada gota de agua.

Para lograr que cualquier persona, viva donde viva, lo haga en condiciones dignas, es imprescindible que tenga garantizada su alimentación, que está directamente relacionado con el buen uso y gestión del agua. Así lo recogen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que ha fijado la Organización de las Naciones Unidas para el año 2030, en particular los ODS 2, 6, 12, 13, y 15.

Uso sostenible del agua para producir alimentos

Dada la estrecha relación entre la producción agrícola y el agua, el Grupo de Hidráulica y Riegos del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba centra gran parte de su investigación en la aplicación de diversas metodologías para lograr un uso sostenible de los recursos agua y energía en el sector agrícola. Ambos recursos están estrechamente relacionados. Se necesita energía, independientemente de su origen, para conducir el agua desde sus fuentes hasta los cultivos, que son los consumidores finales.

El objetivo de esta línea de trabajo es el desarrollo de sistemas inteligentes de gestión del agua y la energía en la agricultura de regadío. Tales sistemas permiten que los cultivos reciban la cantidad precisa de agua que necesitan en el momento adecuado, evitando extraer más agua de la necesaria de las fuentes y reduciendo al mínimo los retornos de aguas contaminadas.

El ajuste de la cantidad de agua de riego a aplicar conlleva reducciones del consumo de energía (por ejemplo, reducción del tiempo de funcionamiento de las bombas) y, por tanto, la disminución de las emisiones de gases efecto invernadero. La instalación de estos sistemas en explotaciones agrícolas reales permite mejorar la sostenibilidad de sus procesos productivos.

Riego inteligente

Los sistemas de gestión inteligente del riego se basan en el análisis de la información registrada en tiempo real por distintos tipos de sensores a través de la internet de las cosas y mediante sensores remotos, por ejemplo, los instalados en satélites, que envían información cada cierto número de días.

La información se procesa mediante modelos matemáticos, que pueden incluir algoritmos de inteligencia artificial, para determinar cuándo, cuánto y cómo regar a escala de agricultor o a escala de asociación de agricultores. Y en los casos en los que el agua de riego sea agua residual regenerada, los modelos determinan si es o no necesario fertilizar para que se aplique solo la cantidad de abono que no se aporta mediante este tipo de aguas.

Al ser la energía necesaria para regar un factor clave en la sostenibilidad de la producción agrícola, que incluye la rentabilidad de los productores, estos sistemas permiten la gestión de distintas fuentes de energía, tanto convencionales como renovables. Ejemplo de ello es el sistema de riego solar inteligente.

Asimismo, enlazando la mejora de la rentabilidad de los productores con la disminución de las emisiones de dióxido de carbono, otra forma de optimizar el uso de la energía es la recuperación de los excesos de energía en las grandes redes de riego mediante microturbinas. Dicha energía puede destinarse para el funcionamiento de maquinaria asociada a la actividad agraria sustituyendo generadores diesel.

Todas estas complejas técnicas se gestionan desde aplicaciones web y en dispositivos móviles. De esta forma, pueden ser empleadas fácilmente por regantes y técnicos de las instalaciones hidráulicas.

La utilización de estos desarrollos tecnológicos en explotaciones agrícolas reales facilitará la gestión de los recursos agua y energía, haciendo que su uso sea más eficiente. Las nuevas tecnologías son clave para satisfacer las necesidades alimentarias de la creciente población mundial en las próximas décadas sin agotar nuestras reservas de agua dulce.

Pilar Montesinos es ingeniera hidráulica de la Universidad de Córdoba.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

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Exposición fotográfica «Historias a través del AGUA»

La Fundación Pedro Navalpotro expone la muestra fotográfica “ Historias a través del AGUA” celebrando la semana internacional del AGUA.

La Fundación Pedro Navalpotro acoge entre los días 18 y 31 de marzo la Exposición “Historias a través del AGUA”, una muestra sobre las acciones en relación con el agua que lleva a cabo UNICEF en distintos países de África y los diferentes Proyectos de AGUA que la Fundación ha desarrollado hasta la actualidad en diferentes partes del mundo.

Está formada por fotografías de UNICEF (Agua es Vida) y de la Fundación Pedro Navalpotro. La exposición cuenta, a través de instantáneas, la labor cotidiana que lleva a cabo UNICEF y la Fundación Pedro Navalpotro en campañas de agua, saneamiento y promoción de la higiene. Acompañadas de un texto, nos muestran la importancia de este recurso en países donde su escasez o salubridad favorecen la transmisión de diferentes enfermedades. En estas imágenes se contempla todo el programa, y cómo se ejecuta la ayuda: construyendo pozos, servicios de saneamiento y explicando buenas prácticas de higiene en escuelas; así como los resultados finales de las intervenciones; la mejora de la calidad de vida la población y sobre todo de los niñ@s.

LA FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO DONA 2.500 EUROS A LA AECC SORIA

La Fundación Pedro Navalpotro, saliéndose de sus fines y objetivos que están relacionados entorno al AGUA, ha realizado una donación de 2.500€ a AECC de Soria.

Desde la Fundación Pedro Navalpotro, llevamos colaborando siete años, proporcionando más de 10.000 botellas de Monte Pinos y refrescos en cada una de las diferentes marchas “Camino por Soria Contra el Cáncer”. Este año, al no poder realizar dicha colaboración por no celebrarse la carrera de forma presencial, por motivos de la COVID-19, desde la Fundación han decidido colaborar realizando una donación económica, para poder ayudar a la Asociación Soriana.

Este año, desde la AECC Soria se realizó su VIII Camino por Soria Contra el Cáncer de manera virtual y estuvo integrada en la Carrera Más Larga de la Historia, en la que, de igual forma, recibió todo el apoyo desde la Fundación Pedro Navalpotro.

LA FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO DONA 4.020€ A CÁRITAS EN TARJETAS SOCIALES DE ALIMENTOS PARA LOS MÁS NECESITADOS

La Fundación Pedro Navalpotro, saliéndose de sus fines y objetivos que están relacionados entorno al AGUA, ha realizado una segunda donación a Cáritas diocesana, la primera se realizó en el mes de mayo aportando desde la Fundación 3.000€. En esta ocasión, se ha realizado una donación de 134 Tarjetas Sociales de 30€ cada una, para ayudar a Cáritas Diocesana Osma-Soria en la labor que ya estaba desarrollando en Soria capital y provincia. De esta forma, se intentará llegar a un mayor número de personas que necesiten esta ayuda, agravada por estos momentos tan complicados que estamos pasando debido a la Pandemia del COVID19.

Cáritas distribuirá las tarjetas, de forma mensual, a las personas/ familias que hayan valorado con anterioridad según sus necesidades.

Desde La Fundación Pedro Navalpotro, en estos momentos tan complicados, seguimos trabajando en diferentes países muy necesitados y sin recursos, con Proyectos relacionados con el AGUA (pozos, canalizaciones, saneamientos…). Por motivo del COVID19, hemos tenido que suspender en Soria diversos concursos y exposiciones que teníamos preparados con anterioridad y esperamos que se puedan retomar en un futuro.

La Fundación Pedro Navalpotro apoyará el trabajo de UNICEF en Agua y Saneamiento con 5.000 euros

Por noveno año consecutivo, la Fundación Pedro Navalpotro destinará 5.000 euros a los programas de agua, saneamiento e higiene que UNICEF desarrolla en más de 190 países y territorios. La entidad soriana ha contribuido al trabajo de agua y saneamiento de UNICEF en Guinea Bissau y durante los últimos años, al trabajo en Níger con más de 55.000 euros en total entre los dos países, alcanzando a lo largo de estos años, a unas 18.000 personas aproximadamente.UNICEF lidera acciones en agua, saneamiento e higiene en distintos países y territorios con el fin de asegurar que los niños, especialmente los más vulnerables, accedan a fuentes de agua mejorada, servicios de saneamiento en escuelas, centros de salud y comunidades, con el objetivo último de prevenir enfermedades, también en situaciones de emergencia.Lamentablemente, en el mundo, todavía 785 millones de personas siguen sin tener acceso a agua potable, mientras que 673 millones de personas en el mundo defecan a campo abierto. Solo dos tercios de las escuelas en el mundo tienen instalaciones de agua y saneamiento. De ellas, solo la mitad tiene servicios para el lavado de manos.A estas dificultades se suma la crisis global provocada por la pandemia de Covid19. El impacto en los niños ya está siendo grave, especialmente para los más desfavorecidos. Si bien los niños no están sufriendo tan directamente los efectos del virus sobre la salud, son los más vulnerables a las condiciones socioeconómicas e impactos que genera la crisis. También se ven afectados por las interrupciones que se están produciendo en muchos países en los servicios básicos de salud, agua, educación o protección.El mandato de UNICEF de proteger los derechos del niño, junto con su capacidad para actuar con rapidez en áreas clave como salud y agua, saneamiento e higiene (WASH), y su presencia en todo el mundo, significa que la organización ya está en el centro de la respuesta global a la crisis.En este sentido, a través de esta propuesta y con el apoyo de la Fundación Pedro Navalpotro y otros aliados, se dotará de servicios de agua potable y saneamiento a la población beneficiaria, y se promoverá la adopción de prácticas de higiene adecuadas, generando un entorno limpio y seguro para las niñas y chicos, particularmente los más desfavorecidos y afectados por situaciones humanitarias, como la COVID19. En este sentido, con la aportación de la Fundación Pedro Navalpotro se pueden instalar 13 bombas manuales de agua y abastecer a las comunidades con agua potable o agua mejorada y promover así el lavado de manos, beneficiando a aproximadamente 2.000 personas.Acerca de UNICEFUNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a los niños y niñas más desfavorecidos del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, cada día, para construir un mundo mejor para todos.Acerca de la Fundación Pedro NavalpotroLa fundación tiene y persigue como fines de interés general, el desarrollo con carácter benéfico y sin ánimo de lucro de todo tipo de actividades sociales, culturales, formativas, asistenciales, de cooperación, difusión, divulgación, promoción y estudio, entre otras, que tengan como objeto «el agua», en su dimensión como recurso natural y su empleo por el hombre, con la finalidad de concienciar su preservación y protección como recurso insustituible y de sus fuentes de generación.

LA FUNDACIÓN PEDRO NAVALPOTRO COLABORA FINANCIANDO UN POZO DE AGUA A TIERRAS SIN MALES EN GUINEA BISSAU

El Proyecto pretendía continuar con la promoción del derecho a la educación, con la consecución del derecho a agua potable de los y las niñas de Bintan del Sector de Bigene (Guinea Bissau), así como el de toda la población de la tabanca (aldea) un total 290 personas, de las cuales 147 son mujeres y 143 hombres, dotando de infraestructura física para el consumo de agua potable.Tras la finalización de la escuela de Bintan y la actual construcción de las letrinas, se pretendía construir un pozo de agua con bomba en las cercanías de la escuela, dotando de agua potable a la escuela y cubriendo así también las necesidades de saneamiento básico de la misma.El pozo de agua abastece también a toda la población de la tabanca y de tabancas aledañas que carecen de agua potable, lo que garantiza que un mínimo de 290 personas tengan agua potable cerca de su casa.Aparte de la construcción del pozo, se ha trabajado con tres de los grupos prioritarios: infancia, mujer, población campesina en situación de exclusión social.Bintan se encuentra entre 2 y 5 kilómetros del punto de agua apta para el consumo más cercano. La tabanca se encuentra a mucha distancia de cualquier punto de agua. Las mujeres se desplazan todos los días al atardecer hasta estos puntos para coger agua para el consumo.Esta localidad carece de recursos públicos, para la realización de pozos de agua de profundidad, lo que hace que los pozos que se realizan sean de pocos metros. Las mujeres tienen que realizar el camino de ida y vuelta, muchas veces junto a sus hijos e hijas cargadas con los cubos o baldes con agua. Esto provoca que las familias muchas veces opten por la toma de aguas contaminadas.

𝗘𝗹 𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗳𝗲𝗿𝘁𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗮𝗴𝗿í𝗰𝗼𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿í𝗮 𝗱𝗲𝘁𝗿á𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝗴𝗿𝗮𝗱𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗮𝗿 𝗠𝗲𝗻𝗼𝗿

El Instituto Español de Oceanografía ha elaborado un informe actualizado corroborando el papel determinante del aporte de nutrientes y materia orgánica como motor de eutrofización de la albufera.El informe del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC), elaborado a solicitud del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a raíz del último episodio de mortandad masiva de especies acuáticas en el Mar Menor, señala a la incesante entrada de fertilizantes a la laguna procedentes de la agricultura intensiva y otras actividades humanas en el entorno ribereño como causa principal del mismo. El estudio, que actualiza el exhaustivo informe previo realizado por el IEO en julio de 2020, corrobora el papel determinante del aporte de nutrientes y materia orgánica como motor de eutrofización de la albufera. El exceso de fitoplancton ocasionado por esta dinámica ha limitado la entrada de luz y afectado tanto a la fotosíntesis como a la disponibilidad de oxígeno disuelto hasta niveles próximos a la hipoxia.Los autores señalan que el evento extremo de este verano -uno más desde la ‘sopa verde’ de 2016- muestra que el ecosistema lagunar ha perdido su capacidad de autorregulación. No obstante, ven factible su recuperación siempre que se ataje el problema de los vertidos y se preserven características esenciales como la salinidad, que se vería afectada por la apertura de golas o canales de comunicación con el Mediterráneo.EutrofizaciónEl informe ‘Nuevo evento de mortalidad masiva de organismos marinos en el Mar Menor: contexto y factores’ lo firman seis autores del IEO y se basa en los datos obtenidos en el programa de monitorización de la laguna que mantiene el instituto y en resultados de diversos proyectos de investigación. El análisis aporta evidencias de que este evento de mortalidad está ligado estrechamente con el proceso de eutrofización responsable de la degradación de la laguna salada.La proliferación de fitoplancton registrada en la albufera tuvo lugar a principios del verano en las inmediaciones de la rambla del Albujón -señala el estudio-, importante punto de entrada de aguas altamente contaminadas por fertilizantes y otros compuestos. El bloom -afloramiento- continuó creciendo durante los meses de julio y agosto, y se extendió por la zona centro y sur de la laguna, donde la renovación del agua es menor, provocando turbidez extrema y reducción severa de la luz disponible para la fotosíntesis “hasta niveles totalmente críticos para la supervivencia de la vegetación del fondo”. Si la situación persiste, advierten los científicos, la vegetación bentónica podría morir y agravar la crisis ambiental. Ponen como ejemplo la zona sur de la laguna, donde la pradera de alga Caulerpa prolifera ha desaparecido casi por completo por falta de luz.Pérdida de oxígenoDel mismo modo, el exceso de fitoplancton ha introducido en el sistema grandes cantidades de materia orgánica cuya descomposición explica la merma de oxígeno disuelto en el agua a lo largo del mes de agosto hasta niveles próximos a la hipoxia. Los valores alcanzados, aunque no tan bajos como en el episodio de anoxia de 2019, son inferiores a los registrados históricamente en el Mar Menor y a lo considerado estresante o incluso letal para muchas especies marinas.Aunque las observaciones efectuadas a principios de septiembre sugieren una mejora en la oxigenación de la laguna, puede tratarse de algo transitorio debido al cambio de régimen local de vientos, señalan los autores. La saturación de materia orgánica y la turbidez persisten, incluso extendidas a la zona norte, por lo que el riesgo de nuevos cuadros de hipoxia y anoxia subsiste también.Entre sus conclusiones, el estudio del IEO no ha encontrado evidencia alguna de que la temperatura estival haya sido el factor desencadenante de este nuevo episodio de mortalidad de organismos marinos. De hecho, en lo que va de 2021 la temperatura de la albufera ha sido inferior a la media de años anteriores.Anular vertidos en origenEl informe recuerda el profundo deterioro que ha experimentado el ecosistema del Mar Menor a partir de 2016, y las graves presiones ambientales que sufre, derivadas no solo de los vertidos de la agricultura intensiva en el área del Campo de Cartagena, sino también de la llegada de contaminantes químicos-mineros, de obras y desarrollos urbanísticos en esta zona del litoral murciano. No obstante, los investigadores consideran que la recuperación, aunque compleja, sería factible si se cortara la entrada de nutrientes a la laguna a través de vertidos, como se ha comprobado en otros ecosistemas costeros sometidos a agresiones similares en diferentes partes del mundo.Igualmente, consideran crucial no seguir alterando las condiciones ambientales clave que determinan la resiliencia del ecosistema lagunar y sus propiedades ecosistémicas básicas, como la salinidad, de la que depende en gran medida su funcionamiento biológico y la singularidad de su biodiversidad. En este sentido, recuerdan que la salinidad media de la laguna va en aumento desde el verano de 2020 y, de seguir así, podría recuperar sus valores normales en verano de 2022. Siempre -señalan los investigadores del IEO- que no sucedan lluvias torrenciales u otros fenómenos climatológicos extremos, ni intervenciones humanas como “apertura de canales de comunicación con el Mediterráneo o golas”. Los últimos sucesos ocurridos en el Mar Menor y la confusión sobre sus causas reflejan también las deficiencias de los actuales sistemas de monitorización de la laguna. Éstos deben ser mejorados y actualizados para detectar este tipo de eventos y su origen de forma inequívoca, fiable y transparente, concluyen.

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𝗘𝗹 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗼𝗱𝗿í𝗮 𝘀𝗮𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗲𝗱 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱

Una nueva mezcla de materiales es capaz de mejorar hasta en 15 veces la desalinización por membrana, uno de los métodos más eficientes y económicos descubiertos hasta ahora.Tanto la OMS como la Agencia Europea del Medioambiente coinciden: tenemos problemas con la escasez de agua y la cosa va a peor. El organismo internacional advierte que de aquí a 2025 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua, lo que dicen los segundos nos toca todavía más de cerca: el estrés hídrico de España es insostenible. Si se confirman algunos de los pronósticos, en el año 2030 el 65% de la población española tendrá problemas con el abastecimiento de agua. Ante este panorama muchos investigadores se están poniendo las pilas para ofrecer soluciones. Además de buscar maneras más eficientes de purificar el agua que desechamos necesitamos encontrar un método eficiente y barato para conseguir desalinizar la del mar.Entre todos los métodos con los que contamos hoy en día la desalinización por membrana es uno de los sistemas más eficientes para eliminar la sal y otros minerales del agua de mar. Se trata de un proceso en el que hay agua salada caliente a un lado y agua dulce fría en el otro. Los dos líquidos están separados por una membrana hidrofóbica que repele el agua líquida mientras que permite el paso del vapor de agua del lado caliente. La diferencia de presión del vapor hace que se desplace hacia el lado frío, donde se recondensa como agua dulce. El problema que ha habido hasta ahora con esta tecnología está en la propia membrana. Las que se utilizan en la actualidad se saturan tras unas 50 horas de uso y hay que cambiarlas si no se quiere que el agua salada acabe contaminando a la dulce. La nueva membrana que han presentado los científicos del Instituto de Ingeniería Civil y Tecnología de la Construcción de Corea (KICT), pretende ser una solución.Los investigadores aseguran que mientras las membranas actuales se fabrican mediante un proceso llamado electrospinning –que utiliza una fuerza eléctrica para extraer nanofibras cargadas de unas boquillas— ellos han utilizado una versión llamada electrospinning coaxial. Con este método se consigue que se mezclen un polímero llamado PVDF-HFP y un aerogel de sílice para obtener una superficie de la membrana superhidrofóbica que a la vez permite el paso del vapor. En sus experimentos, cuyos resultados han sido publicados por la revista Journal of Membrane Science, el equipo comprobó como la nueva membrana fue capaz de mantener una eficacia del 99,99% durante un mes, 15 veces más que las membranas estándar que tienen que ser cambiadas cada 50 horas porque empiezan a gotear.El método de destilación por membrana es uno de los más eficientes y a la vez de los más baratos al no requerir demasiada energía. La membrana que propone el grupo de investigadores coreano hace que ese coste se reduzca todavía más gracias a su durabilidad y a características como su baja conductividad térmica que reduce los problemas de humedad y suciedad, al tiempo que mantiene un alto alto flujo de vapor de agua. El equipo de investigadores señala que en este tipo de destilación por membrana es más importante tener un proceso estable que una alta tasa de flujo de vapor de agua disponible.»La membrana coaxial de nanofibras electrospun tiene un gran potencial para el tratamiento de soluciones de agua de mar sin sufrir problemas de humectación y puede ser la membrana adecuada para aplicaciones de destilación por membrana a escala piloto y real», ha comentado el Dr. Yunchul Woo, investigador principal del estudio.Los investigadores no han dado pistas del posible desarrollo comercial de esta tecnología, pero un ahorro así en el coste de producción de agua nos vendría al pelo teniendo en cuenta los problemas que hay en España con este tipo de tecnologías. Llevamos años viendo como nuestras plantas desaladoras están paradas o infrautilizadas por distintas razones que van de las políticas a las económicas. Una de esas plantas está en Torrevieja, Alicante, y es la más grande de toda la Union Europea con capacidad de generar hasta 80 hectómetros cúbicos de agua al año y que se puede ampliar hasta los 120.

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